Los teléfonos móviles han sufrido durante los últimos años un gran avance tecnológico y de diseño. Los nuevos diseños han exigido tanto cambios en la forma de los propios dispositivos como en elementos relativamente ajenos (y a la vez indispensables) a él, como puede ser el distinto diseño de la batería, las conexiones o las tarjetas SIM. Ellas almacenan los datos referentes a la identificación de la línea para dar servicio al terminal, es decir, para conectar el teléfono con la red telefónica.

DIFERENTES DISEÑOS PARA DISTINTOS MÓVILES

Las tarjetas SIM han ido disminuyendo su tamaño con el paso del tiempo. La primera tarjeta SIM como tal tiene casi el mismo tamaño que una tarjeta de crédito (85,60 x 53,98 x 0,76mm). No obstante, la más conocida es una más pequeña, cuyo nombre es mini SIM, que es la que han estado usando los teléfonos móviles casi desde el comienzo. Es notablemente más pequeña (25.00 x 15.00 x 0.76 mm) y sigue usándose en la actualidad a pesar de la aparición de otras tarjetas.

nano-sim

En 2010, la llegada del iPhone 4 trajo consigo una nueva tarjeta algo más pequeña: la micro SIM (15.00 x 12.00 x 0.76 mm). Esta únicamente se diferencia de la anterior en el tamaño, pues la capacidad y las características del chip son las mismas.

De nuevo Apple, con el lanzamiento del iPhone 5, innovó obligando a los usuarios a cambiar el tamaño de la tarjeta, creando la nano SIM (12,3 x 8,8 x 0,67 mm). La diferencia con la anterior tarjeta vuelve a ser el tamaño, al que se le añade menor grosor.

HERRAMIENTAS PARA RECORTAR TARJETAS

Se han creado multitud de herramientas y artilugios para reducir el tamaño de las tarjetas, aunque con unas tijeras y un poco de maña puede ser suficiente. No obstante, el gran problema aparece con la nano SIM, pues cortar el grosor es casi imposible. La mejor solución es usar una lija e intentar encajarla en el móvil hasta que se pueda.

Nacho Ros 18 | 12 | 2012