Allá por el año 1990 nacía la consola Super Nintendo y, como era tradición por aquel entonces, lo hizo acompañada de un videojuego de Mario: Super Mario World. Eran otros tiempos, debido a que los videojuegos de plataformas gozaban de una inmejorable salud como género estrella, y nadie se rasgaba las vestiduras si se definía a un título de estas características como mejor producción del año.

Hoy los tiempos han cambiado, Super Mario Galaxy 2 se reivindica como el principal estandarte de un género cuya popularidad fuera de las consolas de Nintendo se sitúa en terreno anecdótico, y muchas quinielas sobre el GOTY 2010 no lo contemplan como claro candidato. Pese a ello, y bajo mi punto de vista, Super Mario Galaxy 2 es el título de mayor calidad, diversidad jugable y creatividad visual de los que hay disponibles en el mercado para cualquier sistema de entretenimiento.

El videojuego que nos ocupa redefine lo que ha sido el renacimiento del rey de las consolas con la primera parte de la saga, para hacer un imaginativo uso del concepto gravitacional que ya es marca de la casa, con el objetivo de llevarlo a un nuevo nivel de profundidad. Cada planetoide que visitamos, cada mundo que es desvelado ante nuestros ojos, suponen un nuevo torrente de imaginación interactiva, si acaso ensombrecido casi imperceptiblemente por el hecho de que estamos ante una continuación. Una vez nos quitamos las vendas de los convencionalismos definidos por el sector, aquellos que dicen que una segunda parte por el hecho de llevar un dos como añadido al título no merece la misma valoración que el primigenio, podemos gritar bien algo que lo que ha hecho Nintendo va más allá de las mejores expectativas.

Super Mario Galaxy 2 es una segunda parte necesaria -pues quedaron muchas ideas buenas en el tintero después del primer capítulo-, se muestra inspirada en cada uno de sus apartados -ya que aprovecha el potencial gráfico de Wii y lo enfrasca en un concepto jugable exento de fallos-, resultando definitoria de un género que es puro arte expresivo. Pero arte del bueno, no aquel cuya dramática se sitúa en un lugar más importante que el referido al contexto jugable en un medio como es el que nos ocupa, no. Super Mario Galaxy 2 es el mejor videojuego del año, sobre todo, porque es un videojuego con mayúsculas, exento de artificios heredados de otros medios de expresión contemporáneos.

Sergio Melero 24 | 12 | 2010