Parece el argumento de una película de la yakuza japonesa: unos mafiosos enviados por una empresa rival secuestran a la hermana de un prometedor desarrollador para evitar que este vaya a trabajar para una compañía de la competencia, solo que John Szczepaniak cuenta en su segundo volumen de The Untold History of Japanese Game Developers que esto pasó de verdad.

Yakuza de SEGA

El libro navega por los aspectos más oscuros y reprobables de la industria del entretenimiento japonesa, y varios de los testigos entrevistados para su obra aseguran que este sector en Japón tiene estrechos lazos con la mafia, o al menos los tenía. Uno de ellos llega a confesar que su hermana pequeña fue secuestrada por mafiosos para que dejara de cooperar con Nintendo.

Bajo el seudónimo de Hideo Nanashi, Szczepaniak mezcla en un solo personaje ficticio múltiples entrevistas que ha tenido con personas vinculadas a la industria, y que por supuesto, no nombran a ninguna compañía en concreto. Solo los hechos, no los culpables.

En el libro, este Nanashi habla también de las vinculaciones mafiosas, lo mal vistas que estaban las empresas de juego (lo contrario al duro trabajo) y de las “habitaciones de cuarentena”, en las que alrededor de los años 2000 algunas compañías metían a sus empleados para hacerles resignar. El método era aislarles en un lugar en el que no tenían ninguna tarea que hacer y esperar a su renuncia. Algunas compañías se vieron muy dañadas cuando se filtró y otras han perdido incluso juicios sobre ello.

Por la red ya corren rumores sobre algunos de los nombres omitidos en el libro, aunque no vamos a sumarnos a la especulación. Además, los entrevistados hablan de un pasado que las compañías niponas actuales parecen haber dejado ya muy atrás. Sin embargo, es curioso conocer hasta qué punto han estado dispuestas a llegar en su escalada.

Fuente | NintendoLife

Rocío González en 12 | 11 | 2015