Angry Birds ya no es el megahit que fue hace unos años, y eso tiene consecuencias. Rovio no ha conseguido que sus continuos spinoff ni su segunda parte repitan el éxito del original Angry Birds y no ha podido evitar recortar puestos de trabajo.

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Más de 200 trabajadores del desarrollador finlandés han sido despedidos, como ya anunciara Rovio en agosto. Por aquel entonces se anunció un recorte que afectaría a 260 trabajadores, aunque finalmente se habría quedado en unos 213.

Con esta medida, Rovio busca reesctructurar el estudio y concentrar sus esfuerzos. De hecho, los recortes se han dado en todas las áreas de la empresa, con la excepción del equipo que trabaja en la película de Angry Birds en América.

No es la primera vez que Rovio tiene que tomar una decisión tan difícil. La disminución a casi la mitad de los beneficios de la empresa en 2014 también terminó con despidos. Y es que si, en 2013 Rovio ganó 76,8 millones de euros (y contrató a 300 empleados), en 2014 sus arcas solo ingresaron 36,5 millones.

Rocío González en 22 | 10 | 2015