reportaje sobre zombis
“Estamos en un pueblecito de una isla remota. Numerosas casas cubren las montañas de forma desordenada, como intentando hacerse hueco en tan poco espacio de tierra. Las casas están en un estado tan precario que no sabes cómo pueden proteger a sus habitantes. La pobreza es un elemento demasiado presente en este lugar, y la gente que vive en estas chozas hacen de la basura y los desperdicios su sustento. Mientras, el terrateniente observa desde su palacete, en lo más alto de la montaña, cómo sus trabajadores cultivan las cosechas. Es capaz de controlarlo todo… o casi todo. El bullicio de la gente allá abajo le molesta. Esa chusma perra no puede juntarse con ellos. El olor allí abajo es horrible.

Mientras, en las calles bulle el gentío. La gente se pega por conseguir algo de grano, cereales o azúcar para llevar a su familia. Alguien está haciendo un trueque de una gallina por dos litros de leche de cabra. Algo totalmente desmesurado para el comprador, pero necesario. Esa gallina es muy importante…
evil dead
El día termina, el Sol se oculta por detrás de la última montaña de Haití. El último ser sobre la isla capaz de ver sus rayos de Sol está celebrando una fiesta con sus convecinos, participando en una cena sorpresa mostrando las maravillosas vistas del horizonte desde la terraza de su palacete. Las sombras juegan con el terreno, y entonces, poco a poco, el silencio se va adueñando del lugar; un silencio tan denso que hasta se puede oler. De repente la calma se rompe por el último estertor de una gallina. La sangre de su cuello chorrea por el brazo del individuo que la ha degollado, discurriendo lentamente por los dedos de su asesino hasta caer lentamente, gota a gota, sobre la cara gris pálido de un hombre muerto. Alrededor no se ve nada más que cuatro paredes de adobe, iluminadas por cuatro velas, garabateadas por cientos de símbolos vudú y advertencias a los espíritus malignos. El cuerpo del cadáver pertenecía a un ladrón, alguien de poca importancia. Cuando su cuerpo comienza a levantarse, empieza a dibujarse una sonrisa en el rostro del chamán, que aumenta el ritmo de sus cánticos a medida que el cuerpo se levanta. Esta noche, el cuerpo sin alma en el que se ha convertido el ladrón tendrá, por fin, algo de utilidad para el pueblo. Esta noche el chamán le ordenará que haga su trabajo. Esta noche… la única sin luna en la que se puede realizar el embrujo.

La fiesta, allí arriba, continúa sin saber que la peor maldición sobre la faz de la Tierra está a punto de caer sobre ellos. Y ni siquiera los gritos podrán poner fin a esta tragedia.”

Esta es una de las muchas historias de vudús y leyendas que se han ido transmitiendo de generación en generación en las antiguas culturas. Supuestamente tienen su origen en Haití, donde ciertos documentos aseguran que sus gentes han visto caminando a los muertos. Aunque también hay estudios científicos que indican que una sustancia inducía a la persona a un estado comatoso, para luego “revivirla” con otra distinta, lo cierto es que al ser humano siempre le ha atraído lo misterioso y, más aún, el hecho de poder devolver la vida a los muertos.
evildead2frankenstein
Esta visión de lo desconocido y lo sobrenatural siempre ha atraído la atención de los seres humanos ya que, debido a nuestro raciocinio, tendemos a averiguar de dónde sale cada cosa, y por qué la naturaleza es como es, asignando lo que no entra en nuestra comprensión a una voluntad superior. Es decir, cuando no entendemos algo, nuestro cerebro lo ajusta automáticamente a algo que podamos comprender, ya sea un cruce de casualidades cósmicas, un Dios que lo ha querido así o, en el caso del que hablaremos ahora, los espíritus del más allá.
Sea lo que sea lo que opines, lector, lo cierto es que el mundo de los muertos es algo que siempre ha estado ahí, desde que éramos unos niños. Las creencias en la vida después de la muerte existen desde que el ser humano tuvo conciencia de ésta última, y es algo que se ha exprimido en este último siglo, para darnos más miedo o, para algunos, provocarnos alguna que otra carcajada.
dead rising
El pionero en representar el mundo zombi —al menos de forma oficial— fue Kenneth Webb, en una obra titulada Zombie (no podía tener otro nombre), aunque el primero en vestir a los muertos y hacerlos caminar por la calle, vistos en la gran pantalla, fue Victor Halperin, director de White Zombie, en 1932. Mucho tiempo ha pasado desde entonces, pero fue durante el 68 cuando el señor George A. Romero, con su grandiosa Night of the Living Dead (La Noche de los Muertos Vivientes) cambió la visión de los zombis. Hasta entonces, estas criaturitas habían estado a las órdenes de alguien, bueno o malo, para el resto de su “vida”. Pero con la llegada de esta película se cambiaron las tornas: ahora los zombis no eran seres ligados a la voluntad de su invocador, sino que eran una plaga, algo imparable que hacían de su número lo realmente peligroso –siempre he visto a los protagonistas morir rodeados de decenas de muertos vivientes, gritando que alguien los socorra; ¿no es maravilloso?-. Esta idea revolucionó el género hasta el punto de que todas las versiones realizadas a posteriori han sido un fiel reflejo de esta película. Hordas y hordas de infectados (ahora no se trata de una invocación) luchan por llevarse algo de carne a su boca, o a lo que les quede de ella, no por alimentarse, sino por el hecho de agradar al público que atesta las salas del cine o mancha su pad o ratón con la grasa de la pizza. ¿No es enternecedor el comportamiento de estas criaturitas?

Después del pequeño homenaje a estos siervos del terror pasaremos a hablar de cómo han influenciado en el mundo de los videojuegos, haciendo un pequeño viaje por su historia (pero muy pequeño, porque podríamos aburrirnos más que un zombi sin comida si nos ponemos a hablar de todos los juegos en los que salen) y qué es lo que nos depara el futuro. Repasemos:
el amanecer de los muertos
Hay muchos juegos en los que aparecen zombis, pero sin duda uno de los más antiguos y que supuestamente os vendrá a la cabeza primero es Ghosts’n Goblins, aunque curiosamente no aparece el nombre del monstruo que nos lleva a este reportaje en su título. Pero lo cierto es que muchos de vosotros recordareis de forma entrañable a Sir Arthur en su cruzada por liberar a la princesa Prin-Prin del cautiverio del demonio Astaroth, luchando contra hordas de muertos vivientes entre los que se incluyen, cómo no, zombis, muchos zombis. Y es que este juego es uno de los primeros en los que nos enfrentábamos a un gran número de ellos, hasta el punto de odiarlos porque no paraban de salir del suelo y te los encontrabas hasta en la sopa, obligándote a repetir la misión una y otra vez. Sudabas sangre con tal de quitártelos de encima, lo que le dio al juego el privilegio de convertirse en uno de los más difíciles de la historia. ¡Qué tiempos aquellos!

Lo cierto es que los zombis han ido pasando poco a poco de una criatura monstruosa, como lo podría ser Frankenstein, a una versión apocalíptica de lo que se nos viene encima.
La ciencia avanza, los altos cargos políticos se corrompen con el poder, la población aumenta y se acaban los recursos. Pero las guerras, la medicina avanzada, el poder, la pobreza, el hambre… todo se resume en un final inevitable: una fuga radioactiva, una profecía o un nuevo virus que acabará con la raza humana.

REPORTAJE – ZOMBIS, ESAS ADORABLES CRIATURAS – ÍNDICE

PÁGINA 1 – Introducción

PÁGINA 2 – Resident Evil y Dead Rising

PÁGINA 3 – Left 4 Dead

David García Olmo 27 | 10 | 2009