Llevo un gorila en el bolsillo: Y no es broma, Donkey Kong pudo disfrutar de sus propios juegos en las portátiles de Nintendo, de hecho, tienen más en común de lo que aparentan: Gunpei Yokoi, padre de la familia Game Boy y cabeza del estudio R&D1 de Nintendo, fue responsable directo de la recreativa original Donkey Kong del ’81, ya que en su labor de ingeniero, ayudó a Shigeru Miyamoto a adaptar el diseño de su ópera prima al hardware de la placa base. Por otro lado tenemos una vez más a la enérgica Rare, compañía todoterreno de la época que adaptó su Country a la Game Boy original, pues a mediados de los noventa vivía en el plácido mar del éxito sin competencia en el horizonte.

Bautizada con la coletilla Land cual Super Mario monocromo, recibió tres entregas de Rare con un año de diferencia respecto a sus homónimos de sobremesa, que ponían a prueba al vetusto Z80 que llevaba como CPU –y pensar que un chip como este llevó al hombre a la Luna- mediante un inteligente uso de las cuatro tonalidades de gris para salvar el obstáculo que suponía la resolución. Cada juego mostraba una adaptación de los niveles aparecidos en la serie Country, aunque el campo de visión se encontraba sensiblemente reducido por el enorme tamaño de los personajes. Donkey Kong Land III fue rediseñado y lanzado para Game Boy Color más adelante convirtiéndose en la mejor entrega de la afamada portátil, lamentablemente no llegó a salir de Japón.

Pero antes de aterrizar en Game Boy, DK ya había realizado sus primeros pinitos en terreno portátil, concretamente con sendas versiones de los dos primeros originales arcade en la Dual Screen Game & Watch. Los años 82 y 83 vieron nacer al gorila castaño en la primitiva G&W de Nintendo, que no era sino una calculadora modificada para emular movimiento en la pantalla de cristal líquido, y ya por entonces era la primera franquicia del gigante nipón en ser manejada con una cruceta, así como en miniaturizar lo máximo posible la experiencia arcade. Del más de medio centenar de juegos que tuvieron las diferentes revisiones de G&W, las de Donkey Kong pasaban por ser de las más adictivas y a día de hoy piezas de colección.

Con Game Boy Advance la saga también tuvo sus coqueteos, con un King of Swing bastante normalito, pero con un Mario VS Donkey Kong que retornaba a sus comienzos pero multiplicado por cien, sabor retro inconfundible durante 48 niveles, en una mezcla de plataformas y puzzle donde lo clásico se encuentra con un excelente y desafiante diseño de pantallas. Además, el gorila volvía a ser el malo de la película, y tuvo una continuación para Nintendo DS, que profundizaba aún más con algunos niveles del original, que se basaba en conceptos similares al videojuego Lemmings. Este spin-off contó con otras dos entregas más, así como JungleClimber, en conjunto cuatro juegos para DS muy notables en cuanto a jugabilidad y diversión.

A ritmo de percusión: Ya metidos en el Siglo XXI, Nintendo se encontraba dedicando muchos recursos en la búsqueda de nuevas formas de jugar, y aunque DS iba a resultar el caldo de cultivo perfecto, la por entonces sobremesa GameCube iba a ser testigo de una de las sagas musicales más relevantes de la generación: Donkey Konga, con la que tocar al ritmo de la pantalla temas clásicos de la compañía junto a otros de todo tipo (las versiones japonesas llegaban a incluir canciones de los anime más famosos). Y para ello se empleaban las congas, un periférico consistente en dos pequeños bongos unidos por un primitivo micrófono, marcando la percusión a base de golpes y palmadas.

Sin embargo una de las mayores innovaciones jugables fue Jungle Beat, que permitía el uso de este curioso periférico para manejar a DK en un plataformas 2D con todas las de la ley. Bongo izquiero y derecho para avanzar a base de aporrearlos, golpearlos simultáneamente para saltar, y aplaudir enérgicamente con el fin de efectuar poderosos ataques. Enormes niveles por recorrer y cientos de bananas para recoger en un plataformas atípico, que cautivó a crítica y público tanto por su originalidad como por su frescura.

Wii, de la mediocridad al estrellato: El estudio PAON, que demostró su buen hacer en terreno portátil con Jungle Climber, recibió el encargo en tiempos de GameCube de seguir explotando las posibilidades de sus congas, pero el rápido carpetazo que dieron Iwata y Cía. a su consola durante la generación pasada, motivaron que el proyecto se trasladara a Wii, lo cual supuso un desagradable borrón en la casi impecable historia de la franquicia Donkey Kong. Bautizado en Europa como Jet Race, diferentes personajes de la franquicia competían en un juego de carreras sobre raíles; con un pobre uso del Wii Remote y Nunchuck, lo que pretendía ser un frenético arcade acabó resultando un juego pobre, repetitivo y con serias taras jugables. No podemos decir que nuestro estimado simio comenzara con buen pie la actual generación, por suerte hace poco que volvió por todo lo alto.

Allí estaban Retro Studios, ociosos tras terminar la trilogía de Metroid Prime y coronándose como el mejor estudio occidental de la compañía nipona, para heredar el legado de Rare y llevar a DK una vez más a brillar en lo más alto de la estela videojueguil. El reto no era nada fácil: por un lado la trilogía de Super NES entró por los ojos gracias a su espectacularidad y poderío técnico de los 16bit, en contra, Wii se posiciona a todas luces por debajo de sus competidoras en cuanto a potencia. Pero si por algún motivo ha sido este estudio meritorio, es por sacar petróleo de donde no hay, y con un regreso absolutamente clásico, firma el mejor plataformas 2D de la generación, cómo no protagonizado por la más pesada franquicia de Nintendo con permiso de Super Mario.

Una inyección de melancolía, un desarrollo clásico pero infalible, y una Wii exprimida hasta el último transistor para crear Donkey Kong Country Returns, que sabe a retro de puro gusto. El modo contrarreloj o el increíble cooperativo resultan el plato fuerte de una puesta en escena colosal, con un apartado técnico francamente impresionante y una bsosensacional. Largo, divertido, variado, un AAA indispensable que no debe faltar en la estantería de todo poseedor de Wii. Además el resto de modos de juego que incluye encantarán a todos aquellos que buscan diferentes modos de dificultad para superar los retos del juego.

CONSIDERACIONES

Además de los juegos que protagoniza o coprotagoniza, Donkey ha tenido el placer de ser invitado a aparecer en otros productos de la casa japonesa; piloto indiscutible del campeonato del mundo champiñón de karting, personaje de entretenidos minijuegos en los Mario Party, repartidor de collejas en Smash Bros o como atleta de toda una suerte de disciplinas deportivas. Puede que quizás el gorila haya tenido cierta sobreexplotación de su imagen, pero nada comparado a otros célebres como el mentado fontanero o cierto erizo azul en otros sitios, todo apunta a que Donkey Kong es mucho más de lo que aparenta.

El simpático simio ha ido de la mano de Nintendo desde casi sus inicios, responsable de sus primeros éxitos, ópera prima del vanagloriado Miyamoto, inspiración para Yunpei Gokoi, y todo orquestado bajo la férrea batuta de Hiroshi Yamauchi. El gigante nipón debe –o debería- tener en muy alta estima a este peludo come plátanos, pues a tenor de los hechos, hablar de Donkey Kong es hablar de Nintendo, pero con mucha más propiedad que si habláramos de Link o Mario. Mientras tanto el rumbo que tomará esta franquicia y las lianas que agarrará en su camino hoy día es un misterio, pero no nos importaría que a corto plazo fuera una trilogía Country Returns.

En definitiva, DK es una saga que ha sabido adaptarse muy bien a cada época, participando activamente en géneros diversos -aunque principalmente el plataformas y el puzzle- y aportando fórmulas innovadores tanto en lo técnico como en lo jugable. Ha sido desarrollada en tres continentes, y hoy día sigue de rabiosa actualidad. De hecho Cranky Kong, el abuelote de la serie Country, se jacta continuamente de ser el DK original, el de 1981. Una mascota a la que el tiempo está tratando francamente bien, y que se ha ganado a pulso un puesto en los personajes de videojuegos VIP de la historia.

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José Luis Fernández 05 | 01 | 2011