EL SALTO A LAS TRES DIMENSIONES

Hay quienes dicen que, si algo funciona, no lo cambies… a menos que el resultado sea mejor que el original. En plena ebullición de las 3D durante la generación 32bit, donde Nintendo 64 se situaba a la cabeza de esta técnica en el mundillo consolero, Konami encargó a su ya desaparecido estudio ubicado en Kobe, el primer juego de la franquicia en el ocaso del pasado siglo,el cual por desgracia, dio el salto a la tridimensionalidad con un resultado desalentador. Mediante un sistema “lock-on” similar al de Zelda: Ocarina of Time, se trató de imitar la potente pero sencilla jugabilidad de la saga sin mucho acierto, amén de una serie de problemas que llevaron a esta versión, junto con su secuela (o versión especial) llamada Legacy of Darkness aparecida seis meses después, a resultar juegos completamente prescindibles.

Si ya de por sí los sencillos 3D de la época dinamitaron todo el diseño artístico del que hacía gala la saga, los escenarios resultaban bastante sosos, repetitivos y faltos de carisma, a lo que había que sumar unas animaciones ridículas para protagonistas y enemigos, unos saltos completamente ortopédicos, y una cámara que nos dejaba vendidos a la mínima por los desastrosos ángulos de visión que ofrecía. Ni siquiera la música se encontraba a la altura y los efectos de sonido eran lamentables, juegos sin duda que produjeron escalofríos de terror, pero sólo al ver cómo saltaban sus protagonistas.
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Por si fuera poca la mala pata que tuvo la serie en sus comienzos con el eje z, hubo en su momento una versión en desarrollo para Dreamcast llamada Castlevania: Resurrection, se mostró incluso una temprana versión beta que en principio iba por buen camino pese a la mala prensa que tuvo. La idea era construir un juego de la saga completamente clásico en concepto, es decir, nada de exploración, side-scroller a saco, pero las diferencias entre Konami Japan y USA, los dañinos rumores, y la precaria situación a la que se enfrentaba la consola de Sega, terminaron por fusilarlo antes de nacer, una verdadera lástima.

Cuatro años más tarde y una generación después, Konami decidió dejar de producir clones de Symphony of the Night para Game Boy Advance, y jugársela una vez más con el 3D publicando Castlevania: Lament of Innocence para Playstation 2. Por fortuna la cosa mejoró sustancialmente, y si bien tanto éste como su secuela Curse of Darkness no pasaron de juegos notables, el salto cualitativo respecto a los aborrecibles títulos de N64 fue enorme. Artísticamente logrado, jugablemente delicioso y concentrando toda la esencia de la saga, el mayor cambio sufrido pasó por centrarse en la acción imitando a otros como Devil May Cry o God of War, con el único pero de no llegar a la altura de éstos.

Sin embargo, valorándolos única y exclusivamente como Castlevanias que son, resultan juegos muy recomendables incluso para los fans de los títulos bidimensionales, pues pese al drástico cambio jugable, fue desarrollado pensando en las 3D donde no se podía plantear como los títulos clásicos. Peor suerte volvió a tener la franquicia en la actual generación de consolas, donde Castlevania: Judgment para Wii, resultó ser un horrible juego de lucha 3D listo para ser desterrado al más ignoto de los olvidos, en todos sus aspectos.

EL FUTURO DE LA SAGA

Más allá de los curiosos (y en ocasiones fallidos) experimentos de Konami, incrustando su franquicia en géneros tan dispares como el arcade de disparos o la lucha 1vs1, así como las diferentes versiones para portátiles de Nintendo que explotan el filón Symphony of the Night (llegando a reutilizar hasta la saciedad los mismos sprites que ya viésemos en la obra maestra para Playstation y Saturn), en Konami llevan unos años poniendo toda la carne en el asador para el triunfal regreso del Príncipe de las Tinieblas, cómo no, en las consolas de sobremesa Playstation 3 y Xbox 360. Y lo que se plantearon en su día los de Tokyo, fue quién podría capturar mejor la esencia de la saga, que se basa en entornos europeos, hace uso de las corrientes artísticas europeas, y cuyo bestiario o narrativa resultan en gran parte fruto de mitos y leyendas europeas… pues blanco y en botella.
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De esta manera, la responsabilidad de tan titánica empresa ha recaído como bien sabéis sobre los hombros de Mercury Steam, el estudio español que se ha ganado tan importante proyecto por méritos propios. Bajo la tutela de Kojima Productions pero con un gran margen de maniobra, los chicos de San Sebastián de los Reyes acaban de finalizar un Castlevania con todas las de la ley, dotando de una evolución natural a la franquicia sin olvidarse de sus raíces, así como adaptándola a los cánones actuales alternando la acción más salvaje, con elementos de exploración y plataformas en las dosis adecuadas.

Lords of Shadow llega en octubre para demostrar que la franquicia puede tener un título sobresaliente en tres dimensiones, redondo en conjunto, con una banda sonora made in Spain capaz de mirar de tú a tú a las mejores composiciones niponas de la serie, y con una historia que se recordará en los años venideros. De momento la espera se puede hacer algo más llevadera con la demo del juego, a la que le bastan un par de compases para entrever el juegazo que se nos avecina.

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José Luis Fernández 29 | 09 | 2010