De esta pregunta, en principio, parece que sólo hay dos interpretaciones posibles. No obstante, salen un cúmulo de matices tan abultado que, cuanto menos, merece ser estudiado a conciencia antes de decidirnos por el medio interactivo como protagonista de estas navidades.

Antes de comenzar con la problemática directa, pienso que es importante dejar clara una cuestión: los videojuegos no son un juguete. Lo sé, es una interpretación expuesta en multitud de ocasiones, pero un servidor termina realmente enfadado al comprobar cómo se les sigue tratando como tal. Y no hablo de Gears of War o la saga Call of Duty. Bajo mi punto de vista, ni el último Nintendogs, ni tan siquiera la nueva entrega de la incombustible saga Pokémon deben ser tratados como un juguete en términos absolutos.

PEGIS, MARKETING Y ASESORAMIENTO

Estos tres aspectos que, en la mayoría de los casos, engloban como un conjunto más homogéneo de lo que imaginamos a la problemática que recae en la adquisición de un videojuego o sistema de entretenimiento como regalo, influyen directamente en la decisión de compra. Los tres pueden ser muy beneficiosos tanto para el consumidor como para el usuario final, aunque en la mayoría de los casos terminan dándonos más de un quebradero de cabeza.
Regalar Gears of War 3 en Navidad
El PEGI (Pan European Game Information) es un sistema de clasificación por edades que ofrece información complementaria al usuario tanto en la portada, como en la contraportada de los videojuegos que podemos encontrar en la tienda. Es realmente importante tomarlo como punto de referencia si no se sabe a ciencia cierta la temática del videojuego en cuestión porque, además de proporcionar información sobre la edad recomendada, lo hace acerca de contenidos específicos tales como violencia, lenguaje, sexo, racismo, etc. Aún así, es realmente increíble comprobar como, visitando grandes cadenas de videojuegos, la abuelita de turno pretende ser la reina de las navidades regalando a su nieto de nueve años el último Gears of War, porque se lo lleva pidiendo durante meses.

Llegados a este punto, conviene tratar el tema del asesoramiento: es más sorprendente comprobar cómo el dependiente de esa tienda, al ver la situación, va más allá de lo que pudiésemos haber imaginada. El asesoramiento que recibe el cliente no sólo omite la advertencia de que el producto que está adquiriendo esta persona para su nieto es para mayores de 18 años, sino que recomienda títulos similares. “Llévese el último COD señora, que es incluso más emocionante”.

Sin duda alguna, nos queda mucho por avanzar si queremos que el sector crezca, y no solo lo haga comercialmente hablando. Porque sí, hay campañas de marketing que nos ofrecen información valiosa sobre el videojuego y que, incluso, recurren a mecanismos promocionales realmente originales para atraer la atención del usuario. Pero no nos debemos quedar ahí: aquel que no conoce el sector es muy posible que la campaña promocional sea el contacto más directo que tenga con un videojuego. No obstante, regalar un videojuego o una consola en navidad requiere de un trabajo extra, tanto a nivel de información como de experimentacitón: lo mejor es jugar a lo que juegan los más pequeños de la casa para conocer mejor el producto.
Promo Nintendogs César Millán.
Por otra parte, acciones de marketing que, en un principio pueden parecer improvisadas, se arriesgan a caer en saco roto si su representación no resulta coherente. No se a ciencia cierta si César Millán o los concursantes de primer capítulo de El líder de la Manada (versión española de El encantador de Perros) han jugado en profundidad a Nintendogs. Lo que si se es que, personalmente, cuando sacaron la Nintendo DS en mitad del programa para hablar del título en cuestión a mi no me resultó creíble, me dio la sensación de que estaba incluido como un añadido promocional fuera de lugar y, en general, me dio una sensación contradictoria. Además, conozco la saga y, aunque ante todo reconozco su calidad, no veo en el título una potente herramienta para prepararnos (tanto a los mayores como a los más pequeños) para tener la responsabilidad de cuidar a una mascota en el futuro. Lo veo más como un buen entretenimiento adaptado a cualquier edad.

Como recapitulación final ¿es buena idea regalar un videojuego en navidad? Si, siempre y cuando nos informemos sobre su contenido y decidamos lo más adecuado para la edad del usuario final del título. No, si se tiene el concepto del videojuego como un juguete (repito, no lo son ni mucho menos, aunque hablemos del último título de Bob Esponja) y hagamos caso omiso a las recomendaciones del sistema Pegi y simplemente nos dejemos llevar por afirmaciones cómo “Es que Jorge lo tiene en casa y no es tan violento” o “es que con este videojuego voy a aprender mucho y me servirá para sacar mejores notas”, porque, en la mayoría de ocasiones, no es así.

Sergio Melero 08 | 12 | 2011