Nuestro protagonista desciende tranquilo la escalerilla del tren mientras observa impertérrito una pequeña y polvorienta ciudad que le da la bienvenida. Armadillo es nuestra primera parada antes de presentarnos ante el sheriff local, que deberá ayudarnos a encontrar al bastardo de Bill Williamson, un antiguo compañero de fechorías, por orden expresa de La Agencía. Fulanas, comerciantes, camareros y bandidos conviven como pueden en un Salvaje Oeste norteamericano que llega a su fin: una nueva era de la civilización se acerca y los tipos como John Marston no tienen cabida en ella. Esto es Red Dead Redemption, el juego más perfecto de la historia de Rockstar y la gran maravilla de 2010, en opinión de este humilde servidor.

El western nunca había sido tan bien tratado en el medio interactivo y Rockstar San Diego supo ofrecer una obra de tal magnitud que, incluso, la franquicia Grand Theft Auto quedó empequeñecida con la propuesta. El amplio escenario y la brutal ambientación nos meten de lleno en una historia cargada de matices, un guión tan rico en detalles y diálogos antológicos que podría haber sido dirigido con mano maestra por el grandísimo Sergio Leone. Por suerte, el homenaje va mucho más allá y encontramos retales de Eastwood, Peckinpah y Ford en una suerte de trama existencial que se basa directamente en la quietud de Sin Perdón, con agresivas explosiones de violencia al más puro estilo de Grupo Salvaje. Es la calma del western crepuscular lo que nos enamora, ofreciendo al jugador la posibilidad de deambular, a pie o a caballo, por las aldeas y pueblos del escenario, descubriendo la vida en el Oeste de principios del siglo XX. Luego llegarán los tiroteos y las persecuciones por el desierto, dejando claro que sobrevivir en esos días no era una cuestión de suerte: se tenía que hacer lo que se debía hacer.

El género “sandbox” necesitaba una obra como Red Dead Redemption y alejarse de los siempre interesantes, aunque manidos, mundos contemporáneos, siempre repletos de mafiosos y peligrosos criminales. Aquí tenemos a un grupo de ganaderos y agricultores peleando contra las bandas de criminales que se esconden en las montañas. A prostitutas que gritan pidiendo ayuda cuando sus clientes se sienten ofendidos o no quieren pagar el servicio consumado. A ladrones, fugitivos e hijos de mala madre que buscan sobrevivir en un mundo que está cambiando. Tenemos a mujeres poderosas, adelantadas a su tiempo, capaces de calmar a un potro salvaje como John. Redemption se adentra en varios terrenos dramáticos y consigue salir de todos ellos con éxito, articulando una historia vibrante, que tiene uno de los epílogos más intensos y originales de la historia del videojuego. Los largos recorridos a caballo, la frontera con México y las puestas de sol en el norte de la región hacen que el título cobre vida y nos cale hasta lo más hondo, como si de un buen libro se tratase.

2010 nos ha dejado juegos inmejorables, grandes títulos que serán recordados, pero Red Dead Redemption se lleva la palma. Los admiradores del género western tienen una cita obligada que les divertirá durante horas con una jugabilidad bien planteada y un apartado técnico de gran nivel, amén de una banda sonora sensacional. Rockstar logra una obra maestra imborrable, que por siempre permanecerá en la memoria de los jugadores. La recreación del entorno rural, la fauna salvaje, los personajes secundarios, las decisiones morales… factores que ayudan en la consecución de un hito del que es imposible numerar todos sus aciertos en sólo cuatro párrafos. Lo único que podemos esperar es que la desarrolladora apueste por Red Dead como nueva saga y que siga creciendo, ampliando su leyenda, dejando claro que son los reyes del “sandbox” por muchos años. Y es que, cuando entre decenas de “shooters” clónicos, juegos casuales sacacuartos y demás pamplinas encontramos un título donde podemos dedicarnos a caminar por el simple placer de hacerlo, trasladar el ganado hasta los pastos o cazar osos mientras la nieve cae sobre nuestros alter ego virtual, tenemos a un ganador. Y Red Dead Redemption es su nombre.

Antonio López 24 | 12 | 2010