Ciencia ficción clásica bajo el manto de la acción. El nuevo trabajo de SEGA recoge lo mejor de las distopías tecnológicas para recrearlas de forma directa, con la acción como principal reclamo en el centro de la narración. Binary Domain nos habla del futuro del ser humano, de su convivencia dual con una nueva estirpe, nacida por las manos de las propias personas, los robots. Autómatas, androides o peligrosas máquinas capaces de matar, no importa el nombre con el cual las conozcamos, pues se alzarán contra sus “dueños”, sus “creadores”, única fe ciega en la que se basaban.

GOW CON PROFUNDIDAD ARGUMENTAL

binary domain tiroteo

Todo este precepto, más propio del Daneel Olivaw de la saga Fundación y la saga de los Robots de Asimov, conjuga la convivencia de lo sintético contra lo humano, como una revisión de la leyenda hebrea del Golem. Esta singularidad tecnológica, que aparece al ser incapaces de predecir el avance de las mentes sintéticas creándose así una superinteligencia superior a la de los propios humanos detalla en parte una porción importante del argumento. Binary Domain nos mantiene al tanto de la imparable evolución de los robots respecto al ser humano.

Eso sí, al fin y al cabo Binary Domain es un videojuego y de nada serviría el manto de las revoluciones provocadas por autómatas con un deje existencial sin una buena base jugable con la que poder, al final esto acaba así, desmantelar a disparos la jeta de un robot inhumano. El proyecto de Yakuza Studio, con Toshihiro Nagoshi al frente es una producción que abraza los estándares de calidad occidentales para mostrárselos al público japonés debidamente transformado, mutado. Bajo una mecánica de shooter en tercera persona donde las coberturas y los disparos pugnan por convertirse en la estrella del evento, el desarrollo del responsable de la saga Yakuza, se ha convertido en uno de los títulos más interesantes de la primera mitad del año, abrazando sin distinción la adrenalina de los juegos de acción con una estética y un gusto por el detalle argumental que rozan la excelencia.

MECÁNICA CLÁSICA CON MUCHAS NOVEDADES

binary domain ingame

A primera vista, Binary Domain no destaca por sus cualidades jugables. Mantiene el tono en todo momento, siguiendo a rajatabla cada convención del género: coberturas, disparos, armas secundarias, cámara al hombro… pero es cuando dejamos de contar los puntos básicos sobre los que se sustenta cuando vemos algo más allá de la penumbra, pues, dentro de su mecánica vemos nuevas formas de juego que pueden mejorar las experiencias antes vistas en el género. Después de todo, Binary Domain intenta innovar de forma definitiva un género con el favor del público, pero falto de ideas en los últimos tiempos.

Los compañeros son parte primordial del desarrollo de la acción en Binary Domain. Conseguiremos varios, tantos que deberemos descartar a muchos antes de cada misión. Cada uno de ellos es experto en un tipo de armamento y tiene una habilidad inherente a su persona, de esta forma el componente táctico sobrevuela sobre otros secundarios. Es cuando vemos que, en plena acción, los aliados reaccionan a nuestros movimientos cuando nos damos cuenta que este juego tiene algo especial. Si no les ayudamos cuando nos piden favores en medio de la batalla (cubrirles, acabar con un enemigo a distancia…) bajará su empatía hacia nosotros, llegando a odiarnos y por lo tanto, a no seguir nuestras órdenes. Ese caso convertirá en pesadilla nuestra partida, pues nadie hará fuego de cobertura (muy importante en el desarrollo del juego) y cada uno irá por libre, incrementando la dificultad por culpa del propio jugador.

AMOR POR LA ESTÉTICA SCIFI

binary domain gameplay

Los aspectos que más llaman la atención de Binary Domain, su estética y la apuesta por ofrecer un argumento denso, inteligente y con carga moral tienen diferentes funciones. Por una parte, el referente gráfico se muestra evidente, la limpieza y perfección de los edificios del Tokio superior recuerda a muchas películas del género así como el diseño de enemigo, personal e intransferible al imaginario de Asimov. Por otra parte tenemos los suburbios, donde el neón, los desperfectos y la basura revolotean sin permiso entre las serpenteantes calles agrietadas. Binary Domain recoge lo mejor de la estética de la ciencia ficción, tanto la pulcritud del mencionado hasta la sordidez del ciberpunk de Gibson o la fantasía tecnógrada de Philip K. Dick en Ubik.

Por otra parte tenemos al diseño de personajes principales, donde brillan más algunos de los secundarios. El personaje principal, soldado occidental de un grupo especial que deberá acudir a la llamada de Japón (interesante que los japoneses utilicen un yanqui para salvarles en la ficción) no destaca en ningún aspecto formal, desde su apariencia hasta su traje recuerda a lo visto en muchos otros juegos. Son los ayudantes los que sí protagonizan los planos en las numerosas y bien llevadas secuencias cinemáticas. Eso sí, se agradece la eliminación de cualquier exceso en los personajes en forma de peinado estrafalario, tan del gusto oriental y la apuesta por un imaginario más realista dentro de la ciencia ficción, pues aunque poco vistosos, sus matices argumentales sí son interesantes en conjunto con el resto de la historia.

Binary Domain se lanzará durante el mes de febrero y las impresiones no pueden ser mejores, pues de un título que no destacaba en apariencia y en algunos aspectos (posicionarse como copia de Gears of War) decide ir mucho más allá mostrando una historia épica, con peso narrativo notable y que bebe de las mejores referencias posibles, la ciencia ficción de los cincuenta y de los ochenta. Además, su duración parece superar a la de los títulos de similares características. Sin duda, un juego a tener en cuenta.

Adrián Hernán 25 | 01 | 2012