Con más de cincuenta años a la espalda y regentando la Orden de los Asesinos, Ezio Auditore da Firenze arriba al puerto de Constantinopla. Lejos de las fronteras italianas, el encapuchado más famoso del Renacimiento tardío se sumergirá en el resurgir del Imperio Otomano, para desentrañar los misterios que rodean a la biblioteca de Altaïr, y salvar al mundo del inminente sometimiento templario.

Ubisoft ha tenido a bien convidarnos a sus oficinas para jugar a las primeras horas de Assassin´s Creed: Revelations, por lo que no hemos dudado en agarrar el mando y disfrutar de las primeras secuencias del Animus, lo que nos ha permitido conocer de primera mano las novedades incluidas en el último capítulo de la saga.

‘PARKOUR’ EN LA ENCRUCIJADA DEL MUNDO


Tras compartir unas palabras con un erudito al desembarcar, Ezio será recibido por Yusuf, al mando de la orden en la región, y el más cualificado para ponernos al día de la situación política, militar y estratégica de la ciudad erigida alrededor del Mar de Mármara, así como el papel que desempeña su logia en todo ese asunto. Pronto seremos los dueños de un flamante gancho otomano, herramienta acoplable al guantelete de asesino, y que dará una nueva dimensión al arte de corretear por los tejados de la ciudad. Tirolinas, saltos más largos gracias a su uso en diferentes apoyos, ascensos más veloces o nuevas y variopintas formas de asesinar y combatir serán algunas de las particularidades por las que, este gancho, se convertirá en una extensión del cuerpo.

Ubisoft ha querido aprovechar el desarrollo de la historia para incluir sustanciales y sustanciosas novedades en la estructura de juego: tener toda una orden a nuestro cargo ha permitido no sólo trabajar el sistema de asesinos visto en La Hermandad, haciéndolo mucho más dinámico y práctico. También ha supuesto la inclusión de misiones propias del género ‘tower defense’, en las que deberemos contener el asedio de tropas templarias a nuestros cuarteles, parapetando diferentes unidades, barricadas y cañones, cada uno con sus niveles, coste, rangos de acción y potencia de fuego sin descuidar la moral de las tropas. La ventaja es que este tipo de misiones se integrarán en la línea mantenida por la franquicia durante toda su historia, sin parecer invasivas o fuera de lugar en el marco jugable.

El éxito de nuestras misiones como asesino o comandando a otros de nuestro gremio, se traducirá en dinero y diferentes objetos de valor, generalmente ingredientes para fabricar un sinfín de artefactos explosivos, desde simples petardos para distraer la atención de la guardia bizantina, hasta potentes bombas capaces de derribar la torre del Gálata. Como base donde se sustenta la esencia del juego, la línea habitual de la saga con sus zonas a liberar de la ocupación templaria, atalayas, comercios, y diferentes servicios a contratar, tal que los típicos ladrones o meretrices para pasar inadvertidos. Cobra especial protagonismo la visión de águila, que por fin tendrá el uso que se merece.

TRAS LOS PASOS DE ALTAÏR


Las primeras horas con Revelations, nos han resultado muy esclarecedoras de cara a lo que vamos a encontrarnos en noviembre, cuando el juego salga a la venta. Además de ampliar y optimizar la mecánica jugable, el apartado gráfico ha sido optimizado para ampliar la distancia de visionado en el horizonte, permitiendo contemplar la ciudad por completo desde una posición elevada, pese a sus gigantescas dimensiones. Pese a que en los primeros planos no apreciamos diferencias palpables, la excepcional labor artística de los diseñadores de Ubi vuelve a ser la tónica que marca el sobresaliente, recreando con solemnidad siglos de historia en forma de kilómetros cuadrados de ciudad, con la opción al menos en PS3 -a falta de confirmar el resto de versiones- de jugar en 3D si disponemos de un televisor estereoscópico compatible.

Durante estos primeros compases tuvimos a nuestro lado a Falko Poiker, diseñador de misiones del juego, para mostrarnos la variedad de situaciones incluidas en Revelations; desde tensos momentos de exploración repletos de momentos cinematográficos espectaculares, a misiones de infiltración, como disfrazarnos de juglares para colarnos en una fiesta del Sultán, donde estallamos en carcajadas tras comprobar las dotes de canto de un Ezio embutido en mallas, laúd en mano y haciendo gala de un bochornoso talento artístico. Dicha variedad resultó ser la tónica durante toda la sesión de juego, algo que nos da muy buenas vibraciones de cara a la versión final.

Cuenta atrás para el desenlace de la trilogía Auditore, aunque las bondades del Animus permitirán retrotraernos hasta la época de Altaïr y volver a controlarlo como personaje jugable. Sólo añadir que las ganas de desentrañar el misterio que rodea al Fruto del Edén han aumentado exponencialmente, por lo que seguimos de cerca el lanzamiento de uno de los grandes del año, no es para menos si contamos con las novedades incluidas para que una saga anual como es Assassin´s Creed, no caiga en el tedio y el aburrimiento.

José Luis Fernández 11 | 10 | 2011