¿Versión original con subtítulos, si es que se necesitan, o doblaje castellano manchego para esforzarnos lo mínimo? En el mundo del videojuego parece obligado que todos los títulos lleguen completamente localizados a España y, cuando no lo hacen, una lluvia de comentarios malintencionados cae sobre la producción. Esto viene pasando desde hace mucho tiempo, cuando los personajes protagonistas de nuestros juegos comenzaron a tener voz y, por consiguiente, teníamos que ponernos a leer lo que decían si es que no se había doblado el título en cuestión.

El caso es que, siendo sinceros, debemos reconocer que existe bastante calidad en el trabajo de los dobladores españoles, aunque también es cierto que determinados juegos no necesitan y, lo más importante, no deben localizarse a ningún idioma para no perder su seña de identidad. Y con Grand Theft Auto IV tenemos un claro ejemplo. En la obra de Rockstar descubríamos un crisol de culturas urbanas y subespecies barriobajeras impresionante, cada cual con su acento y su forma característica de hablar: irlandeses, afroamericanos, centroeuropeos, ítaloamericanos, asiáticos… Ahora, imaginad por un momento que el juego hubiera sido doblado al español. Casi con seguridad, hubiera sido casi tan horroroso como el doblaje de Kung Fu Hustle.

Justo en la parte opuesta tenemos, por ejemplo, Alan Wake. Un título que ha sido doblado al español por verdaderos profesionales. Y no es el único título con un doblaje competente y atractivo. Hay tenemos el primer Metal Gear de PSOne, Dante’s Inferno o Darksiders, obras que presentan un trabajo de localización digno y plausible. La cuestión, no obstante, no es descubrir si existen buenos o malos profesionales en España, la cuestión es averiguar hasta qué punto un doblaje es necesario. En el mundo del cine, por citar otros medios, la cosa está muy clara para un servidor. Y que nadie saque la escopeta y me apunte con ella. A todos aquellos que defienden el cine doblado les pido, por favor, que se pongan Taxi Driver con De Niro y su voz original. O que vean The Host, de Corea del Sur, la demostración palpable de los horribles doblajes que se hacen de películas asiáticas. Porque, en ocasiones, se desvirtúa el contenido del argumento, se insulta una buena interpretación o, directamente, se traduce como viene en gana.

Y seguimos con los ejemplos populares: franquicia Call of Duty. Aún recuerdo cuando se anunció la participación de dos monstruos como Ed Harris y Gary Oldman para poner voz a los protagonistas de Black Ops. Luego el juego llega a España con un doblaje decente, si, pero con fallos en la sincronización y sin ninguna posibilidad de escuchar a esos figuras por ningún lado. Y pasó lo mismo con Modern Warfare 2 y, seguramente, suceda con el CoD que salga en 2011, lleve el nombre que lleve. Tantos doblajes buenos existen como malas decisiones por parte de las editoras, que lo mismo te doblan Halo 2 de forma neutral (por decir algo) que se pegan un trabajo impresionante para contar con un doblaje tan sobresaliente como el de BioShock.

Muchos diréis que la presencia de subtítulos y la ausencia del idioma natal os impiden ver todo lo que sucede en pantalla. Esto, queridos amigos y amigas, se debe únicamente a un problema derivado de los hábitos de lectura. Cuando uno lleva disfrutando desde que tiene uso de razón con textos de todo tipo, le importa muy poco que la película que vaya a ver sea la última de Tarantino, con líneas de diálogo imposibles, o que se trate del primer Dragon Age, donde no se quedaban cortos en el uso de la palabra. Y volvemos a lo de antes, ¿merecería la pena doblar Origins al español? Habrá quien piense que si, aunque si uno es jugador de RPGs desde hace tiempo, estará más que acostumbrado a leer y leer.

Porque una cosa si está clara: el doblaje no resulta imperativo, pero al menos traducir los textos al idioma de Cervantes debería ser una obligación. Por mucho que defienda la versión original, no conozco todos los idiomas del mundo, y siempre se necesita una ayuda extra para comprender lo que se dice, de ahí la importancia de unos buenos subtítulos. Por eso, cuando The Legend of Zelda: Ocarina of Time llegó a España en inglés, muchos nos volvimos locos. Algo parecido a lo que sucede con el reciente Okamiden. Y es que, en aquellos títulos donde la voz ocupa un plano secundario, ofrecer textos localizados si debería ser una tarea prioritaria para las editoras.

Editoras que, cada vez con más frecuencia, están eliminando idiomas de las diferentes versiones territoriales que sacan de sus juegos para que no podamos comprar tranquilamente mediante el fabuloso arte de la importación. Y aquí entra en juego de nuevo el tema de la localización. Aunque el doblaje sea un factor secundario para los que piensan como yo, unos buenos subtítulos siempre son bienvenidos y descubrir que Dragon Age: Origins o Assassin’s Creed II no los ofrecen en ninguna de sus opciones desde UK, nos deja con cara de tontos.

Lo ideal, si se me permite la osadía, sería ofrecer en los videojuegos la opción de la versión original y de la versión doblada. Algo que el cine viene ofertando desde los tiempos aquellos en los que nació el DVD. Y es verdad que muchos juegos lo hacen, pero otros tantos eliminan el idioma original para poder meter un doblaje que puede no cumplir con los estándares mínimos de calidad. En esos casos, al menos un servidor, prefiere leerse unos buenos subtítulos a tener que soportar la voz de alguien que no ha sido invitado a la fiesta. Tanto respeto se merecen los dobladores españoles como todos los que ponen su voz en la versión original de la obra.

Antonio López 30 | 03 | 2011