En las últimas semanas, Nintendo no ha dejado de meter la pata en forma de titulares. Puede decirse que su política de comunicación nunca ha sido tan endeble, lo que ha dejado a su próxima sobremesa a la altura del betún. Por supuesto, hablamos de Wii U, esa suerte de tableta a una consola anexa que promete revolucionar la jugabilidad como intentase el Wii Mote desde noviembre de 2006.
Un servidor estuvo en el Nokia Theatre aquel junio de 2011, cuando los de Kyoto presentaron al mundo su nueva máquina. Como tantos otros, salí del media briefing sin tener muy claro qué había visto: ¿era Wii U un periférico o una consola en sí? Pronto descubriría que lo segundo, puestas las manos sobre sus primeras demostraciones.
La impresión fue positiva, de que podría sacársele mucho jugo a la propuesta. No obstante, si algo aprendimos de Wii es que una tecnología atractiva no sirve de nada sin juegos que sepan explotarla. Tal y como Wii quedó en máquina de varias obras maestras entre centenares de títulos casuales (y muy mejorable factura), Wii U podría pecar de lo mismo.
Nintendo nos asegura que no, que se trata de una consola más enfocada al jugador tradicional y que su potencia permitirá la conversión de esos grandes títulos que Wii dejó pasar. Ocurre, no obstante, que los mentados titulares son poco halagüeños: el juego a dos mandos con bajada a 30 frames por segundo, GamePad sin panel multitáctil, primera hornada de juegos sin compatibilidad 1080p y las dudas respecto a Nintendo Network y su Miiverso, que arrastran incongruencias como los códigos de amigo o la moderación. Por si lo anterior no fuese suficiente, viene Miyamoto y se excusa por un Pikmin 3 sin juego en línea, dada la “dificultad” para sincronizar tropas de tan simpáticos bichejos.
Lo dicho, Wii U provoca recelo entre el jugador tradicional y nimia curiosidad entre quienes ya se hartaron de adiestrar mascotas y entrenar su cerebro. Tan poca expectación, sumada a un catálogo de lanzamiento añejo y las debilidades técnicas que salen a la luz día sí, día también, no generan demasiada confianza en quien suscribe. Aunque, por supuesto, una parte de mi quiera pensar que el Wii U GamePad conseguirá enriquecer la experiencia de juego como nunca antes.
Sea como fuere, sabemos que figuras como Mario, Link o Samus salvarán a Wii U de la quema que predicen no pocos analistas y medios especializados. Y es que si por algo se nos gana a los jugadores, es por el carisma de quienes nos hicieron soñar a los mandos por primera vez.
¿Hola? ¿Cuantos juegos corren a 60 frames en la actual generación? ¿Cuantos juegos en la actual generación corren a 1080 nativos, no reescalados? Este, como tantos otros, es uno más de los habituales artículos para sembrar dudas sobre Nintendo que JAMAS se dan sobre Sony o Microsoft, pese a las 400 revisiones, cagadas, recagadas y jugarretas que han llevado a cabo desde que salieron sus consolas. Pero lo peor, sin duda, es que este tipo de artículos ya sale incluso ANTES de conocer prácticamente nada final ni seguro sobre la consola. No sabemos ni las especificaciones finales, ni tenemos las versiones definitivas de los juegos anunciados, ni la consola está en la calle, y desconocemos completamente todo de los juegos que se sabe que están en desarrollo pero todavía no han sido desvelados (el nuevo proyecto de Retro, el de Monolith Soft, la nueva IP de Miyamoto, etc.). Es más; ni siquiera se dota del beneficio de la duda sabiendo que la primera remesa de juegos que salen para una consola jamás explota ni la mitad de capacidades y posibilidades de los que salen cuando el hardware es ya un poco más conocido (y en este artículo, como digo, ni siquiera se considera esos primeros juegos, si no que se especula [para mal] con lo visto en versiones ni siquiera finales de los mismos).
¿Jugadores tradicionales? Por favor… Llevo 22 años jugando a videojuegos de todas las plataformas y me río cada vez que alguien que juega a Need For Speed y Call of Duty se hace llamar “hardcore”, o cuando alguien que lleva 6 juegos pasados de Halo, God of War o Gran Turismo me dice que es que Nintendo explota demasiado sus sagas. Cualquiera que haya jugado a Xenoblade, Monster Hunter Tri, Zelda Skyward Sword o Metroid Prime sabe que en Nintendo puede encontrar (y esperar) títulos bastante más profundos, complejos e interesantes que muchos de los repetitivos FPS y Beat em Up insignia de la competencia, pero cuando el sabio señala a la luna, los de siempre siguen mirando a juegos de adiestrar mascotas y entrenar el cerebro…
Y al igual que con el 3D de 3DS, o con el Wiimote de la Wii, quien piense que la mayor baza de la consola para ofrecer un producto de calidad y éxito es la extravagancia o la novedad de turno está equivocado; la clave del éxito del Wii U no estará únicamente en como consigan vendernos su mando, si no en la conjunción de las diversas potencialidades de la consola (potencia, precio, aprovechamiento del mando, uso inteligente de las sagas insignia de la casa, etc. etc. etc.). ¿O a caso alguien piensa que el éxito de 3DS, que está vendiendo a un ritmo superior que la DS, se debe al 3D, característica que la mayor parte de los usuarios encuentra accesoria e incluso molesta…?
A mi sólo me llamó la atención el Zelda, es por ello que había adquirido el Wii, espero y no me decepcionen como con su antigua consola
Un poco fuerte la nota pero la espectativa es fuerte y mas aun que pegara como el gadget de novedad, pues no hay a la vista nada mas en este rubro.
yo la comprare si da retrocompatibilidad lo del HD me tiene sin cuidado que sea a 1080p pues Xbox nos la mete escaladamente y PS3 no en todos sus juegos lo pone y tambien bajo condiciones por ejemplo GT5 en 3D es 720p y sin 3D es 1080p nativo, Forza es escalado 1080p.
Besos
Según lo que parece y según las impresiones publicadas en JuegosdB, Wii U es todavía una incógnita. Ni siquiera ellos, que han podido jugar a la consola durante unas horas, han sacado una conclusión.
Para mi todavía lo sigue siendo. Es más será una duda hasta que vosotros, los medios, no comencéis a probar la consola con juegos medianamente potentes y nos contéis cómo va.
Y si. El efecto fanboy de los Nintenderos salvaran la consola valga la pena o no.