Bulletstorm anuncia su primer contenido descargable. Dragon Age II tendrá DLCs de todo tipo. Call of Duty: Black Ops amplia su oferta multijugador con nuevos mapas descargables y de pago… es el momento de auge de los DLC, pedazos de juego que las editoras venden a menudo a precios desorbitados y que terminan por crear en el usuario una sensación de engaño y timo que no nos deja contentos, sobre todo cuando recordamos que ya hemos pagado 60 euros por un título que, en la mayoría de lo casos, ha sido “capado” de buenas a primeras, siempre pensando en el vil dinero.

Y si, vale, esto es un negocio. Pero una cosa es mercadear con obras digitales y otra muy diferente reirse en la cara de los consumidores que, no lo olvidemos, también tenemos buena parte de culpa. Aún recuerdo con gusto los 1.600 Puntos Microsoft (20 euros) que en su día costaba The Lost & Damned y The Ballad of Gay Tony, los DLC de GTA IV. Aunque su precio era considerable, ofrecían horas de diversión, una historia interesante y una relación calidad/precio digna. Luego llega Activision y te vende cinco mapas (dos reutilizados) para Modern Warfare 2 por 1.200 (15 euros) Puntos Microsoft y se convierte en lo más descargado del Bazar Live. Tenemos lo que merecemos.

¿Y si en lugar de comprar los mapas como becerros hubieramos optado por esperar a que bajarán los precios? Activision se habría dado cuenta de su exceso y, al final, estaríamos todos contentos. Y, ojo, que estamos echando bilis sobre la editora norteamericana cuando bien podría ser la europea Ubisoft, por ejemplo, de la que todos recordamos el primer DLC de Assassin’s Creed 2. O la japonesa Capcom, que nos vendía trajes de otros colores en Street Fighter IV, el colmo de la cara dura. Pero nosotros somos tan culpables como ellas. Un contenido adicional debe aportar siempre algo a la trama de la historia u ofrecernos un punto de vista alternativo. Si hablamos de modos multijugador, estaría bien encontrar nuevas experiencias, personajes y armas, además de escenarios que, por supuesto, siempre deberían ser nuevos, nunca reutilizados.

Por supuesto, hay opciones descargables que bien merecen una oportunidad, siempre atendiendo a su relación de calidad y precio. Los DLCs de Fallout 3, los capítulos extra de Mass Effect 2, la aventura zombie de Red Dead Redemption e, incluso, los descargables hechos para los muy fans, como Case West o Case Zero, de Dead Rising 2. Ejemplos estos que bien podrían servir para demostrar que no todo es desencanto con el mundo del DLC. Nos corresponde a nosotros, como consumidores y jugadores, delimitar las posibilidades del producto y no permitir que las “malvadas” editoras se salgan con la suya. Como empresas, están en su perfecto derecho a buscar el beneficio, por lo que no podemos tirar piedras únicamente a su tejado.

Y no olvidemos a los periodistas especializados, esa extraña tribu a la que también pertenecemos parte del equipo de juegosDB. Siempre que un DLC aterriza en la redacción, analizamos con gusto el mismo, sobre todo con la tranquilidad que da saber su gratuidad. Pero en nuestro texto, y esto va para todos los compañeros que me puedan leer, debemos hacer siempre un comentario relacionado con el precio del mismo. ¿Es alto, es acorde con la duración, merecerá la pena? Debemos aprender a ser más críticos con este tipo de asuntos que, al fin y al cabo, cuestan un dinero importante a los lectores.

Con todo, volviendo al contenido descargable en si, hay que reconocer su juventud y que aún esta muy verde la idea. Los títulos contemporáneos vienen con un DLC debajo del brazo y esto, por si mismo, no es algo malo. Siempre y cuando este contenido adicional añada algo de interés a la experiencia propuesta por la desarrolladora. Si el juego en cuestión nos ofrece una trama sólida, con personajes secundarios pintorescos, ¿no sería ideal ofrecer un DLC de duración media, precio asequible y con la misma calidad que el juego principal? En el caso de los títulos multijugador, ¿no sería correcto expandir las opciones de personajes, clases o escenarios?

Lo importante es que el contenido adicional nazca de una necesidad artística, que vaya más allá de la simple economía. Descubrir que el DLC que sale dos semanas después del lanzamiento de un juego estaba impreso en el código del DVD y que no podíamos acceder a él por una simple encriptación nos produce enfado y desprecio. ¿Por qué diablos tengo que pagar por manejar a mi querida Jill Valentine en Marvel vs Capcom 3 si el personaje ya viene de serie, aunque oculto, en el disco? ¿Acaso el próximo Mortal Kombat no va a sacar tajada de la misma manera?

Como consumidores, siempre estamos dispuesto a pagar por algo extra que merezca la pena, algo que nos de más horas de entretenimiento, que nos ayude a conocer mejor a los personajes secundarios o que nos permita descubrir nuevas opciones competitivas o cooperativas. Y sin la necesidad de salir de casa a efectuar la compra. La relación calidad/precio es muy importante y no debemos actuar compulsivamente. Las editoras tienen que aprender a respetar al comprador y este tiene que aprender a plantar cara a la editoras. El DLC va a quedarse con nosotros mucho tiempo y debemos aprender a convivir con él. Para ello es importante que sepamos distinguir lo que merece la pena y lo que no. ¿Dos trajes para mi personaje favorito, previo pago de varios euros? No, esto antes venia de serie como añadido. ¿Un capítulo extra que realmente aporte algo a la historia y que nos permita dar varias horas de vida más a nuestro juego por un precio no abusivo? Adelante, que soñar es gratis.

Antonio López 23 | 02 | 2011