“La libertad, cuando empieza a echar raíces, es una planta de rápido crecimiento”.
George Washington

Pasa el 4 de julio y, como todos los años, no paramos de recibir noticias del Día de la Independencia no sin un atisbo de estupefacción. Para la mayor parte de los europeos es una celebración extraña, pues nuestras fronteras han cambiado incesantemente durante siglos y nuestras guerras han devastado el continente desde antes del propio Imperio Romano. Sin embargo, los Estados Unidos es un país relativamente nuevo y como tal aún conservan esa vivacidad para celebrar victorias militares que Europa perdió hace años.

Estos días vemos ondear banderas por televisión, vemos desfiles multitudinarios, fuegos artificiales, y personajes históricos. Entre ellos por supuesto nos encontramos al habitante más famoso de Mount Vernon, George Washington. Y también es ahora cuando más empezamos a saber sobre la tercera entrega de Assassin’s Creed, precisamente situada históricamente en ese período de tiempo, la Guerra de Independencia de Estados Unidos.

Como viene siendo habitual, veremos desfilar por nuestras pantallas a diversos protagonistas de la historia real, que interactuarán con nuestro propio personaje, Connor, y que influirán en el desarrollo del argumento. Pero, ¿son realistas estas interpretaciones de la Historia?, ¿deben serlo?

Assassins Creed 3 Washington

No es la primera vez que vemos este dilema a la hora de analizar un texto narrativo (ya que como tal podemos considerar el propio argumento de un videojuego, de igual modo que lo hacemos con películas) de índole histórico. Por lo general, al autor se le da libertad para tratar a los personajes de la forma que más le convenga para su propia historia. Pero a la hora de tratar con personajes históricos, esa manga ancha se empequeñece, y el público por lo general requiere que dichos personajes sean fieles a la Historia.

En la saga de Assassin’s Creed ya hemos visto desfilar a varios caracteres conocidos, que han servido para darle profundidad a la historia. Entre ellos el gran Leonardo Da Vinci, que nos ayuda durante la segunda entrega, en el Renacimiento Italiano. Y por ahora parece que uno de los actores principales será el que posteriormente sería Primer presidente de los Estados Unidos, George Washington.

Pero incluso más importante que la aparición de personas que han influido en la Historia, es la propia Historia en sí, o los hechos que la definen. No se sabe aún mucho sobre el argumento final del juego, pero es más que probable que aparezcan sucesos como el Motín del té de Boston, o la Batalla de Yorktown, que marcaron para siempre la historia mundial, cambiando el mapa de colonias y creando uno de los países que definirían el devenir de los acontecimientos durante siglos.

assassins creed 3 boston

No hay que olvidar, sin embargo, una de las polémicas que rodean este juego. Matas ingleses. Por primera vez en años, los ingleses son los malos del juego. Y es que al parecer la gente prefiere obviar que los buenos también son ingleses. En esa guerra los dos bandos eran británicos, con la colaboración de franceses y españoles hacia el bando independentista.

Pero los enemigos principales, como siempre, serán nuestros queridos (y por supuesto históricamente desaparecidos) Templarios. La orden de monjes guerreros que los chicos de Ubisoft han rescatado de las garras de las novelas pseudo-históricas, sin llegar a quitarle todo ese halo de misticismo que tan bien promovieron los franceses para conseguir quitarlos de en medio. No es de extrañar que ahora aparezcan en la Guerra de Independencia pues se ha teorizado, sin mucha precisión, sobre su paso al Nuevo Mundo tras su desaparición en Europa y su reconversión en logias masónicas, de las que la mayor parte de los padres de la patria americana formarían parte.

Así, en este juego, como en cualquier interpretación libre de la historia, hay que tratar los hechos históricos como simple aditivo al argumento, no como una lección de historia de la que poder aprender, pues los hechos se adaptan al juego. Disfrutad de Connor en los bosques de Virginia, pero dudad de todo lo que podáis aprender con él.

Eduardo Cueto Sola 09 | 07 | 2012