Túneles que llevan al infinito, pilotos de Fórmula 1 que se comportan como si estuviesen jugando a Mario Kart, un cierre de servidores que puede convertir la Guerra Fría en la tercera parte de la Mundial… los errores, bugs y glitches de Assassin’s Creed: La Hermandad, F-1 2010, Call of Duty: Black Ops y otros muchos juegos han caldeado tanto el panorama del sector -y especialmente a los usuarios- durante los últimos meses que si los aztecas hubiesen sabido en su día de la existencia de los videojuegos, su apocalíptico calendario hubiese acabado a finales de 2010.

Y es que el año pasado estuvo dominado por títulos repletos de errores graves, y lo más sorprendente de todo esto es que la mayoría pertenecían a desarrolladoras o compañías de primera clase. Dentro de lo que cabe, es justificable que un proyecto a cargo de un equipo novicio o con poco presupuesto, como Divinity II: Ego Draconis, se vea afectado por algún que otro problema de programación, pero es que en esta ocasión ni siquiera Nintendo se salva de la crítica de los fans; Metroid: Other M para Nintendo Wii incluye un bug que impide avanzar en la aventura. ¿La única solución hasta la fecha? Enviar la partida guardada en una tarjeta SD (o la consola, en su defecto) al servicio técnico.

En teoría, las redes de las consolas de la presente generación (Xbox Live, PlayStation Network) e incluso los nuevos servicios de descarga virtual para PC/Mac (Steam) deberían incentivar la rápida y automática actualización de los juegos perjudicados para que los usuarios afectados disfruten de la experiencia original cuanto antes. En la práctica, Codemasters no sólo tardó más de un mes en “subsanar” ese gran desaguisado sobre ruedas llamado F1-2010 (las paradas en boxes no funcionaban, los tiempos que aparecían en pantalla no eran los que había realizado el piloto, la IA utilizaba la fuerza bruta…) sino que, actualmente, mientras se escribe este billete de opinión, algunos de los problemas de su lanzamiento persisten o han dejado sitio a nuevos quebraderos de cabeza.

Debido a la falta de reacción por parte de las desarrolladoras y a la lentitud del proceso para certificar un contenido en las redes “consolires”, los foros oficiales se han convertido en un hervidero de fans que buscan ansiosos aquellos temas inamovibles donde los moderadores, santurrones ellos, informan prácticamente a diario de la situación del próximo parche. El caso de Assassin´s Creed: La Hermandad es el colmo de los colmos: las actualizaciones eliminaban problemas graves como el denominado “tunnel glitch” (el jugador moría eternamente en un túnel) pero traían consigo errores imprevistos (como la incapacidad de salvar la partida multijugador) que requerían que los gestores de la comunidad se sacasen de la manga soluciones rudimentarias hasta que el equipo detrás del título se pronunciase al respecto.

Si bien todo estos ejemplos podrían apuntar a que la culpa suele recaer en las desarrolladoras, el caos que se está produciendo en los servidores de los Call of Duty para PS3 (Black Ops, Modern Warfare 2) demuestra que no siempre es así.

Una brecha en la seguridad de PlayStation 3 que Sony no ha sabido cerrar a tiempo ha provocado que los hackers puedan irrumpir en partidas multijugaddor de los CoD para conseguir puntuaciones imposibles o robar el progreso del resto de jugadores. Infinity Ward ha ponderado clausurar los servidores, la insatisfacción general de sus usuarios ha obligado a actuar a organismos en defensa del consumidor, se han creado peticiones online para que Activision devuelva el dinero a los afectados…

Ante este panorama, es razonable que los aficionados teman que los próximos lanzamientos vengan repletos de sorpresas inesperadas. Bulletstorm, Dead Space 2, Test Drive Ulimited 2, Homefront, Killzone 3, Duke Nukem Forever… ¿cuál de estas producciones será el siguiente Caballo de Troya “videojueguil”?

Que un juego salga a la venta desprovisto de bugs importantes depende básicamente del tiempo que tenga el departamento de garantía de calidad para probarlo a fondo y descubrir los errores. Por lo tanto, lo que está ocurriendo últimamente se debe a que las distribuidoras están quitándole prioridad a este proceso tan importante en pos de conseguir que el título salga al mercado cuanto antes. ¿Que luego salen problemas? ¡Bueno, pero ya lo han comprado!

Ergo, la única forma para evitar esta falta de respeto tanto hacia el producto en cuestión como a sus consumidores es no comprar el título si las primeras impresiones apuntan a que contiene bugs imperdonables. ¿Solución dolorosa para los fans? Posiblemente, pero ni las quejas a los defensores del comprador ni las peticiones online sirven de nada cuando los juegos mencionados a lo largo de este artículo protagonizan titulares debido a sus ventas elevadas, indicando que las compañías pueden salirse con la suya sin salir trasquiladas.

¿Qué será lo siguiente: despachar al ilustrísimo heditor de JuegosDV para publicar los textos rapidamente sin importar que no kumplan los mínimo orto-gráficos?

Daniel Cáceres 26 | 01 | 2011