El 4 de julio llegó a WiiWare el juego My Pokémon Ranch, anunciado como un juego donde podremos vivir la experiencia de ser parte de un simulador interactivo de crianza y entrenamiento Pokémon; en el que, nuestro misión en este juego desarrollado para Nintendo Wii sería llenar nuestra granja y alrededores de Pokémon teniendo la posibilidad de juntar hasta mil de ellos.

My Pokémon Ranch no es tan interactivo como nos suponíamos o al menos como se divulgó al momento de difundir que ya se podía descargar. En este juego no podemos enseñar a nuestros Pokémon, es decir, ni entrenarlos ni hacer que aprendan movimientos para luego poder retar a otros o intercambiarnos como es la esencia del mundo Pokémon. Lo que haremos es juntar Pokémon donde podremos usar nuestras ediciones Pokémon Edición Diamante y Pokémon Edición Perla.

En el juego tendremos de aliada a Eulalia que sueña con ver lleno su rancho de Pokémon, sueño que nosotros ayudaremos a cumplir. Gráficamente el juego hace uso de los Miis y de los Pokémon disponibles que van aumentando cada día y que deberemos conseguir poco a poco, pero, esto que podría parecer como un reto para coleccionar todos los Pokémon, rápidamente se convierte en algo monótono que acompañado de la simplicidad de los gráficos y los casi nulos detalles no hacen que uno se enganche en totalidad con el juego.

Musicalmente el juego si es muy bueno, sus efectos de sonido son brillantes y aunque sólo cuenta con una melodía, la mezcla de instrumentos que presenta la misma es atractiva al oído. En My Pokémon Ranch cada uno de los Pokémon tendrá sus sonidos propios.

Finalmente nos queda decir que el juego es seguramente toda una joya para los seguidores de esta saga pero quienes no lo son no creemos que encuentren un título indispensable en su consola. Son 500 puntos Wii por invertir en un juego que a la larga puede ser que no nos motive ya que es visualmente muy básico, la misión muy limitada y nuestra interactividad casi nula; cuando lo importante de un video juegos es disfrutar y cumplir con misiones que reten nuestros sentidos.

María Sánchez Montes 01 | 08 | 2008