Mass Effect no es un juego. La saga de Mass Effect, en su conjunto, no es un juego. Haz un esfuerzo, concéntrate y pon todos tus sentidos en ello. Ahora imagina que es el año 2148, los viajes por el espacio son muy reales, pero no hemos conseguido ir más que un poco más allá de nuestro pequeño, muy pequeño, Sistema Solar. Entonces descubres una tecnología de una raza extinta, los Proteanos, que te permite mediante algo que denominarán el Efecto de Masa viajar hasta el otro extremo del universo en un abrir y cerrar de ojos.

Ahora esfuérzate un poco más, merecerá la pena, e imagina que han pasado 35 años, estamos en 2183, hemos colonizado cientos de planetas y establecido contacto con multitud de especies inteligentes, alienígenas que nos ven como pares, otros nos ven como seres inferiores, otros simplemente tienen curiosidad por nosotros, y algún otro odia nuestra mera presencia. Estamos en La Ciudadela, parte de la tecnología de los Proteanos, una ciudad en el espacio casi tan grande como un planeta, y hemos descubierto que existe un orden interplanetario regido por El Consejo, formado por especies de muchos planetas… pero no por humanos, porque hace demasiado poco que estamos aquí, y no confían en nosotros porque vivimos poco tiempo y somos impredecibles como individuos y como especie.

Ahora piensa en ti, hazte una imagen mental tuya y piensa que eres el Comandante Sheppard, encargado de averiguar qué es lo que está ocurriendo en una de las colonias humanas con las que se ha perdido contacto, y cuya investigación se va complicando cada vez más con tintes políticos y de poder, con enemigos dentro y fuera del propio Consejo, hasta descubrir que existe una amenaza mucho mayor que todo lo que puedas imaginar, los verdaderos creadores de la tecnología de los Proteanos… los Segadores. Consigues amigos, aliados, gente dispuesta a combatir codo con codo a tu lado, a morir contigo y por ti, como tú con ellos. Y en contra de todo lo establecido y de toda orden, haciendo lo que crees que debes hacer, emprendes una cruzada imposible en contra del único Segador vivo, un ser de un poder inimaginable, casi digno de un dios, y consigues vencerlo.

Bien, ahora piensa que han pasado unos pocos años… y mueres. Sí, mueres salvando a tu gente… para volver a vivir gracias a la tecnología de uno de tus mayores enemigos, que se alía contigo porque descubren que aquel Segador no era el único, que hay más, que debes volver a pelear por la raza humana, por todos los seres vivos, por tus amigos, por ti. Y para conseguirlo deberás decidir si debes hacerlo por la fuerza, porque es necesario para una causa mucho, mucho mayor y estás en una carrera contrarreloj, o si consigues tus fines por medios más pacíficos pero puede que más lentos. Mass Effect no es un juego. Tu ética, tus odios y amores decidirán si consigues lo que querías o no, forjarán tus alianzas y crearán tus enemigos, te hará pensar en las consecuencias más allá de toda decisión.

Y eso, no es un juego. Eres tú.

Rodrigo Perez 24 | 12 | 2010