The Elder Scrolls V: Skyrim es uno de los videojuegos de rol más ambiciosos del mercado. Después de la experiencia en Oblivion y Fallout 3, es obvio que el videojuego que nos ocupa estará mucho más pulido y optimizado que las anteriores producciones de Bethesda, aunque eso no salva a Skyrim de los temidos bugs de este tipo de videojuegos.

Los usuarios son tajantes en ese aspecto: piden que el título esté optimizado al máximo, pues odian encontrarse dentro de un universo de fantasía tan coherente y que, por ejemplo, personajes empiecen a comportarse de forma extraña, aparezcan determinados problemas que impidan acabar misiones, ect. Rodd Howard, productor ejecutivo de la saga The Elder Scrolls ha contestado a las plegarias asegurando que “estamos trabajando de manera profunda en el tema de los bugs de Skyrim; al ser un videojuego de esta profundidad es posible que determinados aspectos del juego requieran de una supervisión más concienzuda”.

De todas formas, tambien advierte a la comunidad que determinados bugs pueden hacer la experiencia más divertida “si encontramos bugs inesperados que, no obstante, tengan un alto potencial para aumentar la diversión dentro de la experiencia jugable que propone Skyrim, no los eliminaremos por completo”. En este punto estamos totalmente de acuerdo con el creativo: hay bugs que, contra todo pronóstico, se convierten en aspectos realmente apasioantes que dan la sensación de estar diseñados con intención. Cuando nos damos cuenta que determinadas características de un videojuego no entraban en los planes del equipo de programación, la verdad es que resulta sorprendente a la par que divertido.

The Elder Scrolls V: Skyrim, es un videojuego de fantasía apoyado en el género de la Espada y Brujería, que pretende alcanzar nuevos horizontes en el terreno de los títulos de rol sandbox, gracias a un planteamiento muy ambicioso en su propuesta y divertido en su ejecución.

Sergio Melero 02 | 09 | 2011