Cada vez vemos más juegos japoneses que dan el salto a Occidente, a pesar de temáticas que tradicionalmente no salían de sus fronteras. El último ejemplo es Gal Gun: Double Peace, el nuevo título de una saga realmente “peculiar”, que no habríamos dicho que saldría de las fronteras niponas. El otome Hatoful Boyfriend o el juego de lucha de homenaje a la revista japonesa Jump, J-Stars Victory, serían otros ejemplos recientes de éxito.

Ryouta Hatoful Boyfriend

¿Por qué los estudios japoneses están poniendo sus miras en Occidente? Kenichi Ogasawara, productor en Koei Tecmo, habló con DualShockers sobre el tema durante la pasada Gamescom 2015.

Entre las principales razones para que muchos estudios estén buscando fortuna fuera del país, destacan las bajas ventas de PlayStation 4 en Japón. Y es que no tienen que encontrar un público muy grande fuera para ganar más de lo que hacen en Japón.

Según VGChartz, durante la última semana de junio, PlayStation 4 vendió en todo el mundo 242,237 unidades, de las que solo 13.069 correspondían al territorio japonés, mientras que más de 185.000 fueron las ventas combinadas de Norteamérica y Europa. Según el productor de Koei Tecmo, el jugador nipón sigue muy aferrado a PlayStation 3, y le está costando más dar el salto a la nueva generación que a europeos o americanos.

A eso hay que sumar que cada día los juegos nipones son mejor aceptados fuera del país, lo que se traduce en más jugadores y ventas. Esto haría posible que una compañía nipona se embarque en la localización de un juego. Ogasawara recalcó en su entrevista que esta localización no solo consiste en una traducción al inglés, sino que implica una compleja planificación, distribución y marketing.

Rocío González en 10 | 08 | 2015