La Universidad de Nueva York acogió a principios de mes una charla de Anita Sarkeesian, conocida feminista creadora de la serie de vídeos sin ánimo de lucro ‘Tropes vs Women in Videogames’. Esta vez, las medidas de seguridad incluyeron arcos de detección de metales, algo que parece exagerado pero que dado el nivel de amenazas que recibe Sarkeesian, no lo es, y en el pasado la seguridad ha sido un tema determinante para cancelar algunos de sus actos.

Anita Sarkeesian en una conferencia

Imagen modificada de Susanne Nilsson bajo Attribution-ShareAlike 2.0 Generic

Gracias a Kotaku y Technically Brooklyn, hoy os contamos las principales ideas que dejó en su charla sobre el papel de la mujer en los videojuegos y cómo mejorarlo: Anita estrenó una lista de ocho sencillas claves que los desarrolladores pueden aplicar a sus juegos para evitar sexualizar y objetivar a las mujeres.

  1. Evitar el principio de pitufina, es decir, que no haya una sola mujer en todo el elenco.
  2. La lencería no es una armadura: hay juegos que en lugar de armaduras coherentes, las mujeres son representadas con bromas para enseñar carne que ninguna mujer se pondría para defenderse. Al mismo tiempo sus compañeros hombres van bien equipados.
  3. Diferentes tipos de cuerpos para mujeres. En su presentación Anita señaló la diversidad de cuerpos masculinos en Overwatch, y como las representaciones femeninas eran todas iguales: altas, de piernas largas y esbeltas.
  4. No enfatizar de manera exagerada partes de la anatomía femenina.
  5. Incluir variedad étnica, y no solo como algo exótico.
  6. Animaciones de mujeres con movimientos reales de mujeres reales.
  7. Grabar voces de dolor de manera que representen dolor y no parte de un orgasmo.
  8. Enemigos mujeres, pero no como objetos sexuales. Combatientes, que son mujeres y tienen los mismos principios y valentía que sus compañeros (su personaje herido no es pasivo o víctima).

Por sus críticas, muchos de sus detractores la acusan, rocambolescamente, de intentar hundir la industria del videojuego. Si estas demandas existen contra algo es la vergüenza de que sean prácticas extendidas. Incluso si la mayor parte de los juegos se dirigen a hombres, esto no justifica el uso de las mujeres como objetos-reclamo. Se podrán hacer muchas críticas y matices a esta lista simplificada de la comunicadora y bloguera Sarkeesian, pero qué duda cabe que es una nueva relación para la reflexión.

Rocío González en 27 | 02 | 2015