¡Adelgaza con el Tetris! Jugar a un juego como Tetris puede controlar nuestro apetito, esto es lo que ha determinado un estudio para la revista científica Appetite, que intenta demostrar que el ansia de comer no solo se basa en el deseo, sino también en estímulos visuales. Supuestamente concentrarse en una tarea visual intensa puede reducir la fuerza y la frecuencia del ansia de comer. Mira que si Alexey Pajitnov no estaba creando solo al rey de los juegos puzle, sino también la nueva dieta Dukan de la diversión…

Jugar a Tetris puede adelgazar

El estudio se hizo a 119 estudiantes y aquellos que después de describir sus antojos lograban terminar una partida de Tetris reducían en un 24 por ciento sus ansias, frente a los que no conseguían jugar al juego después de relatar todo lo que les apetecería comerse. La concentración en otra actividad y las recompensas emocionales que avanzar en el juego ofrecen debían desviar la atención de la adicción a comer de los sujetos de estudio.

Para el test se utilizó el Tetris, pero sus autores están convencidos que cualquier estímulo visual que requiera cierta concentración podría servir. ¿Seguro que ver un programa de televisión con las manos vacías es igual de efectivo que jugar al Tetris, para lo que necesitamos ambas manos?

Una vez más se demuestra que los videojuegos son capaces de mucho más que de absorbernos durante horas: se han demostrado buenos para la concentración, la agudeza visual e incluso la forma física, y ahora, podrían ayudarnos en la operación bikini.

Ya lo sabéis, si queréis adelgazar mientras jugáis a los videojuegos, más concentrarse en las partidas y menos boles de patatas fritas para acompañar. O mejor aún, llevad siempre una consola portátil en el bolso (o el móvil con el Candy Crush Saga) y a la menor sospecha de antojo u hambre a deshoras, una partidita rápida. ¡Si funciona nos los contáis! Yo por si acaso voy a empezar a cargar mi Tetris mini en el bolsillo, por si las moscas.

Por si mirar cómo juegan también sirve…

Fuente: Joystiq > Appetite

Rocío González en 24 | 03 | 2014