A mediados de los años 70 apareció para muchos, el primero juego de violencia. Atacado por una parte de la crítica, amado por los fanáticos de esos tiempos. Si nos ponemos a pensar las cosas no han cambiado mucho hoy en día, la industria crece y la producción de juegos como Grand Theft Auto, es cada vez más frecuente, son de aquellos títulos que las grandes desarrolladoras o los gigantes de la distribución no duda en promocionar.

Como decíamos al inicio todo comenzó en el año 1976 con Death Race, un juego que consistía en ir atropellando personas por un camino sencillo, -nada como los de hoy donde hay minijuegos, puzzles o competiciones secundarias-, todo se basaba en ir asesinando a todo aquel que se nos cruzaba por el camino, pobres inocentes, al menos ahora las victimas son más personajes que causan algún tipo de daño como un gánster, terroristas, traficantes o espectaculares monstruos que vienen a apoderarse de las urbes futuristas o los territorios medievales.

mortal kombat

Luego de Death Race vinieron otros títulos y, ya los productores habían divisado en este género una mina de oro. Para ellos no había muchos motivos para diseñar juegos donde se tengan que matar extraterrestres o hubieran gorilas que arrojen barriles; si con personajes bien armados y de apariencia normal, podían hacer que los jugadores en cada juego se enfrentaran contra zombies deformes como de las películas.

Podría mencionarse a los juegos de violencia sexual, pero a mi parecer son demasiado grotescos, que de espectaculares sólo se les puede encontrar a un personaje que tiene que esquivar flechas para ir y violar a una pobre indígena. Es que había una sequía de ideas originales, pero fueron surgiendo otros géneros, así además de los juegos de violencia que existieron, existen y existirán, también surgieron a mayor escala los juegos de plataformas o los deportivos; que, con el tiempo han formado una gran cantidad de seguidores siendo actualmente géneros que registran muchos records de ventas.

Pero mejor comentemos lo que fue el primer Mortal Kombat, golpes certeros y un final feliz para el ganador. Se podía devorar al rival vencido, succionarle los huesos, aplaudir en su cara y destrozarle el cráneo, todos quienes probaron las primeras versiones debían aprenderse los Fatallity porque sino la victoria seria a medias, inconclusa o aburrida.

En 1992 llegaría la idea de Id llamada Wolfenstein 3D, un FPS en cual el personaje debía escapar de un castillo lleno de nazis y para eso tenia que dispararle a diestra y siniestra a todo alemán que se encontrara en su huida. La inclusión de los alemanes desató el repudio de muchas personas y además su prohibición en Alemania llegó casi de inmediato, pues consideraban al titulo una ofensa federal.

En el 94 llego Doom, muy parecido a Wolfenstein 3D, pero su escenario era el infierno. Esta historia que se desarrollaba en el territorio del príncipe de las tinieblas era jugado hasta el cansancio por Eric Harris, siniestro psicópata que lideró la matanza de Columbine -un terrible capitulo en la historia de los Estados Unidos-. Culparon a Doom y la música diabólica. Según informes de la policía fue el juego lo que provocó que este muchacho actúe así junto a su compañero, sintieron que los alumnos de ese colegio eran el ejército de Satanás y al menos debían acabar con alguno de ellos para obtener la bendición del jefe.

Pero, inclusive instituciones que no tienen acercamiento alguno con la violencia se han visto envueltas en el conflicto por defender su nombre. Eso le pasó al servicio postal de los Estados Unidos, con el FPS Postal, donde el juego no se relacionaba en nada con la labor del servicio postal. El protagonista de Postal tomaba a cualquier ser inocente que tenia la mala suerte de pasar frente a él y lo destrozaba a machetazos o lo dejaba sin ojos; era tanta la asquerosidad que se proyectaba en esta historia que se registraron miles de casos de personas que sufrieron de mareos y vómitos al jugarlo.

A ocurrido también que el trabajo de algunos desarrolladores nunca llegó al mercado por el abuso de violencia que se le impregno en su preparación. Se han creado sociedades que regulan los distintos juegos que sospechosamente entre sus entrañas traen material que no es apto para la mente de los jugadores.

Los padres de familia tienen la tarea de guiar a sus hijos y hacerle ver la realidad. El propietario de una consola, toma su mando y se embarcará en un viaje que lo atrapará por unas horas, pero terminado eso hay que volver a nuestro mundo y dejar de creer que podemos ser el protagonista de Manhunt, Bioshock o de Counter Strike.

Todos podemos ser valientes y creernos los mejores soldados de Brothers In Arms, que lo cito para hablar de las riquezas técnicas que nos pueden ofrecer los estudios hoy en día. Escenarios, personajes o sonidos con un realismo fascinante, observemos también eso, estamos ante una obra de arte audiovisual, que es cierto, las empresas las crean para que les generen ganancias la producción en masa de más títulos del mismo género, pero, me parece que ese debe ser el camino para que los usuarios dejen de admirar solamente la brutalidad que caracteriza a estos juegos.

Hay que divertirse sin llegar al extremo de lo violento, si un juego nos relaja después de una jornada dura de estudio o trabajo, excelente. Pero apreciaremos más a nuestros infaltables títulos de acción FPS en primera o tercera persona si sabemos que no solo nos enfrentamos a sangrientos enemigos, sino que, el mayor rival puede ser el impacto que el juego tenga sobre nosotros, llegándonos a confundir a veces ya sin solución alguna.

Que se termine de una vez la relación que se le encuentra a las masacres con los juegos de violencia es una labor de todos y, los que somos seguidores de los videojuegos y amantes de pasar horas frente a una consola, debemos apoyar a demostrar que este entretenimiento puede ser tan sano como el jugar, por ejemplo, un partido de futbol con los amigos. En toda acción o actividad hay peligro, no permitamos que alguno acabe o le de a nuestra actividad un perfil que no merece.
wolfenstein 3d
fps postal

María Sánchez Montes 08 | 11 | 2008