Los muertos vivientes son una amenaza global, en la mayoría de muestras que la cultura popular nos ha ofrecido. También es una moda global, que atraviesa fronteras desde su perspectiva actual pero que en su concepción más clásica (la vuelta de lo inanimado a la vida) permanece alterable al paso de los años en cada cultura o religión. Japón no es una excepción y, pese a que nos muestran unos fantasmas aniñados o sin piernas, sí saben de la desagradable presentación de éstos a través de muchos medios.

Desde lo audiovisual, donde lo más destacable en la actualidad reside bajo el manto de la serie finita High School of the Dead pasando por la literatura, muchas han sido las presentaciones zombis en oriente. Pero donde ha tenido más protagonismo ha sido en el terreno de los videojuegos, auténtico pozo de creatividad japonesa durante décadas. The House of the Dead ha sido el más representativo, pero ahora tiene un nuevo rival que nadie esperaba, la saga Yakuza.

LA YAKUZA Y LOS ZOMBIS: HISTORIA DE AMOR

yakuza dead souls

Tras cuatro entregas en las que el principal atractivo de cada una residía en una concatenación de golpes de diversa índole, con el mobiliario convirtiéndose en el mejor amigo de Kiryu Kazuma y las densas narraciones mafiosas convirtiéndose en el fondo de la cuestión, Yakuza: Dead Souls (antes Yakuza: Of the End) se asienta para mostrar la visión de SEGA respecto a los muertos vivientes.

Yakuza: Dead Souls nos lleva de nuevo al barrio de Kamurocho, donde Kazuma Kiryu recibe una llamada de socorro de Aruka, pidiéndole que acuda al famoso barrio. Otro personaje, mostrado en anteriores videojuegos de la saga se encuentra en el mismo ojo del huracán. Sin proponérnoslo, la acción empieza en pocos minutos, eso sí, en un extenso tutorial que se alarga durante varias escenas de vídeo (como es usual en la casa, muy largas y cinematográficas). En poco tiempo tomaremos el control de Shun Akiyama para empezar a recorrer las devastadas calles de la ciudad, las que pocos segundos antes mostraban un aspecto bello, limpio y homogéneo.

MÁS SHOOTER, MENOS MOBILIARIO

yakuza dead souls kamurocho

Tras la presentación de cada uno de los personajes, pudimos observar en la demo que el componente de acción está más presente que nunca en Yakuza: Dead Souls. Pese a ser una serie directa y adrenalítica, centra ahora su foco de atención en los disparos y en las grandes aglomeraciones de enemigos. Dispondremos de centenares de objetos que utilizar, como bicicletas o bates de béisbol, pero cederán parte de su protagonismo imperial de anteriores títulos de la franquicia a los propios disparos, ya sean de pistola, escopeta o inimaginables e imposibles ametralladoras.

Mantiene todos los logros de los Yakuza anteriores, a saber, una representación de calles y ciudades perfeccionista al centímetro. Movimientos estables y rostros en cinemáticas llenos de carisma y matices. Pero también muestra los mismos defectos de ejecución, sin haber enmendado tales errores. Como muestra vale un manejo de personaje algo torpe, con combinaciones de botones sin sentido para apuntar, disparar y moverse o los pesados e insufribles momentos de conversación con los personajes, no ya secundarios, sino con cada uno de los peatones de la ciudad. Estas conversaciones nublan la visión de juego, rompe el ritmo de juego y además se convierte en uno de los elementos más anacrónicos del juego que por otra parte mantiene el buen nivel gráfico de sus representantes en PlayStation 3.

IA Y MOVIMIENTOS ESPECIALES

yakuza dead souls personajes

En nuestro camino por el barrio de Kamurocho en las horas que hemos podido jugar a la versión preview de Yakuza: Dead Souls, varios han sido los momentos en que hemos tenido que utilizar acciones especiales en los mismos entornos del juego, como disparar a barriles explosivos (de color rojo, claro) o a depósitos de combustible. Para llevar a cabo la acción deberemos realizar un pequeño QTE (quick time event).

Por otro lado, la inteligencia artificial de muchos enemigos dista bastante de la normalidad. A comportamientos extraños y ataques sin sentido, incluso para zombis come cerebros sin alma, se añaden conductas incorrectas por parte de algunos compañeros de aventuras. Esto, añadido a la incomodidad con la que la cámara se acerca y se aleja de nuestro avatar, no hace más que refrendar una nueva pulida en el trabajo de SEGA.

No obstante, algunos detalles sí destacan en el entramado del juego. Algunos elementos más propios del género del rol aumentan la durabilidad del Dead Souls, mejorando armas y a nuestro propio personaje. Esperemos al mes de marzo, cuando Yakuza: Dead Souls vea la luz en exclusiva para PS3, si mantiene lo mejor de las entregas anteriores y mejora sus fallos (es una preview y no está libre de ellos todavía) podrá convertirse en un indispensable para los fanáticos de los zombis, que no es poco.

Adrián Hernán 02 | 02 | 2012