Hemos tenido acceso a una versión prácticamente final de Ni No Kuni: La Ira de la Bruja Blanca, uno de los videojuegos de rol japonés más esperados del momento. Y, dada la importancia del lanzamiento de la última producción de Level 5 en nuestro país, consideramos de vital importancia tratar al título con el esmero que se merece.

No en vano, el videojuego que nos ocupa cuenta con la inestimable colaboración del afamado Studio Ghibli (responsables de producciones a la altura de La Princesa Monoke o Mi Vecino Totoro) y la participación musical del excelente Joe Hisaishi (compositor conocido por trabajos tan destacables como la banda sonora de la película de Takeshi Kitano El verano de Kikujiro). La fórmula resulta, prácticamente, como un sueño hecho realidad a través de un argumento de fantasía.

EN BUSCA DE LA FELICIDAD

ni no kuni la ira de la bruja blanca

Olivier, un pequeño niño de gran corazón, como es normal a su edad no esconde su pasión por la aventura. Una travesura desafortunada termina con un trágico final, por lo que la única esperanza que le queda en la vida es enfrentarse a lo desconocido, a través de un periplo que le llevará a recorrer un mundo de fantasía mientras se convierte en un poderoso mago con un único objetivo: salvar a su madre.

Bajo este telón de fondo se desarrolla uno de los videojuegos de rol japonés más completo del mercado. Es cierto que Ni No Kuni no reinventa ninguno de los pilares básicos del género, hecho que por otra parte sirve como principal reclamo dentro de una generación donde escasean los RPG con sabor añejo.

No obstante, en este videojuego de rol por turnos viajaremos a ciudades de absoluta fantasía, visitaremos aldeas plagadas de personajes entrañables y nos enfrentaremos a infinidad de enemigos, mientras aprendemos nuevos hechizos y reclutamos a un gran número de Únimos (una suerte de pokémons que nos ayudarán en las batallas) para alcanzar nuestros objetivos.

LA VARIEDAD COMO BANDERA

A parte de la aventura principal, la combinación de exploración con la resolución de misiones secundarias nos ofrece una gran gama de objetivos, cuya consecución será premiada de forma efectiva por medio de un curioso sistema de cartillas. A medida que ayudemos a la gente, conseguiremos sellos para completar dichas cartillas. Si las intercambiamos por habilidades especiales, obtendremos jugosas ventajas como la posibilidad de encontrar botines con más sustancia o atacar a nuestros enemigos por la espalda más fácilmente.

ni no kuni gameplay

Todo nuestro avance se registra en nuestro libro de mago (que responde al nombre de Valdemécum), donde podremos consultar los relatos que vayamos recopilando en nuestra aventura, las características de todos los enemigos y la esencia de los conjuros que desbloqueemos. Por si esto fuera poco, deberemos alimentar a nuestros Únimos para que evolucionen, suban de nivel y se transformen al más puro estilo Digimón. La variedad del título es tal, que también tendremos la oportunidad de utilizar nuestro caldero mágico para elaborar complicadas recetas y, de esta forma, conseguir recursos que nos ayuden en la batalla o construir poderosas armas en aras de mejorar nuestro nivel de combate.

UNA DELICIA TÉCNICA

La magia de Studio Guibli permanece latente en cada uno de los aspectos técnicos del videojuego que nos ocupa. Ni No Kuni posee una dirección artística sublime, unas escenas animadas mediante técnicas tradicionales impagables (que no obstante son menos numerosas de lo que en un principio pueda parecer), y un sistema de animación pocas veces visto. Todos los movimientos de los personajes (ya sean principales o secundarios) han sido tratados con gran mimo, por lo que podremos asistir a escenas cotidianas de gran belleza: un niño sentado a orillas del mar mirando los peces, dos personas hablando desde sus respectivos balcones con naturalidad, o un señor barriendo con esmero la cubierta de un espectacular galeón.

Dichos detalles, junto a movimientos mucho más importantes (como puedan ser las animaciones de combate o los diferentes movimientos del protagonista mientras corre, sube escaleras o salta de un lado a otro), conforman uno de los sistemas de animación más redondos de la generación. Afortunadamente, la combinación de técnicas tradicionales con los sistemas de captura de movimientos utilizados en este juego conjuga a la perfección. Para terminar, tanto el diseño cel shading de los personajes como los elaborados escenarios (realizados mediante la técnica de texturas pintadas a mano tan característica de Studio Ghibli) completan un apartado ensalzado hasta la categoría de obra maestra gracias al apoyo de la banda sonora de Hisaishi.

UN SUEÑO HECHO REALIDAD

ni no kuni

Ni no Kuni conjuga elementos de juegos tan queridos como Dragon Quest, Golden Sun, Illusion of Time o Final Fantasy VII para ofrecernos un videojuego de rol a la vieja usanza perpetrado por Level 5 y Studio Ghibli. Tras casi 20 horas de juego nuestras sensaciones no han podido ser mejores. La entrañable historia engancha, enamora desde la primera hora de juego gracias a su excelente apartado técnico y, además, nos devuelve sensaciones que creíamos olvidadas dentro del género. Algunas cosas hemos echado, no obstante, en falta: no poder visitar los hogares de los habitantes de las aldeas o la ausencia de misiones secundarias de gran envergadura (casi todas se resumen a encargos relativamente sencillos en su concepción) son algunos de los fallos más notables de un título que, a falta de completar la aventura principal, apunta a lo más alto del género del rol japonés. Y encima, traducido con gran talento a nuestro idioma y con la posibilidad de disfrutar con las voces originales en japonés. Chapeau.

Sergio Melero 12 | 12 | 2012