El regreso de uno de los más icónicos personajes del mundillo es inminente, Rockstar Games ha tirado la casa por la ventana para su lanzamiento del año, y al igual que hiciera antaño con la licencia Red Dead, ahora rescata a Max Payne, el sufrido detective capaz de arreglar cualquier situación a base de balazos y analgésicos, transformándolo en un serio candidato a Juego del Año.

De Remedy a Rockstar en poco más de una década, la tercera iteración de la saga nos ha sido presentada como el mejor juego de acción cinematográfico. Ambiciosa autoafirmación la cual, tras un par de horas vaciando cargadores, no podemos sino estar completamente de acuerdo.

ENSALADA DE TIROS

Es probable que hasta el lector más despistado se encuentre al corriente del desarrollo de Max Payne 3, no en vano lleva mucho tiempo cociéndose en los altos hornos de Rockstar, y fue presentado en sociedad dos años ha. Tan maratoniano desarrollo no es baladí, puesto que las bondades de este cerdo antivicio convertido en niñera mercenaria van mucho más allá de resultar un gran juego sin más. No sólo resulta un soplo de aire fresco en un mercado saturado de shooters clónicos, es también un zapatazo sobre la mesa en lo que respecta a cómo contar una historia en un videojuego y, a su vez, un salto adelante en diferentes aspectos técnicos como la física, que afecta a todo polígono modelado en el juego.

max payne 3 tiroteo

Lo primero que uno se pregunta es, ¿cómo puede Rockstar decir que es el súmmum de la narrativa y el guión, cuando pasamos del clásico Max neoyorquino a un calvo brasileño al que le empieza a aflorar el michelín? Pues cohesionando un extremo con otro mediante la perfecta fusión de escenas, gameplay y estructuración de los capítulos. Y es que Max Payne innova en diferentes aspectos narrativos que probablemente sean imitados hasta la saciedad desde su lanzamiento en adelante: no existe límite entre la parte jugable que termina y la secuencia cinemática que comienza, y viceversa. Existen juegos que lo han intentado, pero siempre hay una barrera que lo diferencia, y esto con Max al frente desaparece por completo.

Si además le añadimos su estética de novela gráfica, y la interacción de flashbacks jugables de la etapa en Nueva York, el resultado es una bomba que va a todo trapo entre cientos de balas silbando a nuestro alrededor. Además, los constantes monólogos de Payne fluyen durante el juego con total naturalidad, no hay más que entrar en un despacho en busca de analgésicos atravesando la ventana en vez de por la puerta, para que Max se compadezca de sí mismo por tan marrullera acción. Sea como sea, nuestro desquiciado héroe descubrirá, muy a su pesar, que lo que parecía el típico secuestro pronto se transformará en un lío que implica a demasiadas partes con demasiados intereses… y demasiado bien armados.

MÁXIMO EXPONENTE TÉCNICO

La nueva revisión del motor de físicas Euphoria es un salto adelante espectacular en esta materia, no en vano la evolución de este proceso ha sido bastante lenta en cuanto a su representación, desde que Havok impresionara al mundo a finales del siglo pasado. Cada bala disparada dispone de su propia física, dependiendo no sólo de su calibre y casquillo, sino del arma de la que sale y cuyo modelado pasa por el cañón, culata, percutor y expulsor. Los cuerpos en los que impacta igualmente reaccionarán dependiendo de la fuerza y la distancia de esa o esas balas, y de cómo se estuviesen moviendo en ese momento. Con el tiempo bala activado, es como contemplar una danza mortal en directo, letal poesía visual, basta como ejemplo la mueca desencajada de dolor que un enemigo expresa, mientras lo abatimos sin piedad a cámara lenta.

max payne 3 pc

Tampoco podemos obviar el movimiento de Max y el resto de humanos que aparecen en el juego. Combinando animación procedural con captura de movimientos y animaciones a mano, simultáneamente y en tiempo real, el resultado es increíble: manejar a Payne ha sido una delicia durante las dos horas de sesión que hemos podido degustar con esta demo. Por supuesto, olvidaos del típico shooter que consta de un pasillo lleno de scripts, aquí los enemigos nos rodearán sin tapujos en unos escenarios perfectamente diseñados para usar el tiempo bala de forma estratégica y salvaje, a discreción.

Por último, Max Payne 3 estrena a su vez nueva revisión del motor gráfico RAGE, y como no podía ser de otra forma, el hecho de que el juego no pertenezca al género sandbox ha permitido recargar hasta el extremo todos los escenarios y personajes presentes. Pégale un tiro a un balón de fútbol, que se deshinchará. Entra en un pequeño despacho del rincón, que verás cómo está repleto de detalles en forma de una mesa llena de cachivaches, archivadores rebosantes de legajos, etc. Una enfermiza dedicación por el detalle, al igual que la puesta en escena, jugabilidad y desarrollo de la trama. ¿Cumplirá la versión final con tantas expectativas creadas? Lo averiguaremos cuando esté a la venta el próximo dieciocho de mayo.

José Luis Fernández 01 | 03 | 2012