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Han pasado más de dos años desde que Kingdom Come: Deliverance nos sorprendiera con uno de los proyectos más ambiciosos dentro del catálogo de juegos lanzados vía Kickstarter. En su presentación, el título se describía como un detallado RPG occidental, ambientado en un gigantesco escenario de mundo abierto de la antigua región de Bohemia (República Checa), durante los conflictivos años del comienzo del s. XV.

Dentro de este gran escenario de juego, se nos presentaba una jugabilidad cargada de detalle y posibilidades, donde nuestro protagonista progresaría durante la aventura, según las repercusiones de sus propios actos, en un mundo abierto, donde los eventos y narrativa marcada por los NPC’s se abren en un inmenso abanico de opciones.

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Aunque en este tipo de situaciones siempre nos guardamos un poco de sensatez antes de lanzarnos al hype, el pasado 24 de noviembre, no pudimos evitar caer en la tentación de asistir en las oficinas de Koch Media, para presenciar algunos aspectos de la versión alpha presentada por Tobias Stolz-Zwilling, PR manager en WarhorseStudios.

Bienvenidos a la Europa de finales de la Edad Media

Dejando a un lado las limitaciones habituales de una presentación de una versión alpha, Kingdom Come: Deliverance comienza a demostrar sus grandes bazas de desarrollo, presentando los primeros detalles de su gigantesco escenario de juego, donde la antigua región de Bohemia durante los comienzos del s. XV, se representa al más mínimo detalle dentro de sus 16km2 de extensión, con numerosos asentamientos, fuertes, bosques y castillos feudales del momento.

En una de las pequeñas aldeas del escenario, nuestra aventura comienza a través de los ojos del joven Henry, el dispuesto hijo del herrero, que pasa sus días entre las diferentes tareas, lecciones y encargos que puede desarrollar una modesta herrería. En esta vida relajada y humilde, las ambiciones más egoístas de los regentes en conflicto, chocarán contra todo lo establecido, haciendo que Henry huya ante el asalto de su aldea por un ejército mercenario que lo arrasará todo.

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Desde ese comienzo en común, nuestra aventura comenzará a forjarse en los diversos caminos con los que más se ajuste nuestro estilo de juego. Podemos desarrollar nuestra honradez y habilidades de combate para convertirnos en un caballero de alguna de las facciones dirigentes, sucumbir ante la tentación del mal y usar el sigilo como un ladrón y asesino despiadado, o puede que prefiramos desarrollar nuestro carisma con los diversos personajes del entorno y ser uno de los bardos más reconocidos de la zona.

La libertad y realismo como bases de juego

Sin duda, una de las características más destacadas dentro de la jugabilidad del título, radica en la compleja libertad de acción que se nos presenta durante la partida. Y es que a diferencia del habitual sistema de quests de todo RPG, las diferentes misiones que vamos encontrando durante nuestra partida, se desarrollan en un entorno de numerosas posibilidades.

De esta manera, para completar la sencilla misión de reunir ciertos elementos para la herrería, podremos pasar de la simple compra y recogida de los elementos, utilizar nuestra labia con la joven de la taberna para conseguir un pequeño regalo, enzarzarnos en una trifulca con un moroso testarudo, o directamente el allanamiento de algunas de las casas para conseguir el mismo objetivo.

Cada una de las acciones que desarrollemos, determinará la manera en que evoluciona el entorno con nuestro personaje. Las malas acciones pueden desarrollar rumores acerca de nuestra personalidad, que evite que los aldeanos se muestren cercanos, perder una pelea en una taberna puede hacer que tengamos que vivir con la vergüenza un tiempo, o puede que nuestros actos de rebeldía llamen la atención de una pequeña banda de rebeldes, que decidan seguir nuestros pasos.

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Gracias al detallado planteamiento de la IA de NPC’s durante el juego, nuestra partida cobra un realismo mucho más efectivo, viendo como cada uno de los personajes del escenario vive su propia vida dentro del juego, regidos por los ciclos de día y noche, realizando acciones determinadas en cada momento, que se desarrollará, aunque el protagonista no esté presente para promoverlo.

La libertad continúa destacando sus mejores aspectos dentro de la jugabilidad y el manejo del protagonista, desarrollando las diferentes habilidades del héroe con las necesidades básicas de toda persona. Un aspecto que va más allá del progreso de habilidades con el uso, sino que además, tendremos que ir buscando alimento y bebida para estar bien alimentados (teniendo en cuenta que los alimentos en nuestro bolsillo van echándose a perder poco a poco), ganar algún dinero con el que negociar, o el simple hecho de detenernos para descansar y reponer energías.

Y es que incluso el hecho de guardar partida supone un elemento de duda, ya que para ello nuestro protagonista tendrá que descansar y echar un trago de alcohol. De esta manera, cuanto más guardemos nuestra partida, en peores condiciones se encontrará nuestro protagonista, llegando a alcanzar grandes melopeas, que impidan seguir jugando hasta que tomemos un tiempo de recuperación.

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Un proyecto a la altura de su ambición

Kingdom Come: Deliverance nos confirma con sus primeros detalles de juego, que nuestras ambiciones entorno a su gran narrativa y libertad de juego pueden verse cumplidas de una manera bastante satisfactoria.

Aún es pronto para profundizar en los detalles del producto acabado, sin embargo, la libertad de acción y desarrollo mostrado hasta el momento, junto a un acabado gráfico muy desarrollado y minucioso por medio del motor CryEngine, hacen que este título se convierta en una de los lanzamientos marcados para el próximo año 2017.

Tendremos que esperar para comprobar si la crudeza del realismo de la vida feudal de Europa en el s.XV supera los límites marcados por grandes representantes del género como Skyrim.

Marcos Pelillo 13 | 12 | 2016