Con Dragon’s Dogma Capcom apunta alto. Tanto que puede convertirse en la mayor sorpresa y éxito de la compañía en esta generación. Los autores de Resident Evil vuelven a probar nuevas fórmulas en forma de estrenos de propiedades intelectuales tras abandonarlos, en parte, tras los agradables estrenos de Dead Rising o Lost Planet. El Dogma del Dragón vuela tan alto que puede dejar en ridículo a muchos de los últimos JDR de acción que han sido lanzados últimamente.

La narrativa queda aparcada y tan sólo veremos pinceladas de un argumento prototípico en este tipo de historias. Tanto es así que Dragon’s Dogma reluce como hijo bastardo de dos propuestas bien diferentes en el género, Dark Souls por su apuesta occidental “made in oriente” y por The Elder Scrolls gracias a un mapeado escarpado, interesante y único. Veamos los porqués de la nueva producción de Capcom, comprobemos por qué puede considerarse como la primera gran sorpresa del año, decidida a combatir a los grandes del género con espada, escudo y aliento de dragón.

UN MUNDO POR DESCUBRIR

Tras la primera misión, a modo de prólogo, nos ponemos al mando de un guerrero que, junto con compañeros, se las verá con diferentes enemigos. Este tutorial desoye las directrices del propio título para centrar la experiencia del jugador en lo realmente importante, el sistema de lucha y el menú. Una vez acabado (es lo que hemos podido ver hasta ahora en ferias y eventos públicos) empezaremos la aventura creándonos un personaje, primer gran punto de Dragon’s Dogma. El sistema de creación es extenso e interesante, con opciones que recuerdan a Oblivion o Skyrim, pero cuenta con una mejora que desde JuegosdB esperemos que cuaje. En cualquier momento podremos cambiar apariencia, clase y demás opciones de nuestro personaje, no nos obligará a ligarnos para todo el videojuego con un carácter que no nos acaba de gustar. Eso sí, el sexo es la única opción que no podremos variar.

Uno de los aspectos que más ha sorprendido en Dragon’s Dogma es su sentido de la escala y la representación de escenarios. Skyrim es muy grande, lo sentimos mientras caminamos por su mundo, pero Dragon’s Dogma no queda atrás, pues incide más en elementos nimios que al final le confieren un aspecto titánico. Los pueblos son, en realidad, pueblos. Es decir, un pueblo no se basa en media calle por asfaltar, en Dragon’s Dogma estará repleta de casas (todas visitables y sin tiempos de carga de por medio) y de calles, iglesias, puertos… Es cuando salimos del primer pueblo cuando notamos lo que momentos antes percibíamos, el mundo es grande y peligroso y varios títulos se unen a los referentes hasta el momento. Monster Hunter asoma la cabeza entre sus estepas y montañas. Los enemigos son muchos y peligrosos, mucho más de noche, cuando no podemos ver más que nuestras propias narices aunque llevemos nuestro candil encendido. A partir de ese momento, las misiones secundarias se sucederán a ritmo vertiginoso, al igual que los sitios por descubrir. Sin duda un juego de proporciones más que notorias.

MÍTICA DE HIDRAS Y LEONES

impresiones de dragons dogma

El gusto estético de Dragon’s Dogma salta a la vista desde el primer momento. Empezando por una aproximación tópica al mundo de fantasía mil veces visto, desde Capcom han apostado por ofrecer pinceladas de otros estilos que casan perfectamente. Desde las ropas de muchoa personajes y algunas estructuras se nos recuerda el pasado del mundo del Dogma del Dragón. Grecia clásica y Roma, etruscos y lombardos. Ese toque diferencia al juego respecto a otros. Las espadas y las capas siguen presentes, al igual que la magia, pero esta vez se les ha dado un toque clásico, al igual que la representación de los enemigos, estudio concienzudo a la Enciclopedia en temas mediterráneos desde el Siglo I hasta el XIV.

El aspecto técnico nos ofrece instantáneas memorables. Los escenarios están llenos de vida y deambular por los exteriores de las ciudades amuralladas se convierte en un placer. Puede que no llegue al nivel de los referentes técnicos del género, como The Witcher 2, pero bien es cierto que apuesta por una jugabilidad mucho más abierta y, por lo tanto, mucho más laboriosa. El interior de algunos establecimientos y casas se repite con asiduidad, pero aseguramos que no es esto ningún problema, pues el placer que ofrece entrar y salir de estas casas sin tiempos de carga y espera bien vale una silla repetida de más.

LO IMPORTANTE ES LA PELEA

dragons dogma monstruos

Las nueve clases disponibles están equilibradas para ofrecer un intenso combate, no lo olvidemos, el núcleo del título. Desde guerrero hasta mago, Strider… Muchos serán las formas de afrontar las peleas, cada clase con su características indispensable (el Strider con el arco, el caballero con el escudo…). El sistema de combate ofrece al jugador varias opciones de finalización de los combates, desde subirnos a los grandes monstruos, como en el último trabajo del Team ICO, hasta optar por tácticas de grupo, individualistas defensivas, etc.

A este aspecto se le añade la presencia de otros personajes que nos ayudarán en las luchas curándonos y atacando con nosotros. Es otro de los puntos más importantes de Dragon’s Dogma, y es que la interactividad y relación con nuestros compañeros y aliados (tanto de manera online como al que desbloqueamos por defecto) se convierte en vital. Cubrirnos, atacar de manera rápida y menos dañina o seguir nuestro ataque con grandes encontronazos, el sistema de batalla ha heredado claves de The Witcher y Demon’s Souls, afianzándolas para los combates en entornos completamente abiertos. Sin duda uno de los apartados más conseguidos.

ONLINE ORIGINAL Y NO INTRUSIVO

Muchos jugadores se quejan de lo intrusivos que son algunos sistemas online en los juegos de aventuras y rol, prefiriendo jugar desconectados. Es Dragon’s Dogma un juego para un solo jugador, pero con unas opciones onlines sociables e interesantes. Podremos alquilar nuestro peón a otros jugadores (priorizando las consolas amigas en nuestras listas personales), al igual que nosotros podremos recibir agradecidos los trabajos de peones ajenos. De esta forma nace un comercio esclavista que en el videojuego tiene su razón de ser y es muy provechoso.

Nuestros peones podrán ganar experiencia trabajando para otros jugadores, ayudándoles en sus quehaceres. Cuando al día siguiente recuperemos la partida veremos que nuestro compañero ha recibido una vital clase de esgrima o nos regala un objeto de importancia vital para la reventa. Este microcosmos de favores y compras, esta trata de blancas, deplorable en la vida real, dará un valor añadido a las opciones online de un juego que lo tiene todo para triunfar a gran escala y, lo que es mejor para Capcom, empezar una nueva saga con fuerza en los últimos estertores de la actual generación. Venga, que ya queda poco para el 25 de mayo.

Adrián Hernán 16 | 04 | 2012