Siempre es divertido ir al showroom de Playstation para probar los juegos que están a punto de salir: Uno se pone sus cascos, coge el Dualshock 4 y se aísla del mundo delante de su imponente Bravia. En esta ocasión el juego elegido viene con la garantía de convertirse desde el segundo 0 en uno de los candidatos a juego del año. Hablamos de Bloodborne, la coproducción entre Sony Japan Studio y From Software exclusivo para Playstation 4.

Bloodborne se va a convertir en el juego del año

Heredero de la saga Souls (Demon´s y Dark), que a su vez era heredera de los antiguos King´s Field, dejamos a un lado la fantasía medieval para adentrarnos en la ciudad de Yharnam, una urbe gótica marcada por el ansia de sangre. Hasta allí llegaremos como un cazador maldito, uno de tantos otros, en busca de gloria y dispuestos a acabar con toda criatura del averno que se cruce en nuestro camino. Como viene siendo habitual en el RPG de From Software, pronto la confianza en nuestras habilidades como jugador será acuchillada, defenestrada, apuñalada, aplastada y cortada en mil pedazos debido al exigente reto que supone.

PASIÓN POR LA SANGRE

Aquellos que vienen de jugar a los Souls y por lo tanto jugadores experimentados, más vale que hayan desarrollado en sus aventuras a personajes basados en la destreza, pues el director de Bloodborne Hidetaka Miyazaki, a la hora de pensar cómo retorcer aún más la impecable fórmula jugable que caracteriza sus juegos, ha decido eliminar de la ecuación los escudos (aunque es probable que tras varias horas de juego encontremos alguno, quién sabe) y procedido a sustituir tan preciada herramienta defensiva por una escopeta. Lejos de parecer una ventaja, las armas de juego del imaginario mundo de Yharnam son toscas y poco precisas, por lo que apenas serán efectivas en las cortas distancias y siempre cuando el enemigo baje la guardia en esas décimas de segundo en que se dispone a cercenar nuestra garganta.

¿Se puede tener más mala idea? En efecto, se puede: Nada más empezar a deambular por la también llamada Ciudad del Trasvase de Sangre, hemos llegado a enfrentarnos a hordas de casi una decena de enemigos a la vez. Todo en un combate con mucho más frenetismo, y ahora además de poder usar el tradicional comando de arma a dos manos, nuestra primera arma de filo permite extenderse para ampliar el alcance de nuestros tajos, eso sí a costa de volvernos más lentos y consumir más energía. Afortunadamente si golpeamos en el momento preciso podremos recuperar algo de vida, y además a la hora de curarnos será mucho más rápido gracias a los viales de sangre, que también serán abundantes.

Nos adentramos en la oscuridad para buscar la gloria

ARTE DE PESADILLA

Otro de los puntos fuertes del estudio desarrollador japonés y que vuelve a quedar patente en Bloodborne, es el excelente diseño que luce en cada píxel. Todo lo que le falta de músculo técnico, lo compensa con una factura artística sobresaliente, con un mimo por los detalles asombroso. Al igual que ocurriera en sus juegos de la pasada generación, Miyazaki dirige una puesta en escena sin igual, creando una atmósfera opresora y terrorífica gracias a la arquitectura y elementos de cada escenario, así como las espeluznantes criaturas que habitan en ella.

Yharnam se presenta desde el principio como un lugar desolado, tétrico, poblado de las almas más corruptas sedientas de sangre. La arquitectura, de toques victorianos y coloniales del siglo XIX, se retuerce como si estuviéramos en mal sueño: Féretros cerrados con gruesas cadenas dejan a la imaginación qué puede haber en su interior para que se hayan preocupado de sellarlos con tanto ahínco, extrañas criaturas arden crucificadas mientras una docena de demonios contemplan el grotesco espectáculo, o qué será lo que gruñe y golpea el enorme portón que se encuentra ante nosotros… pues sin duda un ser al que tendremos que enfrentarnos para que, si salimos airosos del combate, comprobemos que se queda en nada comparado con el peligro que acecha en la siguiente esquina.

Una calidad artística excelente en cada batalla

Con la narrativa también experimentamos algo a lo que From Software nos tiene acostumbrados, y es que apenas se explica nada al jugador y deberá ser éste quien desentrañe los misterios de la ciudad maldita mediante la exploración, leyendo las descripciones de los objetos, armas y armaduras que vayamos adquiriendo, e interactuando con los extraños personajes que encontremos en nuestro camino.

En definitiva y a falta de probar el multijugador, estas primeras impresiones han servido para confirmar aquello que nos temíamos: Se avecina el primer grande del año, pues las cartas de presentación de Bloodborne son más que claras, jugabilidad exquisita, diseño sobresaliente, una dificultad tan exigente como satisfactoria al superar los retos que propone, y la promesa de muchas horas de juego.

Javier Ortizá 16 | 03 | 2015