A mediados del siglo XVIII y en los albores de una gran nación, una cruenta batalla se libra en la costa este del colonizado Nuevo Mundo. Por un lado, los ‘Casacas Rojas’ británicos que luchan por mantener su hegemonía, por el otro los Patriotas, hijos de los colonizadores que anhelan la independencia por encima de todo. Y en medio de semejante conflicto bélico y político se encuentra Connor, un mestizo nativo-inglés que peleará sin descanso por tierra y mar para evitar que su tierra natal, un hermoso paraje entre Boston y Nueva York, quede arrasado por el afán y la codicia de los rostros pálidos.

Nada es verdad, todo está permitido, y por ello nuestro héroe ingresará en la secreta logia de los Asesinos para desbaratar, como ya hicieran sus antepasados en las Cruzadas y el Renacimiento, los planes de los malvados Templarios. Hemos disfrutado de la secuencia seis del Ánimus en la nueva entrega de Assassin’s Creed III, por lo que os contamos sin más dilación cómo han sido nuestras impresiones.

NATURALEZA ASESINA

Ubisoft propone para la tercera iteración de su más laureada saga un paisaje sin precedentes en la franquicia: Los bosques y montañas norteamericanos en un entorno gigantesco y lleno de posibilidades. Como en todo videojuego lo primero que llama la atención son sus gráficos, y aquí los chicos de Montreal muestran su nueva vuelta de tuerca al motor gráfico empleado en la franquicia con un resultado sobresaliente: Entornos completamente orgánicos con valles, riscos, la profunda espesura así como las zonas coloniales y las ciudades de Boston y Nueva York, en constante expansión.

ac3 lluvia

La vida fluye tanto en las ciudades como en los bosques, las primeras a rebosar de colonos y guardias de las diferentes facciones, con atalayas de menor altura eso sí, y unos bosques repletos de fauna de todo tipo, desde liebres hasta gigantescos osos por los que más vale estar a buen recaudo si nos topamos con alguno. Tan pronto comenzamos a mover a Connor por tan variopintas localizaciones, descubrimos con agrado que el sistema de animaciones del que hace gala el piel roja ha crecido exponencialmente respecto al ya soberbio control de Altaïr y Ezio Auditore. Destacan por un lado los desplazamientos laterales en cuanto comenzamos a describir una diagonal, y por otro la capacidad de escalar y moverse entre las copas de los árboles y las irregulares grietas de los muros de roca. Todo como hemos dicho, con una naturalidad pasmosa.

La inteligencia artificial de los ‘NPCs’ también se ha visto mejorada gracias a las nuevas posibilidades. De esta forma, si por ejemplo queremos viajar inadvertidos entre la paja de un carro tirado por caballos, los casacas rojas puede que no presten demasiada atención siempre que no tengamos la notoriedad por las nubes, pero para cruzar la entrada de un custodiado fortín tenemos todas las papeletas de que claven sus espadas para comprobar que no haya intrusos. El combate sigue la tónica habitual con multitud de nuevos movimientos, pero ahora los mosquetes del enemigo supondrán una nueva amenaza letal a medias distancias. Por último contra la fauna hostil, un sistema de ‘QTEs’ para pulsar el botón adecuado en el momento preciso será la tónica a emplear, radicando su dificultad en que no es lo mismo enfrentarse a un lobo que a un alce.

¡A TODA VELA!

Si bien es cierto que el minijuego incluido en Revelations del género ‘Tower Defense’ tenía su aquel, pasó bastante desapercibido entre la comunidad de jugones, Ubisoft ha querido quitarse la espinita incluyendo un dinámico y tremendamente divertido juego de batallas navales que nos ocuparán un buen número de horas. La misión que pudimos probar, consistió en proteger a un navío de línea del ataque de diferentes fragatas de guerra. Al timón de un veloz y ágil bergantín bien armado, aprendimos rápidamente a manejarlo a base de virar y dar órdenes a la tripulación: Con pocos comandos resultó un placer reducir el velamen para situarnos en línea con el enemigo, cañonearlo a placer, o poner rumbo a toda vela para dar caza a nuestras presas mientras evitamos ser hundidos por el fuego enemigo.

ac3 combate

Sobresaliente añadido que nos ha dejado gratamente sorprendidos, y a la espera de poder echar el guante a la versión final para desgranar los diferentes tipos de misión que componen las rutas marítimas que había disponibles. Pero el ir de un lado para otro asesinando y sembrar el fondo marino de naufragios no serán los únicos cometidos; podremos practicar la caza de toda la fauna siguiendo sus diferentes rastros –y creednos cuando os decimos que interceptar a un conejo a la fuga no es una tarea sencilla- un singular colono con pata de palo nos propondrá misiones de búsqueda para encontrar objetos escondidos en lo más recóndito del paisaje, e incluso podremos aprender oficios tal que serrería o forja, hasta el punto de convertirnos en capataces para dar órdenes a los colonos y que construyan nuevos emplazamientos.

¿Una partidita a las damas u otro juego de mesa para relajarnos? Todo es posible en Assassin´s Creed III, una saga que se reinventa a sí misma sin dejar de lado sus raíces. De momento el par de horas que hemos jugado nos han servido sin duda para atisbar todo el potencial que atesora el juego, y estamos seguros de que sólo hemos arañado la superficie, pues todo apunta a que se trata del juego más ambicioso de Ubisoft hasta la fecha. Pendientes quedamos de su próximo análisis.

José Luis Fernández 24 | 09 | 2012