Ikea, una de las empresas que ha revolucionado la industria del mueble y el concepto del marketing de venta, no ha podido resistirse a la moda de los Season Pass de los videojuegos. Según han informado desde la cadena minorista “Esto va a ser una revolución en la industria de la decoración. Por fin nadie se quedará sin completar su serie”.

Ya había apuntado hacia este tipo de oferta comercial con la serie de librerías Billy donde el cliente puede comprarse la estructura primero, las baldas después y las puertas (con cristal completo, medio cristal u opacas) al final y ha funcionado.

El Season Pass va un paso más allá. En su política de precios bajos venderán el mueble básico, funcional pero sin grandes acabados o funcionalidades. Después, al poco de salir el mueble al mercado, se venderán de forma totalmente opcional complementos que mejorarán la experiencia del cliente pero que no precisamente son necesarios para utilizar el producto comprado. Pomos, tornillos de sujeción extra a la pared o la llave Allen para montar el mueble, son algunos ejemplos de contenido adicional para las nuevas series y muebles.

UNA TEMPORADA DE LO MÁS COLORIDA

En cambio, los avispados clientes que quieran disfrutar de su mueble al completo a menor precio y de forma segura, podrán comprar el pase de temporada que les asegurará recibir cómodamente en sus hogares cada paquete de nuevo contenido, el día de lanzamiento y con un pequeño descuento.

Enrique Alonso, un transportista freelance que acude los fines de semana para ayudar a los clientes a llevar sus compras a casa, declaró lo siguiente: “Amigo, amigo, ¿tienes cómo llevar tu compra a casa? Por 45 euros te lo llevo a la dirección que me digas”. Tras preguntarle por la nueva política de precios y opciones de Ikea respondió: “Para mi va a ser cojonudo, a ver si tengo suerte y me pagan por descargar el nuevo contenido en la casa de los clientes”.

Pero como todavía había alguna duda, el equipo de redacción de Gamer Shore ha preguntado a Anna, la sonriente y trabajadora 24×7 de atención al cliente de Ikea, que no ha querido hacer declaraciones tirando balones fuera asegurando: “Lo siento, no he entendido bien lo que me has dicho” seguido de una desagradable mueca.

Roberto Benigno 04 | 10 | 2012