Ahora si que si. Estamos en la última misión de DmC: Devil May Cry. Tras haber derrotado a todos los demonios monstruosos del mundo mundial, nos enfrentaremos a nuestro propio hermano: Vergil. Esta pelea es, posiblemente, la más dura de todo el juego aunque, como todo, se puede superar con práctica y mucha paciencia.

JEFE FINAL: VERGIL

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La pelea contra Vergil es muy parecida a las que hemos vivido hasta el momento con los cazasueños. Muchos de los ataques que lancemos contra Vergil no harán nada y serán repelidos. Mucho cuidado con los ataques de Vergil. Uno de ellos consiste en lanzarnos espadas que no podremos devolver salvo que hagamos un contraataque perfecto. Una buena forma de destruir estas espadas es con Revenant, antes de que las lance contra Dante.

También es posible romper sus espadas con Aquila. Utiliza ataques de área para poder causarle mayor daño. Su barra de salud bajará muy lentamente, por lo que debes vigilar especialmente tu propia salud. Los ataques a distancia de Aquila son los que mejor funcionan en esta primera parte del combate. Mantén las distancias con Vergil en todo momento e intenta lanzar ataques a distancia siempre que tengas ocasión.

Cuando la salud de Vergil esté al límite debes vigilar del doble que aparecerá y que te atacará desde lugares inesperados. Mucho cuidado en este último tramo del combate. Para colmo, durante estos últimos instantes, Vergil regenerará su salud, por lo que si no tienes suerte en tus ataques se irá recuperando poco a poco. Para acabar con el doble de Vergil y con tu propio hermano tendrás que utilizar la habilidad Devil Trigger (recuerda, se activa pulsando los dos sticks). Disfruta de la escena final.

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Antonio López 11 | 02 | 2013