En Far Cry 3 no será Jack Carver quien haga las maletas para viajar a un paraíso tropical en lo que serían las mejores vacaciones de su vida. No, ese pobre desgraciado será esta vez Jason Brody. Un joven que, junto con su novia, acabará en medio de una de isla del Pacífico -lo más probable si prestamos atención a la vegetación, a la marca de los coches y a algunos autóctonos- sumida en el caos.

Ya sabemos que la saga Far Cry no es un simulador de turismo, y menos aún esta última entrega, pero sin duda es lo que habría deseado nuestro protagonista tras amanecer sin su pareja y al lado de un tarado que poco después le calzará unos “zapatos de cemento” para, acto seguido, arrojarle a una piscina natural repleta de desgraciados que han corrido su misma suerte.

GUÍA DE SUPERVIVIENCIA


Los síntomas de inestabilidad mental de Vaas, el personaje que acabamos de conocer, quedan patentes tras oír las pocas palabras que cruzamos con él antes del incidente de la piscina. La isla está sumida en la más delirante anarquía. Sin un poder o autoridad que gobierne a los hombres del lugar, Jason Brody tendrá no solo que sobrevivir a la alta tasa de trastornados que desearán matarle, sino que tendrá que rescatar a su chica y regresar a casa.

Para ello, Brody contará con un buen arsenal -que irá obteniendo o robando a los guerrilleros de la isla- y una gran variedad de movimientos de combate. Este podrá ser directo o con sigilo, dependiendo de la situación escogeremos el que más se ajuste a nuestra estrategia. Los combates, además de desarrollarse como en cualquier otro FPS actual, contarán con varias cinemáticas para asestar golpes por la espalda o incluso para noquear –algo similar a como hemos visto en el Deux Ex: Human Revolution-. La jugabilidad explota cuando todas estas acciones se pueden incluso realizar dentro del agua, cuya calidad de detalle nos permitirá presenciar escenas dignas de Hollywood.

EL FPS MÁS SELVÁTICO

No solo la acción narrativa harán de Far Cry 3 un juego de altos vuelos, pues los gráficos de la tercera entrega de Ubisoft -recordar que la primera fue obra de Crytek, creadores de la saga Crysis- estarán a la altura de los FPS de nueva generación. El impresionante escenario selvático, que contará con una gran densidad de vegetación, cobrará vida con el inteligente y cuidado juego de luces y sombras. Avanzar entre helechos y demás plantas será una maravilla a la par que una agonía, pues en cada tramo de Far Cry 3 acecha un nuevo peligro. Tanto que recuerda al viejo eslogan de Metal Gear Solid 4: “No place to hide”. Efectos de agua, humo, tierra y partículas sumergirán más si cabe al jugador en una experiencia basada en la supervivencia del más fuerte.

Los personajes, por su lado, contarán con suaves animaciones motrices y excelentes capturas de movimiento faciales -solo hay que ver la cara de loco de Vaas para alabar la manufactura de sus gestos- ya sea en escenas cinemáticas o en capturas realizadas con el propio motor del juego, el CryEngine. En cuanto a la calidad de las texturas aplicadas a tanto personajes como escenarios, un notable alto sería la nota que más justicia haría a este apartado.

UNA TERRIBLE VERDAD

Como se puede concluir tras leer estas líneas, los chicos de Ubisoft han tenido que trabajar de lo lindo para llevar al jugador a tal estado de inmersión. Recrear un espacio abierto tan vivo, lleno de posibilidades y donde la exploración tenga un papel fundamental es algo muy complejo y más si hablamos de mantener un ritmo frenético y de acción constantemente alimentado por la tensión de complicados retos. Y si no, que se lo digan a Brody, quien tras casi ahogarse en las piscinas naturales y escapar por los pelos, huye por una abertura que da a las espaldas de una cascada. Tras correr el cortinaje natural provocado por el accidente acuífero, Brody descubre una panorámica terriblemente bella: en la exuberante y pacífica isla tropical habitan dementes más peligrosos y armados que Vaas. El joven, que no había creído las palabras del trastornado, decide tomar cartas en el asunto.

Tras irrumpir en un pueblo donde los hombres de Vaas han esclavizado y matado civiles de todas las edades, Brody se las arregla para hacerse con un helicóptero y acercarse un poco más a su sueño de huir de allí. Pronto le cortarán las alas y le bajarán de las nubes con misil tierra-aire. Una vez en tierra, me gustaría decir que Brody coge aire, hincha el pecho y se prepara para lo imprevisible; para aguantar lo inaguantable, pero Vaas, que no le da tregua, lo agarra de la cabellera y le vuelve a preguntar: “¿Alguna vez te he dicho cuál es el significado de locura?”. Huir, luchar y, en definitiva, sobrevivir, será la mitad del camino para descubrir la verdad que encierra ya no la isla, sino el archipiélago al que Brody ha ido a parar. Dan Hay, productor de Far Cry 3, no pudo recoger sus impresiones mejor en la presentación del juego: “Buena suerte, Brody. La vas a necesitar”.

David Alvarez 30 | 08 | 2011