Shiva, una de las invocaciones en Final Fantasy

La proliferación de nuevas consolas y juegos no es óbice para que los grandes clásicos del mundillo vuelvan desde el pasado. En los últimos años han sido numerosas las compañías que se han lanzado a crear remakes de grandes títulos, pero posiblemente nunca antes se haya generado tanto expectación como la que ha despertado Final Fantasy VII entre los grandes fans de la saga, especialmente si ya tienen unos años a sus espaldas. Square Enix ha decidido dar un nuevo brío a la que seguramente es su obra maestra en el desarrollo de títulos.

Final Fantasy VII es un remake, sí, pero incluye nuevo contenido, nuevo diseño y toda una historia por recordar y ampliar. Sí, volvemos a encarnar al personaje de Cloud, volvemos a ser parte del grupo Avalancha y volvemos a combatir los corruptos planes de Shinra y Sefirot, pero sobre todo volvemos a rememorar una historia quizás no conclusa de la mejor forma posible y con todavía muchas ramas e historias por explorar.

Dar una oportunidad a este remake, aunque no lo parezca, supone empezar desde cero una de las mejores historias que ha dado el mundo el videojuego. Quien lo haya jugado antes quizás se crea en posesión de algo similar a un código PMU 2020 con un bono inicial de conocimiento y experiencia, pero a buen seguro encontrará novedades respecto a la experiencia de antaño. No solo la historia tiene nuevas tramas, sino que además los gráficos han sido reformulados abandonando los escenarios prerrenderizados y apostando por gráficos poligonales.

En lo que respecta al sistema de luchas, los cambios también son evidentes. Al tradicional sistema por turnos se suman nuevas posibilidades que ayudan a la jugabilidad, diferencian el remake del clásico y nos mantienen atrapados en la pantalla. Además de machacar botones, deberás poner toda tu pericia e ingenio al combinar los ataques de todos tus personajes, batallas que poco a poco y según avancemos en el juego irán ganando en diversión y ajetreo.

¿Se podía haber hecho mejor? Posiblemente sí. Seguro que había espacio para subtramas mejor desarrolladas, para escenarios todavía mejor recreados o para evitar una excesiva linealidad en el desarrollo de determinadas fases de la partida, pero FFVII es lo que es, un clásico que acercó el mundo de los RPG a las grandes masas, una de las entregas más espaciales de la saga. Este código no te servirá en Gold Saucer, pero la posibilidad de seguir visitando el parque de atracciones está ahí más de 20 años después.

Quizás los más jóvenes del lugar no sepan entender el misticismo que supone ver esta entrega renovada: dadle una oportunidad. Para los que ya pintan canas, destruir de nuevo mediante un bombazo el reactor es la puerta de entrada a un camino de nostalgia y diversión que siempre nos guiará.

Carlos Sánchez 14 | 04 | 2020