Las novedades principales de Los Sims 3: Al caer la noche, la nueva expansión de la popular franquicia de EA, se basan irónicamente en aspectos de entregas anteriores. Por ejemplo, el sistema de popularidad ya apareció en una ampliación de Los Sims original, y básicamente ofrece al jugador la oportunidad de ser famoso gracias a sus logros profesionales o a sus dotes de socialización. Para ser una celebridad, el usuario deberá afrontar diversos retos, pero a cambio recibirá bebidas gratuitas y el libre acceso a ciertos eventos o rincones de la ciudad.

Precisamente, la expansión añade más de una docena de clubs nocturnos, cada uno de ellos con sus propios requisitos de admisión. El jugador podrá acceder a algunos de ellos inmediatamente, pero otros por ejemplo sólo abrirán sus puertas ante un nivel de popularidad determinado. Los bares son un lugar ideal para conocer nuevos amigos, pero también sirven de terapia alternativa; los bármanes escucharán fielmente las penurias de los Sims, e incluso les dejarán probar sus propios cocteles gracias a una nueva habilidad de combinación de objetos.

Algunos de estos clubs tienen escenarios, así que el usuario puede formar su propia banda de cuatro miembros para realizar bolos por la ciudad y convertirse en una estrella de la música. Formar una banda es sorprendentemente fácil, pero los conciertos aparecen aleatoriamente; es posible que el estrellato se termine más por el aburrimiento de la larga espera que por demérito del grupo. No obstante, la paciencia es una virtud, y aquellos capaces de vencer a la arbitrariedad de los bolos (y que sepan tocar instrumentos) gozarán de un público incondicional y de pingues beneficios crematísticos.

Los Sims es una serie que le encanta homenajear a los monstruos de cine B en sus expansiones. Trotamundos tenía momias, mientras que Triunfadores incluía robots. ¿Y Al caer la noche? La tercera ampliación reintroduce a los vampiros, uno de los fetiches de los fans. Los Cullens venidos a más tienen su propias reglas que cambian la filosofía del juego; son más rápidos que los humanos y no pueden salir de día. Cierto, eso les impide tener una profesión propiamente dicha, pero su presencia no perjudica la experiencia global del título.

La última de las novedades principales es una superviviente de una expansión de Los Sims 2. En lugar de construir o comprar una casa, el jugador puede alquilar un pequeño apartamento en el nuevo barrio. Es una opción sólo recomendada para los solterones acabados; el espacio reducido ahuyentará a las familias numerosas, a no ser que éstas quieran descubrir lo que sienten las sardinas en lata. Lástima que los apartamentos colindantes al del usuario estén vacíos porque sería divertido que hubiesen interacciones con los vecinos. ¿Os imagináis una abuelita llamando a la policía porque el de la lado lleva toda la noche practicando para el próximo concierto?

Famoseo, ocio nocturno, vampiros, conciertos, apartamentos… Un fan de Los Sims sentirá que Al caer la noche es un déjà vu constante en forma de expansión, pero gran parte de su contenido reciclado era lo que los entusiastas de la serie llevaban mucho tiempo exigiendo que regresara. ¿Por qué no celebrarlo en uno de los nuevos clubs?

Daniel Cáceres 03 | 11 | 2010