Naughty Dog no ha querido perderse este E3 para mostrar con orgullo la tercera entrega de las aventuras de Nathan Drake, y tras un trailer de impecable factura durante la conferencia de Sony mostrando sus virtudes, tan pronto comenzó la feria más potente del mundo de la industria del videojuego, fuimos prestos a la zona de encuentro de la compañía japonesa, un lugar más tranquilo y privado que su bullicioso stand del West Hall, para coger un Dualshock 3 y comprobar de primera mano cuales son los desafíos a los que se va a enfrentar nuestro carismático y desvergonzado héroe.

HECHOS, NO PALABRAS

La demo que tuviera lugar durante la presentación fue puesta a nuestra disposición para tomar contacto con Nate, algo que no tuvo mayor problema gracias a la experiencia adquirida con sus anteriores entregas. Lo primero que llama la atención es la total y realista sensación de encontrarnos en una superficie que se mueve a merced del encrespado mar que nos rodea bajo una intensa lluvia, Drake se mueve conforme escora el navío, vacilando en sus pasos, dicha sensación nos acompaña durante toda la demo una vez accedemos al interior del buque hasta llegar a las bodegas.

Si resulta sorprendente la reacción del protagonista al movimiento, comprobar cómo absolutamente todo se mueve conforme a una física real e implementada con maestría, junto a una iluminación volumétrica sin precedentes, nos sobrecoge sin tapujos. Tras recorrer el impresionante salón y llegar a la bodega, tiene lugar la secuencia en la que abrimos una vía en el casco y todo comienza a inundarse, una vez más, nos quitamos el sombrero ante la capacidad de Naughty Dog para crear un escenario completamente en movimiento que se convierte en nuestro mayor enemigo, y del que debemos escapar para no morir ahogados.

Por fortuna, uno de los miembros del equipo de la huella estuvo a nuestro lado en tan azarosa situación para guiarnos en este tramo, consiguiendo unas sensaciones inmejorables. El conjunto de la demo demuestra que un apartado gráfico de primer nivel se puede poner al servicio de la jugabilidad con inteligencia y tino, en lugar de convertir el escenario en un mero recorrido como ocurre en tantos juegos. Sin duda la campaña para un jugador de Uncharted 3 va a resultar mucho más épica que sus sobresalientes antecesoras.

COOPERAR Y COMPETIR


Nos movemos hacia un mueble circular repleto de PS3 y descomunales Bravia para catar los modos multijugador, comenzando con el cooperativo en el que Nate y Sully entran a nado por una caverna y escalan hasta llegar a una especie de coliseo excavado en la roca. La misión consiste en recuperar los famosos ídolos-tesoro que viésemos en Uncharted 2 para ir colocándolos sobre unos monolitos en la plaza central. A medida que evolucionaba la partida, las hordas de enemigos fueron cada vez superiores en número y capacidad letal, acabando con nuestros huesos en el suelo en más ocasiones de las que nos hubiera gustado.

Como colofón, llegamos al momento de enfrentarnos en competición con el clásico duelo a muerte por equipos. El escenario elegido, una versión modificada del Chateau que ya viésemos hace unos meses como parte de la aventura consumiéndose en llamas. Para nuestra sorpresa, comprobamos que son tres los equipos que se disputan la victoria, y constatamos que el escenario resulta sensiblemente mayor en tamaño, recovecos, alturas y parapetos que aquellos disfrutados en el multijugador de la anterior entrega.

Nos lo pasamos como enanos deslizándonos por tirolinas mientras abatimos al enemigo, partiendo espaldas a aquellos camperos que se dedican a esperar a que pase alguien con las metralletas fijas situadas en puntos estratégicos, y aprendiendo a dominar el entorno para sorprender en cada esquina con un tiro a bocajarro de nuestra recortada. En definitiva, una experiencia sin igual para el título más fuerte de Playstation 3 de cara a la campaña navideña. Nos vemos el uno de noviembre.

José Luis Fernández 21 | 06 | 2011