Super Mario 3DS aúna los elementos de las entregas clásicas de la serie con la filosofía “contenido por cada dos segundos” de los excelsos Galaxy para Nintendo Wii. La demo del E3 se compone de cuatro niveles cortos pero lo suficientemente intensos como para haberse convertido en uno de los juegos que ha traído más cola durante el evento… en todos los sentidos.

¡MAMMA MIA! JUEGAZO A LA VISTA

Y es que Super Mario 3DS no sólo se vislumbra desde la entrada del recinto gracias a la marabunta de fans que esperan pacientemente su turno, sino porque marca el regreso del traje de mapache -o Tanooki- y de otras reminiscencias de Super Mario Bros 3. Aquellos que ya hayan salvado a la galaxia de las garras de Bowser en un par de ocasiones se habituarán rápidamente a los controles: saltos dobles, rebotes en las paredes y “culetazos”… Todos los movimientos de los Galaxy están allí, adaptados a la perfección a los botones de la consola portátil.

No obstante, en lugar de viajar de asteroide en asteroide, o de lanzarse hacia planetas lejanos, Mario suele sortear una pequeña sección de obstáculos hasta hallar un nuevo cubo de transporte instantáneo que le lleve a la próxima zona. Eso sí: las banderillas de Bowser regresan para marcar los puntos de control. Por un lado, los niveles presentados pueden superarse en suspiros si se tiene la pericia y reflejos suficientes, pero existen algunas áreas más abiertas que otras con contenido anecdótico –véase troquelados bidimensionales de Goombas-. Si eso no es suficiente, cada fase tiene tres medallas estrellas que requieren exploración, inventiva y maestría dactilar.

El clímax de la demo transcurre en los ya icónicos navíos aéreos de Bowser. Mario debe moverse al ritmo de la pantalla mientras esquiva Bill Balas, toma desvíos harto interesantes, sortea trampas ígneas y se enfrenta a enemigos que no habían aparecido desde Super Mario Bros 3. El jefe final se ha graduado en la Universidad Nintendera de Malos Malosos: tres golpes en su punto débil -que queda revelado momentáneamente durante su patrón de ataque fácil de memorizar- y la victoria es para el fontanero bonachón.

En el principio de cada fase existe la no tan obvia posibilidad de utilizar el potenciador Tanooki para convertirse en mapache para planear durante unos instantes. El otro uso del traje es hacer las veces de vida extra, ya que Super Mario Bros deja a un lado el -quizás demasiado- magnánimo sistema de daños de Galaxy para regresar a la crudeza original: un golpe y Mario se convertirá en enano, dos y más le valía al que estaba justo el primero en la cola estar armado de paciencia.

Como ya va siendo habitual, la profesión del protagonista tan sólo queda resaltada en las tuberías y en los niveles subterráneos. En el de la demo del E3 se halla un poder largamente consolidado -las bolas de fuego provocadas por la ingesta de flora de alcantarillado- y uno de los enemigos más originales debido al efecto 3D que provoca. Y es que si Mario no elimina rápidamente una Piraña de color negro, ésta lanzará una sustancia tóxica a la cámara que empañará la vista del jugador hasta que desaparezca.

En este sentido, la promesa por parte de Miyamoto de que la parafernalia tridimensional serviría para realizar saltos más exactos se ha incumplido. Salvo un par de excepciones, la baza de Nintendo 3DS queda en un modesto segundo plano. Lo cual no es precisamente una mala noticia ya que la dificultad de los niveles presentados es sorprendentemente exigente, y cualquier efecto inesperado o desmesurado distraería la atención del personal. Lo mismo ocurre con la pantalla inferior.

Super Mario Bros 3DS es precisamente el tipo de títulos que necesitaba su consola para acabar de arrancar: llamativo a nivel gráfico y con una jugabilidad simple pero densa. Aún quedan por ver bastantes elementos nuevos para verificar si se trata de una evolución o una revolución de la serie, pero lo que sí queda claro es que por muchas licencias galácticas que se hayan dejado caer en el Reino Champiñón, al final de todo se encuentra una aventura de corte clásica. Ah, y el poste con la banderilla, el castillo anexo y los siempre alentadores fuegos artificiales.

Daniel Cáceres 11 | 06 | 2011