Los antecedentes de Luigi y Mario servirían para hilvanar el melodrama definitivo. Es el eterno hermano pequeño del mundo de los videojuegos. Se vio obligado a travestirse de Princesa Peach en una portátil aventura rolera. Protagonizó una mera parodia paralela al genial Paper Mario: La Puerta Milenaria. Y la más triste de todas sus desventuras: Nintendo le ofreció la valiosa e única oportunidad de sustituir a Mario como estandarte del lanzamiento de una nueva consola de la compañía -Nintendo GameCube- y quedó retratado como un cobarde y un quiero-y-no-puedo. Y no porque Luigi’s Mansion no fuese un original y gran título, que lo fue, sino porque el público fue muy duro con el aspirante a cazafantasma.

Para los cuberos que no optaron por otro título de lanzamiento -Star Wars Rogue Squadron II o Super Monkey Ball- Luigi’s Mansion es un juego que siempre recordarán. Su premisa -Luigi debía salvar a su hermano de una mansión encantada- era original. Su humor -los “¿Mariooo?” que exclamaba el fontanero verde se tornaban más desesperantes conforme su vida se reducía- inigualable. Y su presentación era exquisita pese a su contenido minimalista -la aventura podía superarse en cuatro horas-.

¿MARIOOOOOO?

Diez años después, su continuación irrumpe inesperadamente en la alineación de juegos para Nintendo 3DS, y lo hace de la mejor forma posible: acompañando a Super Mario 3DS para evitar el daño colateral de expectativas frustradas y poder brillar así por méritos propios.

Nintendo ha confirmado que en esta ocasión Luigi deberá exorcizar diversas mansiones, y la demo probada en la reciente edición del E3 da a entender que la estructura del juego consistirá en misiones ofrecidas por el profesor Fesor. La que éste ofreció en Los Ángeles consistía en visitar una casa con una anomalía fantasmal provocando el caos en su biblioteca.

El lúgubre jardín de la mansión cumple más de un meta-propósito, amén del de repeler a los curiosos. Por una parte sirve de tutorial apaciguado para aprender los controles; básicamente con el gatillo derecho Luigi pone en marcha su succionadora de entes y con el izquierdo expulsa cualquier contenido no-ectoplasmático que se haya tragado. Las múltiples interacciones opcionales destensan al jugador, cual tradicional área central de un título de Super Mario. Finalmente, sus diferentes planos se traducen tridimensionalmente en el diorama más bello que de momento jamás haya hospedado Nintendo 3DS.

AGÁRRAME A ESE FONTANERO

Como en el original, Luigi’s Mansion 2 propone al jugador explorar una serie de salas de la mansión en busca de la llave que abra la puerta a la siguiente sección. La pesquisa debe ser cauta, pues muchos posibles escondites ocultan traviesos fantasmas a los que habrá que atrapar. El proceso empieza por asustar al ente con la luz de la linterna en el momento preciso para acto seguido activar el succionador y tirar con el stick en la dirección contraria a la que éste intenta huir hasta que su vida se reduzca.

Al principio, la captura es sencilla de llevar a cabo, pero pronto Luigi debe pulir su destreza, ya que los fantasmas intentarán detener la succión empotrando al fontanero verde con el mobiliario o pidiendo ayuda a otros compañeros. Cada habitación acaba escondiendo dos puzles: el literal -hallar la llave o el elemento escondido manipulando el entorno- y el laboral -atrapar a todos los espectros de la sala sufriendo el menor daño posible-.

Evidentemente, el patrón de los enemigos se va tornando cada vez más complejo. Los fortachones rojizos tienen un ataque especial, una estruendosa palmada, que dejará a Luigi temporalmente patidifuso, mientras que los que moran en la cocina y en la periferia portan sartenes y demás utensilios que hacen rebotar la letal luz de la linterna, obligando a flanquearlos hasta encontrar sus puntos débiles. El mismísimo jefe final del “nivel” lanzará libros al jugador para evitar que llegue hasta su escondite.

Mientras otros abandonaron Luigi’s Mansion simplemente por no ser el épico título de plataformas de Mario de turno, su continuación decide apostar por su premisa con rotunda fidelidad. Pocos elementos han sido eliminados en Luigi’s Mansion 2 y todo añadido tiene como objetivo realzar el encanto original o perfilar su impecable atención hacia su diversión paradójica, física -gracias a la excelsa interacción del succionador con los objetos de las mansiones- y sobrenatural a partes iguales. Indiscutiblemente, el eterno hermano menor de la casa Nintendo se merecía una segunda oportunidad.

Daniel Cáceres 15 | 06 | 2011