Final Fantasy XIII-2 calienta motores en el E3, para recobrar la esencia de anteriores capítulos de la saga a la vez que imprime un nuevo espíritu jugable a la entrega que tanta polémica causó el día de su lanzamiento. El videojuego que nos ocupa, de esta forma, tiene un doble papel: por una parte sirve como continuación directa de Final Fantasy XIII en el plano argumental, mientras que pretende potenciar la exploración y la relación con NPC en aras de definir un planteamiento no lineal.

Precisamente uno de los aspectos más criticados de la anterior entrega fue el poco margen de actuación que brindaba la trama al jugador, con escasos momentos de libertad a favor de un hilo dramático de avance jugable lineal. La supresión de elementos característicos de la saga, como las aldeas con tiendas físicas, las misiones secundarias o los espacios abiertos desde el comienzo de la aventura, hizo enfurecer a los seguidores más acérrimos mientras usuarios nuevos se acercaban a la franquicia por primera vez. El papel de la XIII-2 se dibuja en el horizonte, pero la pregunta es: ¿conseguirá Square-Enix un título compensado, que devuelva la esperanza a los fanáticos de Final Fantasy mientras pone sobre la mesa un sistema de combate dinámico revolucionario?

APARTADO TÉCNICO DE GRAN BELLEZA

Antes de ponernos a estudiar los factores jugables del título, queremos comenzar por nuestras impresiones sobre el diseño artístico del mismo. La trama de este nuevo videojuego se viste de gala gracias a un motor gráfico mejorado, que traslada el espíritu visual de Final Fantasy XIII a un nuevo entorno jugable plagado de detalles.

En esta ocasión viajaremos a la tierra de Bunibelle unos cuantos años después de lo acontecido en el anterior capítulo de la saga, en un periplo que nos conduce en busca de Lightning, desaparecida sin dejar rastro de manera misteriosa. En esta ocasión, los protagonistas principales son Serah y Noel, un nuevo personaje de pantalón azul y camisa negra destinado a jugar un papel fundamental en la trama del título. Todo ello bajo un planteamiento visual más oscuro, casi gótico en según qué ocasiones, donde la iluminación en tiempo real y el sistema de animación facial juegan papeles fundamentales a nivel técnico.

En la demostración que hemos tenido ocasión de disfrutar, destacaba una mejora palpable en la versión de Xbox 360 si lo comparamos con lo sucedido en la entrega anterior. Ahora no hay apenas diferencias entre ambas versiones por lo que hemos podido comprobar durante la demostración. En aspectos clave como son la iluminación o la calidad de los modelados, observamos más detalle y una mejor implementación de efectos de luz, por lo que el conjunto resultante es muy atractivo a nivel visual, pese a que sigue los cánones de Final Fantasy XIII sin definir un salto cualitativo.

Nos han sorprendido detalles como la lluvia salpicando la pantalla, los nuevos y peculiares diseños de enemigos y los sistemas de animación facial utilizados durante las cinemáticas. En el plano sonoro, los efectos se integran a la perfección con el ambiente jugable del título, mientras son acompañados por una banda sonora muy destacable.

EVOLUCIÓN JUGABLE

Ya metidos en el desarrollo de la demo, pudimos comprobar en primera persona las novedades que presenta el título a nivel jugable. Por una parte, el equipo ha trabajado dura para lograr un mayor equilibrio entre combate, historia y exploración. Aunque todavía es pronto para emitir juicios lapidarios, podemos afirmar que se está evolucionando en la dirección correcta. Durante nuestra visita a unas ruinas en medio de una incesante lluvia, los angostos pasillos se sustituyen por escenarios más abiertos, donde incluso se nos da oportunidad de tomar rutas alternativas. Desplegando el mapa pudimos comprobar que los entornos pueden ser enormes.

A nivel jugable, el sistema sufre una serie de mejoras que imprimen un mayor dinamismo a los combates, donde el Paradigm Shift y el Moogle que acompaña a Serah jugarán un papel fundamental. Entrando más en detalle, combinando ataques mediante el LB/L1 desencadenaremos combos devastadores haciendo uso del sistema Paradigm Shift, lo que se resuelve en unas escenas cinemáticas que llegan a un índice de espectacularidad asombroso durante las luchas contra los enemigos finales.

Durante la sesión, nos enfrentamos a un Golem semitransparente de gigantescas proporciones llamado Paradox Alpha y a un monstruo gigante llamado Atlas (antagonista de gran importancia en este capítulo de la franquicia). Después de ser derrotados y probar una ruta alternativa, volvemos a cruzarnos con el temible Atlas, esta vez para ser transportados a una laberíntica realidad paralela plagada de puzles que debemos superar para volver al mundo real. Tras ello, nos enfrentamos de nuevo a un Atlas debilitado por una extraña y poderosa máquina, mucho más vulnerable a ataques directos y hechizos como Ruin Water Fire. El combate concluye de una forma sorprendente por medio de un combo cinemático Paradigm Shift de gran espectacularidad y dinamismo.

CON GANAS DE MÁS


Después de este contacto con Final Fantasy XIII-2 nos hemos llevado buenas sensaciones. El apartado gráfico se basa en una estética continuista con respecto a la precuela, pero mostrando detalles de gran calidad que potencian el conjunto a nivel general. Por otra parte, los combates incluyen momentos cinemáticos de gran espectacularidad a golpe de Paradigm Shift, los escenarios no son tan lineales y limitados como antes, mientras que los momentos de exploración prometen tener más protagonismo dentro de esta entrega.

Ahora falta esperar a septiembre para volver a disfrutar de una de las sagas de Rol japonés más longevas de la historia, con la esperanza de encontrarnos con un título sorprendente, adictivo y, sobre todo, lleno de posibilidades jugables dentro de un planteamiento equilibrado. Por ahora, la cosa pinta bastante bien.

Sergio Melero 09 | 06 | 2011