La última obra de Hayao Miyazaki, El viento se levanta (Kaze tachinu), debutó en España el pasado viernes 25 de abril en un puñado de cines. El Studio Ghibli estrenó la película en Japón en julio de 2013 y se trata de la adaptación de la novela Se levanta el viento, de Tatsuo Hori y su versión manga homónima a cargo de Miyazaki.

El viento se levanta

El viento se levanta es una apuesta muy personal, una forma atrevida de poner punto final a una carrera plagada de obras maestras como La princesa Mononoke o El viaje de Chihiro. No encontraremos la excelencia de estas en El viento se levanta, pero sí un relato maduro, íntimo, reflejo de todas las obsesiones de Miyazaki enlazadas en un tema cuando menos polémico, que en sus manos vence la controversia con sueños e ilusión para poner el foco en otra parte, en el protagonista más que en su entorno o el fin último de sus creaciones.

El filme tiene por protagonista a Jiro Horikoshi, aeronáutico japonés tras los famosos cazas que transportarían las bombas a Pearl Harbor. El relato nos lleva a conocer a un chiquillo ilusionado con volar y construir aviones que consigue realizar su sueño. Sin embargo, no es un camino fácil, sino todo lo contrario: un camino en el que el fracaso es una constante y en el que solo el tesón y los sueños mantienen al protagonista al pie del cañón.

El viento se levanta
Son estos fragmentos oníricos con Caproni (creador de bombarderos en la Primera Guerra Mundial, pero con otras aspiraciones) parte fundamental de El viento se levanta, pues en ellos encontramos la magia y la fantasía que reina en la filmografía de Miyazaki y que esta película deja más bien de lado (no hay seres antropomorfos, no hay personificaciones de la naturaleza a las que salvar…).

Con la película Miyazaki no hace un juicio de valor acerca del papel japonés en la Segunda Guerra Mundial, la cual se sucede posteriormente a los títulos de crédito. No es el objetivo de la cinta, sino uno muy distinto, aunque algunos personajes y algunos comentarios nos dan la visión del rechazo a la violencia, al sinsentido.

El viento se levanta

Además de la pasión de Jiro por los aviones y por cómo estos funcionan, El viento se levanta también trata una triste historia de amor llena de sacrificio, que no es centro de nada, pero que se percibe como motor para el ingeniero aeronáutico.

Densa para los que no gustan de, o no se han adentrado en, el cine de Miyazaki, para el resto es una buena película, un escalón por debajo de otras del estudio, pero con una misión bien cumplida. Solo el tiempo dirá si esta realmente ha sido la última película que firma Miyazaki (parece que su retiro es definitivo esta vez), pero en todo caso, es merecida despedida a una industria en la que ha trabajado durante décadas y por la que nunca ha perdido la ilusión, como Jiro.

Valoración
Rocío González en 29 | 04 | 2014