Peter Jackson regresa a su amada Tierra Media con una nueva adaptación de la obra literaria de Tolkien. Y lo hace exactamente de la misma manera que con El Señor de los Anillos: tres películas que se estrenarán en sendas fechas navideñas para amasar una fortuna en taquilla y mantener entretenido al respetable. El rodaje y la post-producción de El Hobbit: Un Viaje Inesperado no han estado exentos de polémica, como el supuesto maltrato de animales, la idea de dividir un libro de no más de 300 páginas en tres películas de larga duración y el asunto de los 48 fotogramas por segundo en 3D.

La historia la conocemos casi todos: el joven Bilbo Bolsón, 60 años antes de los hechos narrados en la trilogía de El Señor de los Anillos, emprende una aventura inesperada con la compañía de Gandalf el Gris y 13 enanos, a cada cual más pintoresco. Peter Jackson vuelve a regodearse en la belleza de su Nueva Zelanda natal para crear unos escenarios preciosos y efectivos, que acompañados por la notable fotografía de Andrew Lesnie y los grandes efectos digitales y de maquillaje nos transportan de nuevo a la Tierra Media, pero de una forma diferente.

Y es que El Hobbit, a diferencia de ESDLA, es un libro de aventuras infantil, lo que se traduce en un tono bien diferente al que vimos en la anterior trilogía. Jackson consigue ofrecer algunos momentos realmente divertidos y crear escenas bien planificadas, como la pelea con los tres trolls y el careo entre Bilbo y Gollum, aunque también ofrece secuencias frías, que se alejan de la emotividad marca de la casa Tolkien, alargando en exceso algunas situaciones, quizá demostrando que tres películas de tres horas se antojan demasiadas para lo que hay que contar.

El reparto cumple con su labor, en especial el bueno de Martin Freeman, que se encuentra con un personaje hecho a su medida, un Bilbo Bolsón joven e inexperto que descubrirá el mundo más allá de su hogar de Bolsón Cerrado. La caracterización de todos y cada uno de los personajes resulta perfecta, aunque resulta extraña la decisión de realizar mediante efectos digitales a la gran mayoría de criaturas fantásticas que aparecen en el filme. Y es que si por algo gustó especialmente El Señor de los Anillos fue por su unión entre efectos especiales clásicos, como el maquillaje, y técnicas modernas como los efectos digitales.

el hobbit 2012

En algunos momentos se aprecia ligeramente la mano de Guillermo del Toro, que iba a dirigir en principio la adaptación, quedando finalmente relegado a labores de producción. Sin embargo, varios seres monstruosos llevan su distinguible marca fantástica y uno no puede dejar de preguntarse en diferentes momentos cómo hubiera sido la versión dirigida por el mexicano. No podemos decir nada sobre la cuestión de los 48 fotogramas por segundo ya que no elegimos la proyección en 3D para ver la película, pero suponemos que para disfrutarla como Jackson tenía previsto será necesario ir a un cine bien equipado, algo no muy habitual en España.

El Hobbit: Un Viaje Inesperado es un entretenimiento la mar de digno, con un apartado técnico de los que quitan el hipo, pero que en ocasiones se deja llevar por los planteamientos espectaculares contemporáneos, donde nunca dejan de pasar cosas, llegando incluso a parecer que Peter Jackson ha puesto el piloto automático en alguna ocasión. Por suerte, escenas como la de Gollum o la de los Trolls elevan el resultado final y demuestran que la Tierra Media sigue estando tan de moda como hace una década, cuando se estreno La Comunidad del Anillo. Ahora solo queda esperar hasta 2014 para descubrir qué han hecho para convertir 300 páginas en nueves horas de metraje.

Valoración
Antonio López 27 | 12 | 2012