El esperado western de Quentin Tarantino aterrizó recientemente en las salas españolas para deleite de sus seguidores, que se han encontrado de bruces con una divertidísima película cargada de violencia, diálogos memorables y actuaciones dignas de mención en la mayoría de los casos. La espera ha merecido la pena y el primer western como tal del realizador de Knoxville se salda con una victoria fílmica que, si bien no llega a la altura de sus mejores trabajos, si que supera en diferentes aspectos sus propuestas/homenajes al cine de acción asiático y las películas bélicas.

Django Desencadenado nos traslada hasta el sur de los EEUU para ofrecer lo que Tarantino ha definido como southern. El director da rienda suelta a su gusto por el detalle y nos regala algunos de los planos más hermosos que hemos vistos en el cine reciente gracias, claro está, a la excelente fotografía del no menos excelente Robert Richardson, habitual del realizador desde el díptico Kill Bill. Para la ocasión, además, Tarantino deja a un lado sus saltos temporales narrativos para contar la historia de una forma más habitual, aunque sin olvidarse del recurrido flashblack o de una banda sonora totalmente anacrónica que hará las delicias del espectador.

Con todo, Django no es únicamente un western. El espectador más avispado podrá descubrir ingredientes propios de las buddy movies, así como de otros subgéneros que tanto fascinan al realizador, que cimenta sus ingeniosos y divertidos diálogos en la excelente labor de todos los interpretes. Christoph Waltz se lleva la palma y cualquier calificativo se queda corto para descubrir su glorioso trabajo, una especie de extensión del Hans Landa que interpretó en Malditos Bastardos. La sintonía entre Tarantino y el actor austriaco se nota a kilómetros de distancia y solo podemos esperar que sigan colaborando en el futuro.

También Leonardo DiCaprio sorprende con su papel de paleto millonario que prefiere ser llamado monsieur que señor, al igual que Samuel L. Jackson, que disfruta con cada motherfucker o cada nigger que sale de su boca. Jamie Foxx, que da vida al propio Django, cumple su labor con profesionalidad, aunque es cierto que se queda un poco atrás con respecto a sus compañeros de reparto. No faltan, como era de esperar, los cameos de actores ya olvidados o referentes del spaghetti western, como Franco Nero, que dio vida al primer Django de la historia del cine.

django leonardo dicaprio

A pesar de todo, Django Desencadenado no es redonda y presenta unos últimos 20 minutos que poco o nada tienen que ver con el resto de la película. Tarantino dirige con acierto el resto del filme y culmina su obra en la tensa conversación en casa del personaje de DiCaprio. Pero el realizador y guionista no sabe terminar en ese momento la historia y opta por alargarla durante unos minutos más, perdiendo parte del excelente ritmo que había tenido hasta el momento. Con todo, que nadie se lleve a engaño, la diversión y el espectáculo están garantizados, con explosiones de violencia inesperadas y otros momentos que revolverán las tripas de todos los detractores del realizador.

En resumen, Django Desencadenado es todo lo que un fan incondional de Tarantino estaba esperando. Un western loco y salvaje donde todo está permitido, con unas interpretaciones, en especial las de Waltz y DiCaprio que llegan a la matrícula de honor y unos diálogos tan divertidos como interesantes. La polémica suscitada en torno al tratamiento de la esclavitud que hace el director y los conocidos problemas de producción que experimentó el filme durante su rodaje quedan en un segundo plano para todos aquellos que se dejen llevar por esta sangrienta versión del género cinematográfico por excelencia.

Valoración
Antonio López 25 | 01 | 2013