Netflix estrenó el pasado 5 de junio una nueva serie de producción propia, Sense8, creada por los hermanos Wachowskis y J. Michael Straczynski (7 capítulos dirigidos por los Wachowskis). Como es habitual, el canal de streaming americano lanzó los doce capítulos que componen su primera temporada de golpe, algo que comprobaremos cuando el canal llegue a España en octubre.

Los Wachowskis
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Sense8 es una serie de ciencia-ficción con unos personajes protagonistas muy interesantes, que hacen de la serie uno de los mejores eventos de la temporada. La historia se centra en ocho individuos diferentes sin lazos aparentes entre ellos, pero que pronto descubrirán un vínculo muy fuerte que les une mental y emocionalmente, y les permite comunicarse e incluso ayudarse.

Lo nuevo de los Wachowskis, directores de El atlas de las nubes, El destino de Júpiter o Matrix, nos propone una ventana en las vidas de un policía de Chicago, una DJ islandesa exiliada a Londres, una india a punto de casarse, un ladrón alemán de guante blanco, un actor español de telenovelas mexicanas, una hacker americana que huye de su pasado, una coreana hija de un importante empresario y un keniata fan de Van Damme que conduce un autobús entre Nairobi y sus aledaños. Todos ellos tienen sus propios problemas, pero su despertar se está produciendo y empezarán a interactuar los unos con los otros: encontrarán no solo ayuda, sino también consuelo. En última instancia, su cooperación será vital para su supervivencia.

El público aficionado a la ciencia-ficción verá algunas caras conocidas en esta serie, como Naveen Andrews (Perdidos), Freeman Agyeman (Doctor Who) o Brian J. Smith (Stargate). Además, completan el cartel de protagonistas Tuppence Middleton (Sinbad), Tina Desai (El exótico Hotel Marigold), Max Riemelt, Doona Bae (El Atlas de las nubes), Jamie Clayton, Aml Ameen y el español Miguel Ángel Silvestre (Velvet, Sin tetas no hay paraíso).

El capítulo piloto es algo desconcertante, marca Wachowskis, pero con el paso de las horas nos encontraremos totalmente enganchados a las vidas de los protagonistas (entrañables en sus miserias) y a esa conexión que comparten y que tantas incógnitas despiertan. Si al principio parece un puzle por el que no vamos a interesarnos, episodio a episodio nos deja atrapados con la amalgama de temas que lanza sobre nosotros: relaciones familiares, pobreza, amor, prejuicios, violencia, avaricia, política, discriminación…

Aunque ha quedado algo maltratada en Metacritic, con un 63, es una serie a la que no hay que perder la pista cuando Netflix llegue a España.

Valoración
Rocío González en 08 | 06 | 2015