Concurso Alan Wake
Palabras se cruzan en mi mente bailando sin ritmo, confusas ante la oscuridad que las envuelve. Un folio tras otro vestido de un blanco perlado viaja desde la máquina de escribir hasta la papelera arrugado por la rabia contenida en mis manos. Una tenue luz ilumina la estancia. El titilar no ayuda en mi concentración, quizás el aire fresco del bosque sí que lo haga. Linterna en mano atravieso una cálida negrura ofrecida por el frondoso bosque que rodea la cabaña. Una extraña sensación se apodera de mi.

De pronto el ambiente se vuelve más frío y las formas a mi alrededor pierden la inocencia en la noche. Algo acaricia mi nuca suavemente provocando un agradable cosquilleo por todo mi cuerpo que se ve interrumpido por un estruendo proveniente de la cabaña. Corriendo me dirijo hacia la puerta con el corazón en un puño. Dentro toda señal de luz ha desaparecido y por la ventana veo atónito como una figura se evapora folios en mano, dejándome aturdido y en soledad…

Sergio Melero 29 | 06 | 2010