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Marzo de 2010 será la fecha en la que Final Fantasy XIII llegará al mercado occidental, y millones de aficionados se frotan las manos pensando en ello. En tierras niponas ya se lleva disfrutando desde finales del año pasado, lo que ha creado un sinfín de opiniones a favor y en contra. Y es que la última superproducción de Square-Enix se aleja de tópicos manidos del JRPG clásico, pero sin dejar de lado ciertos pilares fundamentales del género. Si bien es cierto que otros tantos los dinamita sin dilación, el primer Final Fantasy numerado de la actual generación está apunto de aterrizar con la promesa de no dejar indiferente a nadie, por ello acudimos a la invitación de Yoshinori Kitase y Motomu Toriyama durante su visita a Madrid, para una primera toma de contacto.

ENGRASANDO LA MAQUINARIA

Es un hecho contrastado que la industria del videojuego japonés se ha quedado un tanto rezagada en los tiempos que corren. Sólo unos pocos estudios con proyectos muy concretos han demostrado estar por encima de la media de sus homónimos occidentales. Potentes motores como el que luce Metal Gear Solid 4 de Kojima Productions, o la versión 2.0 del sólido MT Framework de CAPCOM, son excepciones a lo atragantado que les resulta a los nipones el hardware de las actuales consolas de sobremesa. Incluso con herramientas de terceros, S-E ha estado pinchando en hueso en casos como The Last Remnant y el Unreal Engine 3. Con vistas a la rentable multiplataformidad por un lado, y con proyectos de bajo presupuesto –en comparación– como la exclusividad de la saga Dragon Quest en Nintendo DS, se ha decidido mantener a la franquicia FF como bastión técnico oriental, tirando la casa por la ventana con el Crystal Tools Engine.
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Se dispone por tanto de un motor potente que da lugar a una impresionante puesta en escena; se lleva muchos años deseando un entorno 3D con la riqueza que lucían aquellos esplendorosos renders, los cuales daban forma a los Final Fantasy de la generación 32bit, y podemos decir que se ha conseguido sin tapujos, eso sí, a consecuencia de limitar el tamaño del escenario. No se debe olvidar que el JRPG pasa por seguir un guión predefinido enmascarado de exploración, con NPCs que dicen siempre lo mismo, con opciones que por mucho que eligieses `no´ te volvían a preguntar redundantemente hasta que afirmaras, el barco volador para ir de un punto a otro rápidamente, etc. FF XIII viene a fusilar todos estos clásicos conceptos casi por completo, y a centrarse más en la historia principal, presentándola de una forma espectacular y muy cinematográfica.

LOS HÉROES Y SU COMETIDO

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La historia que se traen entre manos Nojima y Toriyama bajo la tutela de Kitase, desarrolla a seis personajes a los que les unen las desavenencias del destino; la acción se sitúa en Cocoon, una colonia flotante separada de Pulse, el mundo que vive sobre la superficie del planeta. Sin las aspiraciones megalómanas de la anterior entrega ni la exploración del individuo tan profunda como en Final Fantasy VIII, los protagonistas deberán apoyarse entre ellos con el fin de solventar sus problemas personales, cogiendo por tanto lo mejor de ambos extremos de la saga. Cocoon se rige por una oligarquía religiosa que regenta el Sanctum, que usando a conveniencia los cristales de poder, otorgan misiones a los ciudadanos convirtiéndolos en l´Cie: si cumplen su cometido la recompensa será transformarse en cristales para la posteridad, encontrar el fracaso o no cumplir la tarea a tiempo supone en cambio un castigo bastante tortuoso.

Este común denominador une a los protagonistas, cuyo rol se verá determinado por el caldeado ambiente que se vive en toda la colonia: el aire huele a revolución y los fal`Cie, una especie de policía militar de seres tecnológicos trata de contener las ansias de libertad de sus ciudadanos, los cuales viven bajo la opresión de sus líderes, a partir de ahí nuestros héroes comenzarán a conocerse, estrechar lazos y convertirse en los dueños de su propio destino. El desarrollo y la narrativa pasa por seguir el guión a pies juntillas, por escenarios bastante estrechos donde poco más hay por hacer que seguir avanzando. Y es aquí donde se empieza a desviar este Final Fantasy de los cánones clásicos del JRPG: las ciudades y pueblos para visitar se convierten en algo anecdótico, no se puede usar magia fuera del combate, y el inventario se adquiere a través de una red de información que a la que se puede acceder en cualquier punto de la aventura, como el que lleva una PDA con conexión 3G y compra online.
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Digamos que la gesta prescinde de exploración, ciudades que visitar con docenas de NPCs que deambulan y hablan según patrones preestablecidos, comerciantes para la compra-venta, y las mini-quest típicas del género, por lo que el grueso de la aventura se centra en seguir el guión y la manera en la que ocurren los acontecimientos, lo cual es el punto fuerte de la historia y mucho más potenciado que en anteriores entregas. Este planteamiento es el que está generando tanta controversia en Internet, y las posturas a favor y en contra no se han hecho esperar. Lo que está claro es que al menos se agradece que Square Enix haya optado por alejarse de hacer un juego clónico y haya procurado optimizar la verdadera esencia del JRPG: la épica de la narrativa y el sistema de combate. Lo primero lo consigue con creces gracias a una increíble puesta en escena, la aventura va cogiendo ritmo a cada paso que damos y todo hace sugerir que no decaerá hasta su desenlace, lo que garantiza un juego de rol largo y complejo a nivel argumentativo, justo lo que se espera de un Final Fantasy. En cuanto al combate existe un sistema de evolución, puntos a gastar y concatenación de combos que lo hacen profundo y muy divertido, pese a que únicamente manejamos a un personaje, encargándose de manejar al resto la consola.

FINAL FANTASY XIII-ÍNDICE

PÁGINA 1 – Introducción y presentación.

PÁGINA 2 – Planteamiento jugable.

José Luis Fernández 12 | 02 | 2010