Es curiosa la sensación de gozo y satisfacción que sentimos al convertirnos en un ser de conducta más bien censurable. Unir nuestras acciones a las suyas y causar el caos en cualquier entorno, desobedeciendo los sabios consejos y las amenazas que desde el lado más recto de la ley nos impone la justicia. Convertirnos en el “malo” siempre ha resultado atractivo, sobretodo en el mundo de los videojuegos, donde innumerables historias recaen en la figura de un ser malvado.

Pero oigan, esto son videojuegos, y si hay algo más comercial y llamativo que ser un chico malo eso es ser un antihéroe con su corazón y sus, en el fondo, buenas intenciones. Así que aquí tenemos la cuarta entrega de Yakuza, serie cada vez más importante dentro del catálogo de SEGA que nos sumergirá de nuevo en el mundo malsano de las mafias orientales, del hampa y la prostitución, convirtiéndonos a ojos ajenos en “el malo” de la función, aunque, como siempre en estos casos, en uno de los malvados más nobles, Kazuma Kiryu.

UNA SERIE MUY SUYA

SEGA quiere consolidar a Yakuza como una de sus series más importantes, poco a poco se va abriendo paso a través de los mercados, aunque de manera demasiado pausada –ha pasado prácticamente un año desde la salida del juego en Japón hasta llegar a España- la compañía del erizo quiere que su saga de mafiosos sea reconocida a nivel mundial como lo son ahora Virtua Tennis, Phantasy Star o House of the Dead.

Trabajo tiene por delante, pues si por algo se ha caracterizado Yakuza ha sido por problemática a la hora de traducir los juegos y lanzarlos de forma rápida por el globo. Así pues, Yakuza 4 nos llega con unos recortes que, desde Sega, anuncian mucho menores que el tijeretazo que tuvimos que soportar en la tercera entrega en tierras occidentales. Algún que otro minijuego muy “japonés” ha sido eliminado, dicen, para mayor entendimiento del título. Eso sí, las gestiones de clubs y juegos como el Mahjong se mantienen de la versión japonesa.

MANTENIENDO LAS SEÑAS DE IDENTIDAD

Yakuza 4 es una entrega continuista respecto a las anteriores, el combate sigue siendo el eje central de la función, las tollinas repartidas por Kamurocho y alrededores se mantendrán en su exponencial grandeza dados sus antecedentes. Este heredero con ínfulas narrativas de Street of Rage aumentará el elenco de golpes y acciones a realizar por los escenarios, pues no olvidemos que la grandeza del juego se mantendrá en machacar de la forma más impresionante a nuestros enemigos, ya sea con los puños o con los numerosos objetos urbanos que esperan ser utilizados como arma.

Los minijuegos, como hemos comentado anteriormente, se mantienen en su gran mayoría y dotan a Yakuza 4 de una versatilidad bastante interesante, pues eliminando las numerosas secuencias de video –según las últimas noticias hasta casi 400 minutos- y los variados combates, el submundo de los minijuegos cobra especial importancia. Muchos serán actualizaciones de los mostrados en la anterior entrega y podremos encontrar juegos basados en el billar, las máquinas recreativas, minigolf, karaoke -no podía faltar en un título de estas características-, la ruleta, el póker, dardos, bolos, el club SEGA, masajes, etc.

Y, por supuesto, el Host Club, donde esta vez se podrá gestionar el local de forma íntegra, algo que eliminaron en nuestra versión de la tercera entrega; como un hipotético “Theme Club” seremos los gerentes del lugar, atendiendo a la ropa y el maquillaje de las mujeres o el decorado del club. Como vemos, la diversión desprendida fuera del desarrollo normal del juego es infinita, todas estas diversiones al margen son verdaderamente un requisito indispensable en la saga, desde SEGA lo saben y por eso han mantenido la práctica totalidad de éstos en su conversión al mercado occidental, conscientes de que alarga de forma notable la duración del título.

KAZUMA KIRYU Y OTROS MAFIOSOS

Como su propio nombre indica, la serie de Sega es probablemente la que mejor ha retratado el mundo mafioso japonés otorgándole un punto de vista divertido -entendiendo así la animadversión de los yakuzas por las armas de fuego, algo que se aleja tristemente del mundo del hampa real-. Los argumentos siempre han sobrevolado el cráter de las traiciones, los sentimientos encontrados y el “deber” como única vía de escape. En la cuarta entrega nos encontramos con una historia que si bien sigue con los planteamientos lógicos de la saga, innova también en la base jugable debido a la utilización de cuatro personajes con sus cuatro historias diferenciadas.

Los tres personajes nuevos, al margen de Kazuma, serán Saejima Taiga un convicto fugado; Akiyama Shun, ex-empleado de banca y ahora vagabundo y Tanimura Masayoshi el detective del departamento de policía. La historia se irá desgranando poco a poco a cada personaje, conformando un rompecabezas global que necesitará de las actuaciones de nuestros cuatro personajes. Pese a que Kazuma compartirá protagonismo, será el eje central de la historia y en un momento de la misma confluirá con el resto de historias de sus compañeros de aventura. El apartado técnico supondrá una pequeña evolución de Yakuza 3, manteniendo a grandes rasgos los elementos definitorios de la serie, como las excelentes animaciones faciales y su detallada y preciosista recreación del barrio de Tokio, representado con un realismo fuera de toda duda.

INTERROGANTES SIN DESVELAR

De SEGA depende la total internacionalización de Yakuza como saga global, en sus manos está invertir decididamente en ella o por el contrario mantener su discurso que hasta ahora ha mantenido de lanzamientos sesgados y traducciones limitadas. Para empezar, cabe destacar con casi total seguridad que será lanzado con subtítulos en inglés, a falta de que confirmen lo contrario. Por lo menos, en materia jugable sí se han mantenido todas las características del título, eso es un paso delante de los muchos que le queda a Sega por hacer. Esperaremos, pues, al 18 de marzo para poder disfrutar de la nueva avenida del Yakuza más famoso del ocio intecativo.

Adrián Hernán 17 | 02 | 2011