Games Workshop, el pequeño imperio de la estrategia y el rol de Gran Bretaña, lleva ya muchos años confiando en el buen hacer del estudio Relic Entertainment para recrear su popular franquicia Warhammer en forma de videojuego. Tras dejar a un lado la estrategia en tiempo real, Space Marine toma el camino de la más frenética acción en tercera persona para ofrecer un aspecto fresco y diferente a lo que estábamos acostumbrados.

Por cortesía de THQ, fuimos invitados a probar su modalidad multijugador al céntrico hotel St. Martin’s Lane de la capital inglesa, y si algo nos ha quedado claro además de las impresiones que os narramos a continuación, es que disponer de hasta mil ochocientos millones de ultramarines y orkos diferentes nunca fue tan barato.

TIROS FUTURISTAS CON SABOR A CLÁSICO

Con una enorme red montada en el hotel para que toda la prensa europea pudiésemos afinar la puntería, la sesión se dividió en tres partes con el único fin de tener claro qué tiene que ofrecer este cambio de tercio en una saga originariamente enfocada a la estrategia. Por un lado, comenzamos con el modo ‘Anihilation’ para una primera toma de contacto, posteriormente le dedicamos buena cuenta a las posibilidades de personalización, y terminamos explayándonos debidamente al modo ‘Seize Ground’, con todas las opciones disponibles para asegurar las mejores masacres.

El primer modo de juego al que tuvimos acceso viene a ser el típico duelo por equipos, donde Ultramarines y Orkos competimos desde el nivel experiencia uno de los 41 totales con el fin de sentir la primera impresión que tendrá cualquier jugador la primera vez que se enfrente al multijugador, una vez que el juego llegue a las tiendas el próximo seis de septiembre. Comenzamos por tanto a descubrir las virtudes que atesora este título en red: escenarios bien diseñados para encarnizadas batallas 8 contra 8, experiencia obtenida según los cánones del multijugador con las típicas rachas de muertes, tiros a la cabeza, etc, y tres clases de soldados diferenciadas para afinar el componente estratégico.

Ya con las armaduras calientes, los desarrolladores desbloquearon todo el contenido para que pudiésemos crear al soldado perfecto. Aquellos amantes de esta franquicia pueden estar de enhorabuena, pues las combinaciones a nivel estético son brutales en cuanto a personalización de las partes de la armadura, con todos los emblemas y colores de absolutamente todas las facciones de ambos bandos, lo que augura la creación de clanes capaces de emular a dicha infantería de una forma completamente fidedigna a las series aparecidas desde su creación a finales de los ‘80. Además, entran en juego los ‘perks’ para obtener ventajas adicionales y un surtido armamento adaptado a las diferentes clases.

Por último, dedicamos la recta final del evento al modo ‘Seize Ground’, o la versión del Rey de la Colina con múltiples objetivos que conquistar y defender a lo largo del mapa. Con acceso al máximo nivel de experiencia y toda opción desbloqueada, disfrutamos como auténticos marines enlatados de batallas dinámicas y divertidas, comprobando las virtudes de cada clase y su poderoso armamento. Pronto descubrimos que el trabajo en equipo resultaba crucial para la victoria en esta modalidad, y tras unas pocas partidas no sin cierto caos, la organización de forma intuitiva y dinámica pronto se hizo presente para disfrutar del ‘Seize Ground’ a tope.

LAS CLAVES DEL MULTIJUGADOR

Uno de los puntos más relevantes pasa por los tres tipos de soldado disponibles, opción que a priori puede resultar escasa pero que dado el sentido bruto y tosco como está enfocado el juego, bastan para practicar diferentes estrategias a la hora de enfrentarnos al equipo rival. Si bien es cierto que la clase “Tactical” fue la que menos usamos por quedarse a medio camino entre el fuego pesado de los “Devastator” y la rapidez y contundencia en el cuerpo a cuerpo de los “Assault”, lo dejamos por el momento en tareas pendientes a la espera de echarle más tiempo una vez dispongamos de la versión final en la redacción.

Los mencionados “Devastator” resultan una clase perfecta para el trabajo en equipo: gracias a una cadencia de fuego insuperable, son capaces de clavarse en el suelo con el propósito de disparar una lluvia de fuego letal a media distancia, además de poder equiparse con descomunales rifles de francotirador para defender posiciones desde lejos. El “Assault” por último, acabó convirtiéndose en nuestra clase preferida gracias al “jetpack” que permite moverse con suma rapidez, realizar vuelos cortos y disponer de grandes espadas y martillos de guerra con los que realizar combos cuerpo a cuerpo de comprobada eficacia.

En líneas generales, podemos decir que la experiencia ha sido corta pero intensa. A nivel de control al principio nos ha parecido algo tosco, pero una vez adaptados fuimos capaces de desenvolvernos con soltura tanto para apuntar como machacar al rival en el cuerpo a cuerpo, y el diseño de escenarios visto resulta magnífico en batallas con 16 jugadores, aunque quizás puedan resultar demasiado amplios para encuentros de menor volumen. Si a eso le añadimos una personalización de soldados que garantiza un acabado visual similar a cualquier Ultramarine u Orko aparecido en toda la historia de la saga junto a un armamento y habilidades adaptables a cada situación, tan sólo nos queda esperar al juego completo para comprobar si las buenas vibraciones acontecidas con unas pocas horas de vicio, mantienen el tipo cuando le dediquemos el tiempo necesario para su análisis.

José Luis Fernández 20 | 07 | 2011