The Tomorrow Children apareció por sorpresa en la pasada edición de la Gamescom y desde entonces un torrente de preguntas sin respuesta corrió por toda la red, ¿este juego de Q-Games exclusivo de Playstation 4 es un clon de Minecraft? ¿Acaso un sandbox social o quizás un simulador? ¿De qué clase de estrategia hablamos y cuánta acción vamos a encontrar? Sony Computer Entertainment ha facilitado el código alpha del juego a aproximadamente cinco mil medios de todo el planeta para resolver nuestras dudas ¡y vaya si lo hemos hecho durante estos días!

Tomorrow Children avance de PS4

 

CRAFTING Y CAMARADAS

Si hay algo de lo que podemos tener una absoluta certeza en base a las horas que hemos probado este código, es que en The Tomorrow Children nos encontramos ante el ejercicio de extroversión proveniente de Japón más acentuado en años, al menos en lo que a videojuegos se refiere, en el que nos moveremos por una distopía surrealista basada en el comunismo más radical, servido a base de humor negro concentrado. Durante un experimento soviético que pretendía lograr una mente colmena que esclavizara a la humanidad (tela), cómo no, algo sale mal y la raza humana es diezmada. Un siglo después el politburó sobreviviente decide restaurar las glorias pasadas desarrollando un ejército de clones, que será representado por los jugadores encarnado en un mundo persistente sacado de una pesadilla de León Trotski.

Nada más comenzar crearemos un clon con forma de muñeca checa -pues toda esta locura totalitaria vendrá acompañada de un acentuado componente artístico acorde a la situación- seleccionando una de las diferentes clases a elegir, entre las que podemos encontrar al ciudadano, bien compensado en atributos pero sin destacar en nada, el minero especializado en generar recursos y en su transporte, ingenieros capaces de desarrollar estructuras, oficiales de radio ideales para la exploración dada su resistencia, y el soldado combatiente capacitado para usar armamento y repeler los ataques enemigos.

Avance de la versión de PS4 de Tomorrow Children

De esta forma nos introducimos en un mundo persistente completamente vacío más allá de una villa central que hace de punto de encuentro, y unos islotes desperdiciados a los que deberemos llegar y colonizar para seguir expandiendo el imperio. Desde el Ayuntamiento hasta el Ministerio de Trabajo, una serie de localizaciones orwellianas servirán para justificar nuestro trabajo por el que conseguiremos tickets de racionamiento que canjearemos por herramientas o subir nuestros atributos y seguir expandiendo nuestros dominios, aumentaremos la población humana del lugar a base de encontrar matrioskas que transformaremos en seres humanos a los cuales se les ha de suministrar los recursos necesarios en forma de energía y lugar donde vivir.

 

REPELIENDO LA AMENAZA ALIENÍGENA

Cada cierto tiempo se sucederán eventos en forma de ataques de horda por unos seres llamados Izvergs, los cuales se encargarán de destruir todo lo que con tanto esfuerzo hemos construido en amor y compañía a no ser que le pongamos remedio. De esta manera, la estrategia pausada que confiere la creación y desarrollo de la ciudad se transforma en una alocada carrera para detener el ataque enemigo de la forma más coordinada posible y reducir el impacto de sus envites, para lo que es fundamental que los ingenieros hayan fortificado con anterioridad las islas con baterías de defensa. Llega no obstante el momento de dejar la minería y sacar de la mochila armas con las que derrotar a los monstruos, megáfonos para poner de acuerdo a los otros jugadores, o silbatos para llamar la atención ante una situación crítica. 

A base de fuego automático, golpe de escopeta o por qué no a bazokazos, nos hemos encontrado con varios tipos de enemigos a exterminar, desde incómodas y numerosas arañas, criaturas voladoras con especial predilección por destruir los puentes tendidos y hasta un enorme ser cual Godzilla que se convertirá en una esponja de balas hasta que logremos vencerlo, nada mal para una versión del juego tan prematura pero que habrá que tener en cuenta de cara a la versión final.

Una vez derrotada la amenaza Izverg tocará hacer un recuento de daños, por lo que comprobaremos antes de nada el contador de población de la plaza central para un primer balance, y volveremos a nuestras tareas de crafteo y desarrollo con la salvedad de que los enemigos se habrán transformado en valioso cristal, un recurso tan necesario como el carbón o el metal para seguir contribuyendo a esta gran distopía, sin dejar de ser el último eslabón del proletariado por mucho que practiquemos el estajanovismo.

 

IMPRESIONES

Si bien nuestros periplos por el vacío neocomunista en The Tomorrow Children apuntan a un enorme potencial, y no es para menos viniendo de unas mentes tan creativas y capaces de ofrecer jugabilidad directa y sin tapujos como son Q-Games, lo cierto es que hemos echado en falta un mayor número de participantes simultáneos, algo comprensible dado el limitado número de participantes y los diferentes husos horarios, y pese a ello su peculiar estilo artístico y las constantes referencias al régimen en clave de humor satírico producen una suerte constante de sorpresas y carcajadas. Lo cierto es que al ser un entorno persistente, volver al día siguiente y comprobar que todo nuestro esfuerzo había sido destruido nos hacía pensar en una buena purga.

Sin embargo necesitaremos otra prueba más contundente y con más contenido –y jugadores- para evaluar con mayor profundidad la propuesta jugable de los chicos de Pixel Junk, para esta curiosa mezcla de géneros que son ninguno y todos a la vez, dependiendo de los roles que queramos interpretar en tan extraño universo, y del que sin duda serán los usuarios quienes tendrán la última palabra, pues el apoyo de la comunidad será directamente proporcional al éxito que ha de devenir a esta locura del crafting y la estrategia.

Javier Ortizá 26 | 11 | 2014