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Otra Navidad más, otro videojuego ambientado en la Segunda Guerra Mundial. Electronic Arts no quiere faltar a la tradición anual que supone la salida de algún título basado en una de las grandes guerras que azotaron al mundo. La misma ambientación, las mismas armas, los mismos enemigos… The Saboteur parece seguir muchas de las convenciones que hemos visto en los últimos tiempos en juegos de este tipo, aunque busca reinventarlas. ¿Una ciudad dividida en zonas que cambian de paleta de colores si son liberadas de la ocupación nazi, y que podemos recorrer a nuestras anchas? En menos de un mes lo sabremos, pero me atrevería a decir que ahora la guerra va a tener… un tono diferente.

EL SABOTAJE PERFECTO

Los responsables de su desarrollo, Pandemic Studios, sabían que tenían que innovar en este campo para que la gente se sintiese atraída –de nuevo– por un juego que se moviese en un terreno tan trillado a día de hoy. Y visto lo visto, parece que lo han conseguido. La palabra “original” es la primera que se te viene a la cabeza cuando ves alguna de las imágenes o vídeos que circulan por la red, pero tiene muchos otros calificativos que lo convierten automáticamente en uno de los títulos más esperados e interesantes de nuestra lista de lanzamientos para las próximas fiestas.
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Emocionante. The Saboteur nos pone en la piel de Sean Devlin, nuestro protagonista y particular “saboteador” que, movido por la venganza, quiere arruinar los planes de los nazis en Francia y hacerles pagar por la muerte de sus seres queridos. Para ello, contará con la inestimable ayuda de la Resistencia francesa, la Inteligencia británica y de un buen arsenal con el que poder afrontar, con seguridad, una gesta de tal magnitud. Eso sí, no todo será ir de cara hacia el enemigo acribillando a todo lo que se ponga por delante y estar expuesto a una muerte segura: aunque la opción está ahí, el juego nos invita a hacer un inteligente uso del sigilo y tácticas de sabotaje (de ahí el nombre) para asegurar la victoria en los distintos frentes de batalla.

Impresionante. Ese es otro de los adjetivos que pueden describir The Saboteur gracias al increíble realismo y detalle con el que se ha recreado el París de los años 40. La torre Eiffel, los Campos Elíseos, la catedral de Notre Dame… Podremos visitar los lugares más emblemáticos de la capital francesa y admirarlos en todo su esplendor desde zonas privilegiadas, recordándonos en cierta manera –y para que nos hagamos una mejor idea– a lo que ya vivimos con Assassin’s Creed y sus vistas desde los lugares más altos de la ciudad. Y no sólo eso han sabido tomar prestado de juegos como el de Ubisoft: la habilidad de nuestro protagonista para alcanzar las posiciones más elevadas de los edificios no se queda muy atrás de la de Altaïr.
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Y creedme cuando os digo que querréis subir a cualquier posición para admirar el paisaje, ya que pocas veces antes habréis visto algo parecido. Si ya de por sí es un gran aliciente el poder pasearnos por una ciudad tan bien recreada, más lo es cuando presenta un detalle tan soberbio y curioso como el de diferenciar cromáticamente las zonas ocupadas por los soldados alemanes de las que ya se han liberado. Una vez hayamos expulsado a los nazis de las zonas grisáceas –con ligeros tintes rojos y amarillentos en las luces, totalmente inspirados en películas como Sin City–, éstas se volverán más alegres gracias a los colores vivos que inundarán la imagen. Y no sólo eso, sino que la gente que viva en esos barrios será más alegre, activa y echarán un cable a Sean cuando sea necesario.

Aunque la tarea de liberación no será cosa fácil: los enemigos cuentan con una inteligencia artificial nunca antes vista en un videojuego de este estilo. Los enemigos ya no se limitarán a seguir un patrón en sus movimientos y serán menos predecibles en sus reacciones. Y lo mismo que ocurre con los soldados nazis, también afectará a los aliados que nos acompañen en nuestras misiones. Únicamente hay que fijarse en el detalle que ya he comentado, en el que explicaba la actitud de los transeúntes de las zonas desocupadas, para saber que estamos frente a una propuesta diferente a lo visto en otros sandbox de esta misma generación.

MUCHAS ESENCIAS EN UN MISMO FRASCO

Como buen título de mundo abierto, y dando rienda suelta a la libertad de la que hace gala, The Saboteur también cuenta con un interesante repertorio de vehículos únicos. Tendremos que utilizarlos constantemente, ya que recorrer la ciudad de una punta a otra será algo habitual en el transcurso de nuestras misiones. Así, veremos coches y motocicletas típicos de la década en la que se ambienta el juego, pero además encontraremos cosas como tanques, transportes blindados o incluso zeppelines y avionetas enemigas, que nos harán la vida imposible una vez hagamos saltar la alarma por nuestra presencia.

Para evitar que los nazis den aviso y vayan en nuestra busca hemos de tener muchísimo cuidado. Razones no van a faltar para que sospechen de nosotros: si queremos conseguir determinados objetos clave, como armas o explosivos, tendremos que echar mano del mercado negro intercambiando material ilegal como vino o licor. Los explosivos serán esenciales en nuestras acciones de sabotaje, ya que nos ayudarán a derribar torretas y destruir puntos estratégicos del ejército alemán. La mezcla entre estilos (sigilo, acción en tercera persona, apuntado en primera persona para más precisión…) es la clave del éxito para completar nuestras misiones, y una de las bazas más importantes del juego de Pandemic.

Tendremos que esperar para comprobar si el título al completo es tan apasionante como cabe esperar de él. No obstante, el tiempo corre a nuestro favor, ya que el 8 de diciembre es la fecha escogida para su lanzamiento tanto para PC como para las consolas PS3 y Xbox 360. Otra Navidad más, otro juego ambientado en la Segunda Guerra Mundial, sí, pero esta vez la cosa tiene un color muy, muy especial.

Pablo Barce 19 | 11 | 2009