Haz la maleta, no olvides meter tus mejores camisas, la americana último alarido, y ese bañador que te queda que ni pintado, porque tienes un billete directo a Ibiza, la isla blanca. ¿Tu objetivo? Codearte con la gente más guapa y millonaria de Europa, asistir a las fiestas más exclusivas, y labrar una fortuna que te permita ser el dueño de un club elitista donde iría a pinchar encantado Carl Cox, o un yate privado para codearse con la familia real entre tantas otras opciones. Todo ello a base de conducir los mejores coches del mercado, desde modestos Mustang hasta la más alta gama de Ferrari con total libertad por la isla balear.

THE SOCIAL DRIVING SIMULATOR

No es la primera vez que el género de la conducción coquetea con las mecánicas sandbox, en las que disponemos de una enorme superficie poblada de carreteras para circular libremente, pero el emplazamiento siempre quedaba relegado a un segundo plano más allá de servir como mero escenario. Es por ello que la gente de Eden Games, desarrolladora del título, han querido ir más allá convirtiendo la isla de Ibiza en la gran protagonista del título, como eje donde desarrollaremos multitud de actividades que no sólo se quedan en la conducción. Con un ciclo día/noche de cinco horas reales de duración, la isla se irá transformando en cromatismo y actividad según la hora virtual. Digamos que, por ejemplo, no es lo mismo pasar a toda velocidad por PlatjaD´enBossa al mediodía que por la noche –y quien haya estado por esa zona en temporada alta sabe perfectamente a qué nos referimos-.

La cifra realmente impresiona: dos mil kilómetros de carreteras y caminos para recorrer a placer, modelados en base a miles de fotografías y localización por satélite para una recreación geográfica idéntica. Evidentemente, el acabado no es similar a cualquier exclusivo de carreras con escenarios cerrados y controlados, pero surcando la Ibiza a toda velocidad en vehículos reales muy detallados, con efectos climatológicos en tiempo real y miles de variantes surgiendo continuamente, el resultado es excelente. Súmese a una agradable BSO compuesta por música alternativa, rock independiente, y animados temas dance y house para sentirnos plenamente inmersos en la pitiusa.

Sin embargo, donde realmente explota la propuesta de Atari en el género de la conducción y consigue diferenciarse de cualquier otra opción disponible en el mercado, resulta de fusionar campaña y multijugador de manera simbiótica. En el primer Test Drive de la generación, la enorme comunidad online que congregó ha marcado el camino a seguir para los desarrolladores en esta secuela. Con el sistema bautizado como M.O.O.R. (Massively Open Online Racing)nos encontraremos con docenas de jugadores en la isla mientras realizamos nuestros quehaceres, ya no es que con una ráfaga de largas podamos retar al que pase por allí a una carrera, que también, sino que podremos ir al club para chatear y organizar diferentes eventos o competiciones.

El modo campaña nos garantizará decenas de horas de diversión: comenzando como un chófer en paro,nos introduciremos casi por casualidad en el negocio de las carreras urbanas hasta llegar a lo más alto, con cada vez mejores vehículos de las más exclusivas marcas del motor. Una jugabilidadarcade con tintes de simulación marcará la tónica en la conducción, pues notaremos perfectamente las diferencias entre potencia, peso, inercia y tracción de cada vehículo así como del trazado; y es que no es lo mismo que participar en una carrera off-road por las colinas de la isla con un deportivo de 500CV, que con un todocamino de tracción integral.

PRIMERAS IMPRESIONES

Muy buenas vibraciones nos ha dado la primera toma de contacto que hemos tenido con el juego, pese a estar aún en desarrollo ya que llegará a las tiendas a principios del año próximo. Ibiza luce esplendorosa y bien recreada pese a la falta de detalle que conlleva un proyecto de semejante envergadura, y por si fuera poco, una vez hayamos avanzado en la historia lo suficiente, podremos trasladarnos a la hawaiana isla de la primera entrega, a la que se le han añadido seiscientos nuevos kilómetros de vía.

En definitiva, un juego que va más allá de la mera competición, donde disfrutar con los amigos del placer de conducir (podemos subir y bajar las ventanillas, dar los intermitentes, o techar el vehículo cuando llueve si es descapotable), e incluso subirnos en el auto de otro jugador para disfrutar del paisaje desde el asiento del copiloto. Muchísimos elementos sociales como poder invitar a jugar a los amigos a través de Facebook, carnets de conducir para afilar nuestra habilidad al volante y dos islas para recorrer a placer garantizan horas y horas de diversión, incluso jugando sin conexión. Quien quiera probar algo diferente en materia de conducción, que no pase por alto este título.

José Luis Fernández 29 | 10 | 2010